ANALITYCS

lunes, 18 de junio de 2012

ENFRENTARSE A LOS EXAMENES

Estamos ahora acabando el curso y muchos estudiantes experimentan mucha ansiedad ante los exámenes finales. Algunos me cuenta ciertos rituales que tiene que cumplir como, por ejemplo, llevar determinada pulsera, o determinada camiseta, convencidos de que eso les va a traer suerte… Incluso, en ocasiones, somos los propios adultos los que les decimos “que tengas suerte”... cuando, en realidad, el secreto para enfrentarse a los exámenes es muy sencillo: Por una parte, haber estudiado la materia a la que nos enfrentamos, lo que quiere decir entenderla y aprehenderla, y segundo, y unido a lo anterior, ir internamente convencidos que hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para enfrentarnos a la prueba, es decir, que hemos asumido la responsabilidad de trabajar la materia y ahora tenemos que demostrar nuestros conocimientos acerca de ella, confiados y tranquilos.
Sin embargo, a veces sucede que una vez cumplidos los requisitos de estudio, son los nervios y la llamada ansiedad de rendimiento la que nos puede jugar una mala pasada, haciendo que el examen no nos salga como realmente lo hemos preparado.
Es importante darse cuenta de que, primero, hay que controlar las expectativas: es decir, hay que tener expectativas realistas, a pesar de que, normalmente, antes de hacer un examen nos asaltan los pensamientos más negros, y nos decimos internamente frases como “voy a suspender, se me va a olvidar todo, seguro que no apruebo”, lo que inmediatamente nos provoca un subidón de ansiedad que hace que nos sintamos nerviosos. De esa manera, y con esa tensión, lo pasamos mal, y llegamos al examen nerviosos, a veces tanto que en el momento de empezar la prueba nos quedamos bloqueados, no por la dificultad del examen sino por el dialogo interno negativo que mantenemos con nosotros mismos. Esa perspectiva tan catastrófica, no real, que nos hemos generado, es capaz de bloquearnos y, a pesar del esfuerzo invertido en el estudio previo, podemos suspender.
Por eso es importante trabajar con uno mismo. Recuerde que debe tener expectativas realistas; se trata de un examen, ni más ni menos, no añada contenido catastrófico donde no lo hay. Además, si ha estudiado debe ir seguro de que ha adquirido los conocimientos y de que va dispuesto a demostrarlos. Es normal tener cierto grado de ansiedad, pero controlada, sin que traspase un umbral que ocasionaría malestar y sufrimiento. Prepárase mentalmente antes, durante y después del examen. Antes, reafirmándose en que tiene el tema preparado; durante el examen, autoinstruyéndose con frases de calma y control; y después del examen, felicitándose porque lo ha hecho lo mejor que ha podido y, por lo tanto, se siente tranquilo y confiado en sí mismo.
De está manera, confiará en usted mucho más que en la suerte que, en realidad, no existe.



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