ANALITYCS

domingo, 18 de octubre de 2020

OBJETIVOS DE LA TERAPIA


Con frecuencia me preguntan en qué consiste la terapia que una persona inicia con el psicólogo. Les explico que, realmente, los terapeutas marcamos el camino y acompañamos a la persona que en un momento de su vida se encuentra en un momento difícil, dando las pautas y las técnicas para que siempre pueda salir ella misma del bache.

No se trata de una terapia en la que la persona habla y habla… y pretendidamente llega a unas conclusiones, de repente, casi mágicamente.

Lo que se trata es de que, a través del dialogo que se inicia, vayamos viendo qué pueden hacer ella o él, para cambiar. El terapeuta estimula siempre para que la persona pase a la acción, para que huya de la autocompasión y para que, aceptando aquello que no puede cambiar, enfoque realmente toda su energía en aquello que sí puede cambiar y de esa manera lleve a cabo estrategias y ponga en marcha recursos para sentirse mejor.

Recursos que, en muchas ocasiones, la persona desconoce que tiene, porque, generalmente, en el momento de comenzar la terapia, uno se encuentra con la autoestima muy baja, con poca confianza en sí mismo y con pocas fuerzas para llevar a cabo cambio alguno. Todo se ve con un velo gris que hace que la desconfianza en uno mismo y la desesperanza, hagan difícil el día a día.

Será labor del terapeuta el que esa persona consiga reevaluar la situación en la que se encuentra, eliminar los pensamientos no realistas acerca de lo que está ocurriendo y, en muchas ocasiones, de lo que realmente es. El apoyo incondicional del terapeuta es condición “sine qua non” para que realmente la terapia tenga éxito.

El terapeuta no es un juez, ni emplea juicios morales; lo que hace es escuchar y ser compasivo, lo que nunca implica ser sentimental y sentir pena por la otra persona. Una cosa es tener compasión ante el sufrimiento ajeno y otra el sentimentalismo, tan banal y vacío que no conduce a nada.

Descubrir por qué determinadas conductas negativas llevan a que las personas las sigan repitiendo, a pesar de que les perjudiquen, será una de las cosas que a lo largo de la terapia habrá que intentar cambiar. Así como eliminar por completo los sentimientos de culpa, que resultan tan paralizadores que impiden avanzar. Una cosa es la responsabilidad y otra la culpa. 

Aceptación y respeto, son las normas básicas cuando una persona viene a pedirnos ayuda, ya que a partir de estas premisas, andar juntos el camino se convierte en una tarea tan gratificante como el enseñar a la persona que, la gran mayoría de nosotros, poseemos más recursos internos de los que creemos para proporcionarnos bienestar.


domingo, 11 de octubre de 2020

EMPEZAR BIEN LA SEMANA




Domingo por la tarde. Llueve, y con cada chaparrón el otoño nos dice que ya está ahí. El tiempo es melancólico, como a veces nuestro estado de ánimo.

Pero les propongo que no se dejen llevar por esa melancolía y que se dispongan (a pesar de la pandemia y de la situación tan especial que todos estamos viviendo), a empezar esta nueva semana de octubre con una actitud positiva.

Con ese positivismo que nos permite tener los pies en el suelo, y por lo tanto, ser realistas, pero al mismo tiempo disfrutar de lo que tenemos.

Para eso:

* Sea agradecido: a Dios, a la vida… en lo que crea, estará bien.
Pero agradezca que tiene un día más para vivir, a otros les ha sido negado, y aprovéchelo haciendo lo que tiene que hacer con buen ánimo. Con la fuerza que solamente su buena actitud le da y le hace poderoso.

* Olvide las afrentas y desilusiones. Deje de darles vueltas. Le fallaron y decepcionaron… ¡Bienvenido al club! Así es la vida, desilusiones y decepciones, pero también buenas personas, amabilidad, buenas obras y situaciones que solamente, si se quita la venda del pesimismo, será capaz de ver y sentir.

* Haga de su trabajo algo placentero. Aunque no le guste, intente realizarlo bien, ser coherente y consciente de lo que hace. Sea amable con sus compañeros y compasivo.

* Recuerde que cada persona lleva su carga personal, sus sinsabores y desdichas, y por lo tanto, sea empático.

