ANALITYCS

lunes, 29 de junio de 2020

TRANSMITIR NUESTRAS CRÍTICAS


Es realmente difícil trasmitir a alguien que no le soportamos. Normalmente nos vamos cargando por dentro de todo tipo de razones, que pueden ser ciertas, pero las decimos como reproches y agresivamente. Lo que hace que inmediatamente la otra persona se ponga a la defensiva. Esto, en el mejor de los casos. En el peor, echamos en cara toda suerte de ofensas o defectos que vemos que el otro tiene. Lo que provoca que la comunicación se corte y no haya posibilidad de entenderse ni de avanzar.

Todos tenemos que expresar en ocasiones sentimientos negativos y decir a alguna persona algo que sabemos que le va a disgustar. Olvidamos que todos necesitamos sentirnos respetados y admirados, y que si decimos al otro lo que nos desagrada con respeto y sin necesidad de humillarlo, se sentirá mejor, pero también nosotros nos sentiremos mejor.

Si tenemos que criticar a alguien, pero transmitimos al mismo tiempo respeto o aprecio, la persona que recibe la crítica no estará tan tentada de ponerse a la defensiva y de rechazar nuestros comentarios o de, directamente, ofendernos.

Transmitir los sentimientos negativos de una manera directa pero respetuosa, sin hostilidad, potencia que la otra persona reciba la crítica de mejor manera y que no se sienta mal.

También yo me sentiré mejor porque expresaré mis sentimientos o lo que pienso de manera amable, sin actuar falsamente, con lo que internamente me sentiré también mejor.


domingo, 21 de junio de 2020

NO TE RINDAS


Imagen: LTPV

Cuando la vida se convierte en una carga y empezar un día es algo tedioso y duro…

Cuando las personas que tenemos cerca no son lo que esperábamos y sufrimos decepción y tristeza

Cuando las cosas que emprendemos no nos salen como esperábamos…

Acordarse de que nuestra vida va a ser aquello que decidamos que sea debe darnos fuerzas para seguir adelante y orientar de nuevo la brújula que nos conduce al bienestar.

Insistirse hasta llegar a convencerse de que tengo derecho a pensar y sentir como yo quiero y que tengo también el derecho de decir lo que quiero decir… sin olvidar que la persona que está enfrente puede estar o no de acuerdo, pero que eso no me quita un ápice de valía personal, igual que a él /ella.

Recordarnos que no podemos agradar a todo el mundo, así que estar siempre pendientes de qué pensaran los demás se convierte en algo inútil y tremendamente agotador, además de frustrante.

Tener presente que en la vida no siempre pasan cosas extraordinarias y que lo verdaderamente extraordinario es saber vivir con nuestras fortalezas y defectos intentando disfrutar cada día de las pequeñas cosas que tenemos a mano.

Centrarse en ver lo bueno del día y del momento nos da fuerzas para mejorar y seguir adelante.

Ser generoso con los demás y evitar la crítica continua y a veces maledicente. No beneficia a nadie, ni al que se crítica, evidentemente, ni al que lo hace, porque le fija en la negatividad.

Mirar a los demás con los ojos de la indulgencia y compasión, acordándose que todos hacemos lo posible en este mundo por ser felices y vivir bien. Aunque a veces cueste entender las razones de los otros.

Recordar siempre que las cosas sencillas son las mejores para las mentes complicadas que tenemos los seres humanos. Aprender a sobrellevar los contratiempos y adversidades, porque, al final, haciéndolo, nos hacemos más fuertes y más sabios.

Deshacerse de las preocupaciones falsas, de la impaciencia y la irritación nos dará la fuerza necesaria para no rendirnos nunca.


domingo, 14 de junio de 2020

COMPROMETERSE

Imagen: LTPV

Algunas parejas, a pesar de estar años y años juntas, no se comprometen. No se implican en el bienestar del otro, sin ver que esto es lo más importante, y no se aplican en hacer diariamente un trabajo de generarse y generar bienestar. Un trabajo de intentar conseguir que se vayan creando cada vez más lazos de unión, basándose en una comunicación, en una preocupación por el bienestar del otro, y en un cuidado que se da incondicionalmente.

No es infrecuente ver cómo se antepone el propio bienestar, en ocasiones de manera egoísta, dejando de lado el cuidar al otro, a la pareja, pero también a los hijos. Se trata de parejas embarcadas en crear una familia sin haber pensado realmente en el compromiso profundo que eso supone en cuanto a renuncias, amor incondicional y lucha diaria para sacar adelante la familia y el proyecto en el que se han involucrado.

Casi de manera automática, algunas parejas se embarcan en un proyecto que parece cogido con alfileres, puesto que prevalece el egoísmo personal, el llamado ahora "postureo" de jugar a la familia feliz, que carece de raíces profundas arraigadas de verdad en el compromiso racional de estar juntos y de ir conociéndose día a día e ir afianzando ese primer amor que llevó a emparejarse. Ese primer impulso amoroso que si no se cuida y no se le presta atención acaba por naufragar, convirtiéndose en monotonía y, en muchos casos, desazón.

Cuando el amor se enraíza en un compromiso profundo, ningún viento o marea es capaz de derribarlo porque, a pesar de las tempestades, prima por encima de todo el cuidar al otro porque forma parte de la vida de uno mismo. Como si fuera un lazo imposible de deshacer y que, sin embargo, permite también el crecimiento personal y único de cada miembro de la pareja y también del resto de la familia.

