ANALITYCS

domingo, 13 de noviembre de 2016

APRENDER A PENSAR BIEN


Es frecuente que las personas suframos con los propios pensamientos que nos generamos. Sucede, a menudo, que nuestro lenguaje interno está lleno de dramatizaciones, de preguntas que no podemos responder y de pensamientos en los que no asumimos la realidad que nos toca vivir, auto-compadeciéndonos o quejándonos de lo terrible que es la vida y de qué mala suerte tenemos.

Con frecuencia, nos auto-engañamos pensando mal y diciéndonos que ya cambiaremos, que ya haremos y que ya pasaremos a la acción, pasando así los días y sintiéndonos mal.

No queremos ser conscientes de que el malestar depende más de nosotros que de los demás y muchas veces de las circunstancias; que, simplemente, cambiando nuestra manera de pensar, cambiaremos nuestro ánimo.

Les resumo una serie de pensamientos y conductas que con frecuencia nos llevan a la infelicidad:

Pretender y esperar que cambien los demás simplemente porque nosotros lo queramos, lo consideramos justo o porque nos parece, es generarnos frustración. Todos podemos cambiar, pero raramente los demás cambian porque yo lo diga. Esperar que sea así nos genera irremediablemente frustración.

“Ahora no es el momento, ya lo haré más adelante”. El tiempo pasa y no ser consciente de ello nos ata a una inacción que nos hace sentir mal. No postergue las cosas y haga. Pase a la acción.

El lamento más oído hoy en día “es que no tengo tiempo”… es verdad la vida que llevamos en este siglo es difícil. Pero razón de más para priorizar. Establezca una escala de prioridades. Organícese.

No esté pendiente de lo que no tiene y se quede en que “cuando lo tenga…” y empiece a hacer ahora. Viva el momento y empiece ya a cambiar a hacer.

Quédese en el aquí y ahora que es lo que realmente tenemos... La clave es apreciar lo que tienes ahora.

Olvídese de comparaciones con los demás; ni los demás son mejores, ni más guapos, ni les va todo bien… la única comparación valida en la vida es la que establecemos con nosotros mismos.

Compararse le genera inseguridad. Así que deje de mirar al otro y céntrese en usted y en trabajar y cambiar aquello que quiere cambiar. Y en hacer aquello que sabe que es bueno para usted y que le proporcionara bienestar.

Tenga palabra consigo mismo. Con frecuencia, cumplimos con los demás pero a la hora de comprometernos con nosotros mismos… dejamos mucho que desear.

Sea consciente de que debe comprometerse...no diga no puedo e inténtelo con palabra hacia usted. Esto sí que proporciona bienestar, control de su vida y felicidad.



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