* Acepte al otro como es. No intente cambiarlo y tampoco intente cambiar aquello que es imposible cambiar.  Esto no supone resignarse, sino ser más inteligente y seguir avanzando a pesar del sinsabor o decepción. Aceptar es algo más profundo que supone serenarse y seguir avanzando, buscando nuevas personas, nuevos caminos.

* Recuerde, finalmente, que si usted decide estar bien, nadie en el mundo será capaz de quitarle esa decisión y ese bienestar. De usted depende.


domingo, 4 de octubre de 2020

CONCENTRARSE EN LA SOLUCIÓN

Imagen de lapping en Pixabay

Imagen de lapping en Pixabay 

Cuando se nos presenta algún problema, tenemos varias estrategias para enfrentarnos a él. No es infrecuente que nos genere ansiedad y que, en muchas ocasiones, comencemos a dramatizar, intentando buscar culpables, bien fuera de nosotros o en nosotros mismos. Nos culpamos diciendo que deberíamos haber hecho esto o aquello para evitar lo que en este momento nos preocupa. O bien culpamos a otros de esos problemas que se nos presentan, consiguiendo así cierto alivio mental, pero sin que la ansiedad consiga desaparecer. 

Sin embargo, la estrategia más apropiada, por resolutiva y fácil, es concentrarse en las soluciones. Es decir, tras el primer asombro que tenemos ante un problema inesperado, lo mejor es, en primer lugar, asumirlo, no buscar culpables fuera ni tampoco autoinculparse porque, de esa manera, perdemos un tiempo valioso y, además, nos generamos mucho estrés. 

Una vez asumido que tengo un problema, hay que concentrarse en las posibles soluciones. Esto, desde un punto de vista mental, supone concentrarse en resolver el problema y en seguir adelante. Concentrar todas las energías en el qué voy a hacer, cómo y qué necesito inmediatamente provoca alivio y hace desaparecer la ansiedad. De esta manera, el concentrarse en la solución aumenta la motivación y la creatividad, disminuye el estrés y se convierte en una adecuada estrategia de pensamiento que nos provoca bienestar, ya que aumenta la autoconfianza y genera tranquilidad. 

domingo, 27 de septiembre de 2020

50 COSAS QUE ME HA ENSEÑADO LA VIDA



Fotografía: Pixabay

1ª. 
La vida no es justa, es difícil y nada se consigue sin esfuerzo. Mejor que perder el tiempo en pensamientos mágicos es invertir esfuerzo y constancia en intentar conseguir lo que uno quiere. Emplearse a fondo, formarse y seguir haciéndolo es la mejor inversión que se puede hacer... es decir, invertir en uno mismo.


2ª. Nunca hay que estar pendiente de la aprobación de los demás. Se pierde mucha energía y, además, es imposible contentar a todo el mundo. Siempre habrá personas a las que no gustaremos y a otras si… por lo tanto, intentar ser coherente con lo que se piensa y se siente, y ser fiel a uno mismo, es lo mejor que podemos hacer.


3ª. Manejar los pensamientos será la mejor manera de conducir nuestra vida. Puesto que lo que pienso, siento, y lo que siento, hago. Empezaré por pensar bien.

 

4ª. Intentar con mis pensamientos resolver los problemas que se me presenten, manejando así la emoción, e impidiendo que ésta se desboque ante el suceso que nos toca enfrentar.

 

5ª. Intentar no anticipar en negativo y no dramatizar. Ante los problemas, generalmente siempre hay soluciones y, aunque no encontremos la solución perfecta, también hay otras que pueden servirnos.

 

6ª. Hay que rodearse de gente que sea positiva y que aporte serenidad. Hay que mantenerse alejado de la gente tóxica y negativa y criticona, que desgasta y genera malestar.

 

7ª. Hay que ser indulgente con todas las personas que se cruzan en la vida; todos creemos que hacemos lo correcto y, aunque me parezca increíble, el otro cree que acierta. Lo cual no quiere decir que deje que me pisoteen.

 

8ª. Ser asertivo y decir lo que pienso, siento, opino… con el único límite del respeto a los demás.

