ANALITYCS

domingo, 13 de mayo de 2018

ABANDONAR UNA RELACIÓN TÓXICA


Me cuenta una persona que se siente agotada, que la sensación de sentirse atrapado en un círculo vicioso en su relación de pareja, le hace sentirse mal, deprimido y con ansiedad, con la esperanza mermada cada vez que tiene que afrontar un nuevo día.

La relación que mantiene con su pareja le resulta agotadora; si hace o dice de una manera porque lo hace o dice mal; si intenta hablar, acaba convirtiéndose en una suerte de reproches para volver otra vez al punto de partida, en el que él siempre tiene la culpa o no sabe actuar.

Cuando cree que todo se ha acabado, su pareja le dice que no, que por qué no intentarlo de nuevo y cambia durante unos días, mostrándose cercana y amable... para volver otra vez al punto de inicio.

Lo primero y más necesario para dejar una relación tóxica es identificarla. Puede parecer una obviedad, pero no lo es. Los manipuladores y maltratadores psicológicos dan continuamente mensajes contradictorios, de forma que cualquier conducta o respuesta sea un error. Pueden decirnos que nos quieren mucho, pero la comunicación no verbal demuestra otra cosa.

Muestran enfado por algo que nos habían pedido, cambian continuamente el mensaje y nos atrapan en un círculo muy dañino para nuestra estima personal: la luna de miel y la luna de hiel.

Son capaces de mostrarse cariñosos y amables en unas circunstancias, y al cabo de pocas horas mostrar una crítica despiadada hacia un comportamiento que antes habían alabado.
Identifique estos cambios de luna de miel a la luna de hiel, y vaya tomando distancia.

Ampárase en sí mismo, empezando a dar los pasos para con determinación llegar al contacto cero.

No espere comprensión de la otra parte, usted siempre será el culpable, ya que los manipuladores son expertos en deformar la realidad, y no se fíe de los cambios repentinos, que como si de un péndulo se tratase vuelven otra vez a los comportamientos ya padecidos.

De el paso de manera unilateral. No va a llegar a acuerdos. Sepárese y acabe la relación.

Cerrar la relación supone contacto cero. No intente ser su amigo ni conversar. No lo conseguirá y probablemente caiga otra vez en esa luna de miel de la que tendrá que volver a a escapar con las fuerzas mermadas.

Y, por último, disfrute y rehágase internamente, conectando consigo mismo y con lo que le pide a la vida y a la siguiente persona con la que la compartirá.

Tenga esperanza de que, por mucho que duela la decisión tomada, nadie nunca debe dejarse tratar mal.



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