ANALITYCS

domingo, 23 de febrero de 2014

MIEDO A ENVEJECER

En una ocasión comentaba con una paciente que nuestros días están contados y que, sabiendo con toda certeza que todos vamos a morir, deberíamos preocuparnos por vivir mejor. Hablábamos de los rifirrafes diarios en los que las personas nos metemos generándonos malestar y generándoselo también a los demás. Cuestiones que, pasados unos meses, carecen en su mayoría de la menor importancia y que, sin embargo, nos hacen sufrir
En un siglo como el que vivimos, en el que la eterna juventud aparece como única manera de ser felices y se muestra la vejez como algo sinónimo de inservible, deberíamos preocuparnos por aceptar que, evidentemente, todos vamos a envejecer y ¡menos mal! Porque eso quiere decir que seguimos vivos y con la gran suerte de seguir experimentando momentos buenos, de seguir gozando de la compañía de las personas a las que queremos y de seguir disfrutando de tantas cosas cotidianas que son placenteras.
Envejecer es un estado mental, pero también físico, porque, indudablemente, no es lo mismo tener 30 años que 60, pero siguiendo unos hábitos de vida saludables, físicos y mentales, no tiene por qué ser peor, sino simplemente, diferente.
Lo más importante es mantener una mente abierta, despierta, nutrida intelectual y emocionalmente, con todo aquello que nos hace disfrutar.
Ante el paso de los años, la certeza de la muerte no debería entristecernos, sino hacernos reflexionar sobre qué tipo de vida estamos llevando y cual es en realidad la que queremos llevar, liberándonos de prejuicios e ideas irracionales, de falsas creencias y dedicando cada día de nuestra vida a vivir mejor.
Atreverse a vivir con intensidad, con plenitud, no tiene nada que ver con estar en permanente montaña rusa o con emociones explosivas, sino atreviéndonos a cambiar aquello que nos hace infelices, cuestionándonos qué estamos haciendo con nuestra vida. Porque no hay peor cosa que llegar al último momento de nuestra vida sin habernos atrevido a vivir.
Para ello necesitaremos deshacernos de todos los miedos que nos atenazan y lanzarnos a vivir cada día como si fuera el último, buscando lo bueno del día, a pesar de las dificultades y sinsabores.
Envejecer y morir es inevitable y, por eso mismo vivir, con conciencia plena de que va a ser así es importante para vivir bien. Aprovechemos nuestra vida y vivamos realmente como queremos vivir.


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