 

9ª. De la misma manera, poner los límites claros cuando sienta que el otro no me respeta o me agrede.

 

10ª. Intentar vivir el presente, siendo consciente de qué es, realmente, lo que tenemos.

 

11ª. Las decepciones, desengaños o desamores, duelen, pero todos nos recuperamos si no nos dejamos llevar por la autocompasión y empezamos a valorarnos a nosotros mismos.

 

12ª. Nada de comparaciones: la única comparación válida es la que establecemos con nosotros mismos.

 

13ª. Hay que empezar cada jornada convencidos de que va a ser un buen día, con sus dificultades y momentos buenos y que será nuestra actitud la que determine, únicamente, nuestro bienestar.

 

14ª. Lo que sucede no lo puedo controlar, los acontecimientos ocurren, pero depende de mí lo mucho o poco que que éstos me afecten o no.

 

15ª. Pasarán los años y se olvidará lo que dije o hice, pero tengo presente que poca gente olvida cómo le haces sentir.

 

16ª. Intento, por lo tanto, tratar bien a los demás y hacerles sentir bien.

 

17ª . Alejo de mis pensamientos todo lo que es negativo… porque me hace sentir peor.

 

18ª. Soy yo, única e irrepetible, en lo bueno y en lo mejorable… por lo tanto, evito comparaciones con otros que no me conducen a nada.

 

19ª. Lucho todos los días por mejorar… mi principal trabajo es ser mejor persona y crecer interiormente.

 

20ª. Soy consciente de mi vida… yo la escribo y manejo.

 

21ª. Cuando me equivoco o me rechazan, intento abrir mi mente: acepto aprender de los demás.

 

22ª. No creo en la suerte… pues cuanto más te esfuerzas y más “sudas”, ¡más suerte tienes!

 

23ª. Ante las críticas, intento aprender, pero ante la crítica destructiva hago caso omiso y sigo adelante.

 

24ª. Acepto el pasado y vivo el presente: el futuro es hoy. Es lo único que tengo.

 

25ª. Es mi mente la que hace que los acontecimientos se transformen en felices o no.

 

26ª. Siento gratitud por todas las cosas buenas y las buenas personas que están a mi alrededor.

 

27ª. A pesar de los sinsabores o adversidades del pasado, no dejo que éste me convierta en alguien agrio, triste, o resentido… así lo único que haría es ser infeliz.

 

28ª. Conecto con la naturaleza y admiro la vida que exhala… me aporta paz.

 

29ª. Educo mi mirada intentando ver siempre lo positivo de la vida; exige esfuerzo en muchos momentos de tristeza, pero practico y practico como ejercicio personal.

 

30ª. Intento equilibrar entre corazón y cabeza: ni soy tan racional que soy fría y distante, ni tan emocional que cualquier acontecimiento me perturba.

 

31ª. Todos, todos los días, ejército mi fuerza de voluntad… eso me hace más fuerte y me hace sentir bien.

 

32ª. Hablo conmigo misma con idéntico respeto y cariño con el que hablo a los demás.

 

33ª. Me premio a menudo permitiéndome caprichos que motiven mi esfuerzo y lo conseguido… lo cual no significa derrochar dinero, ni volverme consumista.

 

34ª. Hay que intentar no sufrir por nimiedades. La vida ya se encarga de enfrentarnos a situaciones realmente difíciles. La lección de hacerlo es precisamente eso, intentar no sufrir por pequeñeces.

 

35ª. Todos, todos los días, desdramatizar. Cualquier acontecimiento que nos sucede se vuelve peor si añadimos una actitud dramatizadora o lo vemos como “el fin del mundo”. Es verdad que hay adversidades pero, precisamente por eso, porque sabemos que las hay y nos hacen sufrir, hay que intentar desdramatizar el resto del tiempo.

 

36ª. A veces, la mejor solución no es posible, pero si no cierro mi mente y pienso con calma, no hallaré otras soluciones que también son válidas.

 

37ª. Intento ser indulgente conmigo mismo. No vale de nada tener un doble rasero para medir: perdono a los demás, pero no me perdono a mí mismo.

 

38ª. Practico todos los días el decir "No". No son los demás los que abusan de mí sino yo que no pongo bien los limites.

 

39ª. La principal motivación es la que viene de mí misma. Es verdad que si viene de fuera es agradable y ayuda, pero como no siempre es así, soy consciente de que la automotivación es mi mejor compañera.

 

40ª. Practico la amabilidad y el buen trato con los demás, lo mismo que me gusta que a mí me traten así.

 

41ª. Paro la cabeza, pienso y sigo… es un buen “leif motivde vida.

 

42ª. Intento que mi actitud sea positiva… pero siempre con los pies en el suelo.

 

43ª. No puedo dejar de pensar, pero sí puedo elegir lo que pienso.

 

44ª. Mi mente la manejo yo; mi cerebro es mi ordenador central y creo con él pensamientos que me lleven a emociones y a conductas que me proporcionen bienestar.

 

45ª. Todo pasará y después de mí vendrán otras personas… el saber que moriré me tiene que servir de acicate para vivir cada día con plenitud, alegría y serenidad.

 

46ª. Me deshago cada vez de más cosas; materiales, pero también de pensamientos que no me sirven y que se convierten en circulares y me llevan a un callejón sin salida.

 

47ª. Cada vez, mentalmente, voy más ligera de equipaje, centrándome en lo que realmente importa. . Serenidad es lo que intento conseguir cada día.

 

48ª. Perdono a los que me han ofendido o se han portado mal conmigo; lo mismo espero que hagan por mí. Espero que sean indulgentes con mis fallos.

 

49ª. Intento ver siempre en el otro una humanidad en la que me reconozco.

 

50ª. Me ejercito mentalmente para ser cada vez más flexible. Añado sentido del humor como receta infalible para sentirme bien y entiendo que, aunque a veces no lo parezca, la mayor parte de las situaciones difíciles que me tocan enfrentar son oportunidades para conocerme mejor y ser más fuerte.


www.diazbada.com


 

domingo, 20 de septiembre de 2020

UNA AUTOESTIMA SALUDABLE

I<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><a href="https://1.bp.blogspot.com/-weZWWBeeGn0/X2eWMEmRstI/AAAAAAAAC-k/O6-uTWPh1nIQNg_9UDycyeeMYQJFlecagCLcBGAsYHQ/s1920/california-1751455_1920.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"><img alt="I" border="0" data-original-height="1277" data-original-width="1920" height="426" src="https://1.bp.blogspot.com/-weZWWBeeGn0/X2eWMEmRstI/AAAAAAAAC-k/O6-uTWPh1nIQNg_9UDycyeeMYQJFlecagCLcBGAsYHQ/w640-h426/california-1751455_1920.jpg" title="Imagen de &lt;a href=&quot;https://pixabay.com/es/users/12019-12019/?utm_source=link-attribution&amp;amp;utm_medium=referral&amp;amp;utm_campaign=image&amp;amp;utm_content=1751455&quot;&gt;David Mark&lt;/a&gt; en &lt;a href=&quot;https://pixabay.com/es/?utm_source=link-attribution&amp;amp;utm_medium=referral&amp;amp;utm_campaign=image&amp;amp;utm_content=1751455&quot;&gt;Pixabay&lt;/a&gt;" width="640" /></a></div><br /><div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"><br /></div><div style="text-align: justify;"><span style="color: blue; font-size: x-large;">Hay personas con un gran ego que necesitan siempre ser el centro de atención. Son esas personas que parecen muy seguras de sí mismas, aquellas que enseguida nos dicen “lo que tú tienes que hacer es…”, cuando no les hemos pedido opinión.</span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Son personas a las que les preocupan muy poco los demás… porque bastante tienen con intentar en todo momento demostrar a los demás que  ellos están ahí y que valen mucho. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Muy frecuentemente, mucho más  de lo que creemos, son personas con una baja autoestima que con su pedantería consiguen mantenerse en un equilibrio muy frágil. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Ser egoísta y pedante, y gozar de una buena autoestima, son extremos absolutamente opuestos.</span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">La persona que sabe que vale y que tiene una saludable autoestima, no necesita demostrárselo a nadie. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Es consciente de sus limitaciones y dificultades, y las asume y acepta porque forman, y formarán, parte de su vida, pero no por ello dejan de intentar mejorar y luchar para conseguir sus objetivos y superar dificultades.</span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Apreciar nuestra propia valía nos hace ser discretos, porque realmente no tenemos que pregonar a los demás cuánto valemos. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Aquel que lo hace, es  porque se siente inseguro y no está convencido de ello.</span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Una saludable autoestima significa que no necesitamos justificar ante nada ni nadie nuestros comportamientos e ideas, y así podemos permitirnos darnos caprichos o hacer cosas que nos gustan, independientemente de lo que piensen los demás. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Una saludable autoestima nos hace sentirnos bien, no superiores  a nadie sino contentos con cómo llevamos nuestra vida. Y estamos con la personas que queremos estar. </span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Una saludable autoestima nos permite respetarnos a nosotros mismos, y además respetar a los demás. Respetarnos a nosotros mismos, cuidarnos y valorarnos, hará que los demás nos valoren. Si dejamos que nos manipulen, estamos pendientes de lo que dicen los demás y dudamos de nosotros mismos, lo único que conseguiremos es sentimos mal y ser infelices.</span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;"><br /></span></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="color: blue; font-size: large;">Por eso, nunca hay que olvidar que merece respeto y amor, simplemente porque usted es usted. Un ser humano único e irrepetible. Y usted será el primero que va a procurárselo.</span></div> <div style="text-align: center;"> <span style="font-size: x-large;"><br /></span></div> <div style="text-align: center;"> <a href="http://www.diazbada.com/"><span style="font-size: x-large;"><b>www.diazbada.com</b></span></a></div> <div style="text-align: justify;"> <span style="font-size: large;"><br /></span></div>

Fotografía: Pixabay

Hay personas con un gran ego que necesitan siempre ser el centro de atención. Son esas personas que parecen muy seguras de sí mismas, aquellas que enseguida nos dicen “lo que tú tienes que hacer es…”, cuando no les hemos pedido opinión.

Son personas a las que les preocupan muy poco los demás… porque bastante tienen con intentar en todo momento demostrar a los demás que ellos están ahí y que valen mucho.

Muy frecuentemente, mucho más de lo que creemos, son personas con una baja autoestima que con su pedantería consiguen mantenerse en un equilibrio muy frágil.

Ser egoísta y pedante, y gozar de una buena autoestima, son extremos absolutamente opuestos.

La persona que sabe que vale y que tiene una saludable autoestima, no necesita demostrárselo a nadie.

Es consciente de sus limitaciones y dificultades, y las asume y acepta porque forman, y formarán, parte de su vida, pero no por ello dejan de intentar mejorar y luchar para conseguir sus objetivos y superar dificultades.

Apreciar nuestra propia valía nos hace ser discretos, porque realmente no tenemos que pregonar a los demás cuánto valemos.

Aquel que lo hace, es porque se siente inseguro y no está convencido de ello.

Una saludable autoestima significa que no necesitamos justificar ante nada ni nadie nuestros comportamientos e ideas, y así podemos permitirnos darnos caprichos o hacer cosas que nos gustan, independientemente de lo que piensen los demás.

Una saludable autoestima nos hace sentirnos bien, no superiores a nadie sino contentos con cómo llevamos nuestra vida. Y estamos con la personas que queremos estar.

Una saludable autoestima nos permite respetarnos a nosotros mismos, y además respetar a los demás. Respetarnos a nosotros mismos, cuidarnos y valorarnos, hará que los demás nos valoren. Si dejamos que nos manipulen, estamos pendientes de lo que dicen los demás y dudamos de nosotros mismos, lo único que conseguiremos es sentimos mal y ser infelices.

Por eso, nunca hay que olvidar que merece respeto y amor, simplemente porque usted es usted. Un ser humano único e irrepetible. Y usted será el primero que va a procurárselo.


domingo, 13 de septiembre de 2020

HOY ES UN REGALO: ÁBRELO

Imagen de Free-Photos en Pixabay

No es infrecuente oír testimonios sobrecogedores, a la vez que muy esperanzadores, de personas que han estado a punto de morir, bien por enfermedades de las que se han curado o bien porque han conseguido salvarse de catástrofes en las que otros han perecido.

El testimonio de muchas de estas personas resulta muy edificante: sus vidas, al estar tan cerca de la muerte, han cambiado totalmente.
En general, aprenden a vivir más el día a día, a disfrutar el instante, a no preocuparse ni anticipar un futuro cargado de nubarrones, a ser menos quejicas y ser más positivos, a esforzarse realmente por lo que de verdad importa.

La certeza de una muerte a la que se le mira de frente y consiguen esquivar, lejos de procurarles miedo, les hace dar un vuelco total a su vida y preocuparse por disfrutar realmente de la misma, convirtiéndose en personas serenas, sin disfraz, eliminando cualquier dosis de amargura en el día a día.

¿Por qué si tenemos tantos ejemplos de personas que nos cuentan esa vivencia nos cuesta tanto llevarla a cabo? Nos dicen que cambiemos, que enfrentarse con la muerte y librarse de ella supone un renacimiento personal, interior, profundo, que les lleva a disfrutar y encontrar un verdadero sentido a la vida, un nuevo camino hacia la plenitud personal.

Acordarnos de que, como pasemos un día, así pasaremos nuestra vida, pude hacernos más conscientes de que depende única y exclusivamente de nosotros la actitud que tomemos para que ese día sea mejor o peor.

Sí, es así, piénselo con detenimiento. Las circunstancias no las podemos cambiar, los hechos ocurren. Seremos nosotros, con nuestra actitud, los que de verdad cambiemos ese día haciendo que sea mejor, peor o más llevadero.

El principal trabajo que tenemos es procurar hacernos felices; no es el trabajo en sí o el jefe, mi pareja o mis hijos. Soy yo conmigo mismo. Porque, además, haciéndome feliz, transmito esa felicidad a aquéllos que quiero y que me rodean. Es una corriente de bienestar que emana de mi propio yo.

Esto es muy importante, porque, por consiguiente, nadie puede hacerme infeliz si yo decido ser feliz.

La pregunta es ¿Quiero ser feliz ahora?

Empiece consigo mismo. Olvide sus errores. Permanentemente estamos en construcción y así hasta que muramos.

Somos, y seremos, un proceso, un proceso vital en el que la brújula debe orientarnos siempre hacia la serenidad y el bienestar.




domingo, 6 de septiembre de 2020

SI BUSCAS RESULTADOS DISTINTOS, NO HAGAS SIEMPRE LO MISMO



Hay personas que están enfadadas con el mundo. Se quejan de su mala suerte y enumeran incansablemente una larga serie de inconvenientes y de adversidades que les ha tocado vivir. Se quejan y se sienten desgraciados, fijándose en otros que, a su parecer, son más afortunados. Pasan gran parte de sus días mirando la fortuna de los demás y quejándose de su mala suerte… autocompadeciéndose y quedándose encallados en ese malestar continuado.

No se dan cuenta de que por mucho que se quejen, el mundo no les debe nada... ¡estaba ahí mucho antes que ellos!

Esta actitud les hace tener una visión de la vida fatalista y negativa, como si no pudieran hacer nada para cambiarla. Por mucho que les digas que es su actitud la que mantiene esa visión tan negativa y provoca su actitud pasiva, te argumentan que es imposible y que no pueden hacer nada. En ocasiones, esta actitud tan pasiva y negativa es la antesala de la depresión.

Ya dijo Albert Einstein, uno de los grandes sabios contemporáneos, que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Por eso cambiar es tan fácil, siempre que haya en primer lugar un verdadero cambio de actitud.

Hay que ser consciente de que esa es la gran suerte que tenemos los humanos, que elegimos nuestra actitud en cada ocasión y ante cada acontecimiento. Y que si nuestra actitud ante una situación, ante un problema, una pérdida, etc… nos causa malestar, deberemos cambiarla. Probar a cambiar el pensamiento, atreverse a pensar distinto, y con ello cambiar la actitud, después de una reflexión, es el primer paso para sentimos mejor.

Nuestra misión en esta vida, que pasa rápido, no es vivir sin problemas. Los ha habido y los habrá. Lo importante es solucionarlos, ilusionarse cada día con lo cotidiano. Sabernos timoneles de nuestra propia vida, con sus sinsabores y alegrías, y conseguir con nuestra actitud ir resolviendo todo lo malo que se presente.

Dar lo mejor de uno mismo, resolver los problemas, aceptar los sinsabores y tristezas, atreverse a hacer cosas diferentes… en eso consiste vivir.

Pero, recuerde, el cambio empieza con la firme decisión que toma uno consigo mismo. La decisión de ser feliz pasa por atreverse a ver la vida de otra manera, si hasta ahora no me ha satisfecho.


domingo, 30 de agosto de 2020

AMOR QUE DURA UNA VIDA


Muchas relaciones de pareja fracasan por la falta de compromiso y muy frecuentemente porque hombres y mujeres se emparejan y tienen hijos sin pensar realmente si la persona que han elegido como compañera satisface por completo sus expectativas y si verdaderamente van a compartir la vida siendo capaces de comprometerse y crear entre los dos un “equipo” capaz de enfrentarse al día a día.

No es infrecuente también ver parejas que siguen intentando llevar la misma vida que llevaban cuando eran solteros, con fiestas, salidas nocturnas, vidas a veces que poco tiene en común o que acaban por cargar de trabajo a una de las partes, descompensando el equilibrio que la pareja debe tener entre una vida social y cierta independencia, y un compromiso con la pareja, hijos y con llevar una vida en común.

Tampoco es infrecuente ver que la cuadrilla o círculo de amigos se convierte en una especie de familia común y apenas hay vida familiar (pareja e hijos). Algunas personas tienen la necesidad de no renunciar a nada y quieren estar en pareja, pero no perder hábitos de cuando no la tenían, queriendo llegar a todo, pero fracasando inevitablemente.

Creemos, no pocas veces, que el amor que merece la pena es aquel amor que experimentamos en la juventud, lleno de chispa y de pasión, y que luego, pasada esta época, todo se vuelve monotonía y normalidad mal entendida.

No es así; realmente, el amor que se basa en el compromiso va cambiando a lo largo de la vida, pero no tiene por qué ser peor que el enamoramiento del principio. Lo que perdemos (y por eso el amor se torna en rutina) muchas veces es la capacidad de comunicación, el estar pendiente de hacer feliz a la otra persona, el hablarnos a pesar del trajín diario.

El amor que dura una vida debe ir tejiéndose a lo largo de los años, lentamente, confiando en la otra persona, conociéndonos y compartiendo nuestras dudas y anhelos, entrelazando así nuestras vidas a través de algo tan simple y a veces tan difícil de hacer como es la capacidad escuchar, ceder, estar atento al otro, cuidarle, reforzarle, enfadarnos para luego saber dar marcha atrás… en fin, sintonizar de tal manera con la otra persona que se convierta en un compañero de vida y llegar con este compañero al final de nuestra vida, con la certeza de haber tenido a nuestro lado a alguien con quien hemos vivido, en quien hemos confiado, y hemos querido y cuidado.

Conseguirlo es el resultado de un compromiso profundo y de un cuidado mutuo que es, verdaderamente, la esencia del amor.



domingo, 23 de agosto de 2020

10 CONSEJOS PARA SENTIRSE BIEN



Dado que lo que pensamos determina lo que sentimos, me permito darles 10 consejos para que, practicándolos diariamente, consigan sentirse cada día mejor.

Les aseguro que no son recetas mágicas y que por su simplicidad pueden resultar “tontorronas”, pero no por ello dejan de ser muy efectivas, si las practicamos todos los días hasta convertirlas en hábitos.

Recuerde que la clave está en practicar y practicar, y no ceder ante el desaliento ni la adversidad.

Aquí van:

1. Empiece por hablar de sí mismo de una manera positiva. No se trata de ser pedante, sino de ser realista y asumir sus aciertos y fortalezas (de la misma manera que reconocemos nuestros fallos).

2. Reconozca la diferencia entre su persona y sus actos. Es usted un ser humano valioso siempre. Otra cosa muy diferente es que sus actos sean a veces más o menos acertados. Recuerde que nadie nace sabiendo y que errar es humano y es la única manera de aprender.

3. Cuando haya hecho algo bien, felicítese: trátese con cariño. Sea ecuánime consigo mismo (seguramente lo será siempre con el otro y pocas veces consigo mismo)

4. Acepte cumplidos. No sea rácano consigo mismo y cuando alguien valore sus aciertos, conteste con un “gracias”, pero sobre todo, créaselo.

5. Trátese bien, tanto física, como mentalmente: cuídese. Haga ejercicio (simplemente, caminar, por ejemplo), coma con orden y dese buenos momentos. No hace falta gastar dinero: mire a su alrededor y verá cuántos motivos hay para disfrutar.

6. Sea asertivo y exprese siempre lo que siente, quiere u opina, pero siendo en todo momento consciente de que la persona que tiene enfrente puede estar de acuerdo o no con usted.

7. No se prive innecesariamente de comodidades y sea generoso consigo mismo: prémiese después de una dura jornada laboral, de una reunión difícil o cuando se sienta agotado. De nuevo, no hace falta gastar dinero: tome el sol, paseé en contacto con la naturaleza, dese una buena ducha, escuche música o tome algo que le apetezca.

8. Relaciónese con gente positiva: con gente agradable y que transmita bienestar, serenidad y alegría.

9. Exprese afecto y disfrute también cuando se lo muestran a usted. Sea cariñoso y amable; se sentirá mejor y los que están a su alrededor, lo notarán.

10. Elimine de sus pensamientos la autocompasión y la dramatización. Disfrute de cada momento de su vida sin culpa, con reflexión y con esperanza.



domingo, 16 de agosto de 2020

PATOLOGIZACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA


Parece que sentir determinadas emociones asociadas a acontecimientos externos que suceden en el día a día no es tolerable, y así algunas personas sienten un temor intenso a experimentar emociones que siempre han sido sanas, que en realidad son protectoras y que permiten poner en marcha recursos personales que todos tenemos.

Estas personas acuden enseguida al especialista a que les dé determinadas pastillas si, por ejemplo, sienten tristeza ante la pérdida de un ser querido o experimentan ansiedad ante una entrevista de trabajo que tienen que realizar o ante un vuelo que tienen que coger o frente a una conferencia que tienen que dar. Lo mismo sucede cuando la persona, por ejemplo, se va a separar o divorciar y acude al médico para que les proporcione alguna medicación para evitar caer en una depresión o poder sobrellevarlo mejor.

De tal manera que el aumento del consumo de ansiolíticos es cada vez mayor, así como de antidepresivos. Sin embargo, recientes investigaciones llevadas a cabo dicen que el efecto placebo es real en un 50% de los casos, es decir, la persona se cura sin necesidad de tomar nada, y que, en este tipo de situaciones, las pastillas solamente mejoran en un 50% de las ocasiones.

Las personas tenemos que saber que la tristeza no se trata con una medicación y que es normal tener un ánimo bajo después de una ruptura amorosa o de la pérdida de un ser querido. Que lo normal es ponerse nervioso ante un viaje o ante una charla que tengo que dar ante un auditorio lleno. Que esas emociones son buenas y que no hay que tratarlas o esconderse de ellas, convirtiéndonos en personas solamente acostumbradas a sentir supuestamente lo bueno y por lo tanto en terriblemente frágiles, porque ante cualquier revés de la vida caemos en espirales mentales de malestar de los que cuesta salir.

Acostumbrarse solamente a sentir emociones positivas o a sentirse siempre bien es tan irreal como perjudicial. Esta vida esta llena de sinsabores y de tropiezos, pero precisamente los humanos tenemos la capacidad y los recursos de enfrentarnos a ellos y tenemos que asumir estas contrariedades y dificultades porque suponen un proceso de adaptación a lo cotidiano, a lo bueno y a lo malo, que interiormente nos fortalece y nos da energía, confianza en nosotros mismos y bienestar.

No hay que olvidarse de que la medicación genera beneficios en algunos casos, pero también daños, y que el efecto, por ejemplo, de muchos antidepresivos es similar al efecto placebo.

Poner en marcha los recursos de los que todos disponemos, acudiendo si es necesario a psicoterapia donde los resultados en cuanto a éxito son muy altos, y tomando medicación solamente en algunos casos muy determinados, conseguirá que nos convirtamos en artífices de nuestro bienestar, implicándonos en nuestra salud, y no solamente dejándola en manos de los otros.


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