Comprometerse implica renunciar, ceder, generosidad a raudales, paciencia y mucho afecto y amor. Emparejarse no es difícil; emparejarse con este profundo compromiso es más complicado porque muchas veces se carece de la lucidez para saber qué es lo que se quiere y por qué uno decide en un momento determinado compartir su vida con otro.

Pero una vez que el compromiso está claro y se lucha día a día para que se afiance emocionalmente, el bienestar arraiga en el corazón de quien lo lleva a cabo. Y también provoca en la mayoría de los casos una reciprocidad en el otro.



domingo, 7 de junio de 2020

ALGUNOS CONSEJOS PARA SENTIRSE MEJOR...

Imagen: Pixabay



- Si haces lo que siempre hiciste... tendrás lo que siempre tuviste. Atrévete a hacer cosas nuevas. En dos palabras: ¿Qué es lo peor que puede pasarte si emprendes cosas nuevas? Los temores más irracionales solamente se vencen enfrentándose a ellos.


- Cuanto menos te preocupes por ganar, por hacerlo todo perfecto, por qué pensarán los demás… mejor te sentirás y mejor te saldrá todo lo que hagas.


- No sirve de nada ponerse como un energúmeno, chillar en la cola que se forma, picarse conduciendo… no sirve de nada más que para pasarlo mal. 


- No te fijes en los demás y céntrate en mejorar tu mismo como persona, en esforzarte más y en seguir tu camino.


- Si crees que todo el mundo se fija en ti o te odia… entonces, será verdad, pero porque tú lo provocas dando más importancia a lo que los demás piensan de ti que a ti mismo. 


- Si te concentras en el desastre que pueda suceder y recreas en tu mente esas imágenes... probablemente sucederán. Céntrate en lo que deseas irque suceda. No dramatices.


- Nos motivamos haciendo las cosas… no pensando en ellas. Pasa a la acción. La acción es la que provoca la motivación. 


- Si crees que todo va a ir mal… irá mal. 


- Nada puede funcionar si te pasas el día quejándote y lamentándote de tu mala suerte. Pero tan pronto como cambia tu actitud, todo cambia. ¡Lánzate!


www.diazbada.com


domingo, 31 de mayo de 2020

ESCOGER LAS BATALLAS CON SABIDURÍA

Imagen: LTPV

"Escoger las batallas con sabiduría". Leo en un libro esta frase popular que me hace reflexionar. Cuánto nos cuesta a las personas llevar a cabo lo que se indica en esta frase. 

Generalmente nos lanzamos a reclamar lo que creemos que son nuestros derechos, a criticar a unos u otros o a defendernos de los ataques de de los demás. Casi siempre lo hacemos como si nos fuera la vida en ello. Soportamos mal las críticas y hacemos de casi cualquier comentario que nos hacen, una cuestión personal.

Vivimos permanentemente a la defensiva, dando más importancia a los comentarios o vidas de los demás que a nuestras propias creencias o valores. Sin duda que hay momentos en la vida en los que necesitamos pelear, discutir y mantener nuestro criterio. Defendernos, en definitiva, ante situaciones abusivas e injustas.

Pero muchas personas están continuamente peleando,  y esa actitud lo único que les proporciona es una gran frustración. 

Continuamente están rumiando ideas negativas o comentarios irónicos con una ironía que a veces raya en la crueldad. Actúan a la defensiva y están permanentemente dispuestas a atacar. Pierden mucha energía y bienestar y la vida así se convierte en una carga, en algo difícil de sobrellevar, porque cualquier desacuerdo o contratiempo raramente se soluciona como uno quiere.

Por eso, saber qué batallas hay que librar y cuáles son mejor dejar pasar nos libra de la infelicidad y de la frustración.

La vida es difícil e injusta y raramente resulta ser como la habíamos pensado.

Pero, aceptando que lo más importante ya lo tenemos, que es estar vivos, a partir de ahí es decidir qué batallas vamos a librar y cuáles simplemente vamos a dejar pasar. Y es que no merecerá ni un minuto de malestar, ni perder un minuto de disfrute, el embarcarnos en defender ideas o situaciones imposibles, o defendernos o molestarnos por críticas, o meternos en peleas con vecinos, por nimiedades.

Así, entrenando nuestra capacidad de decisión, elegiremos las batallas tan acertadamente que conseguiremos ser más sabios y sentirnos más serenos.




domingo, 24 de mayo de 2020

¿ME SIENTO INÚTIL?

Imagen de Anastasia Kuleshova en Pixabay 


El sentimiento de inutilidad siempre refleja un estado de ánimo alterado.


No compartiré nunca la opinión que algunos de mis clientes tienen acerca de que ya está todo perdido y que no hay nada que hacer.


Aunque resulte difícil creerlo, o no lo parezca, las posibilidades de sentirse bien y de recuperar bienestar, recuperando también la propia estima personal, son considerables.


Las personas que padecen depresión o ansiedad se sienten generalmente de esta forma: inútiles. 


Y lo que es peor, creen que no serán capaces de cambiar y que nada de lo que hagan podrá cambiar nada. 


Una fatalidad se adueña de su mente. Dan por sentado que vivirán así de mal el resto de sus días.


Se resignan al malestar.


Tiran la toalla y, efectivamente,  nada cambia. 


Así llegan a la conclusión de que la vida no tiene sentido.


Creen que son el tipo de personas que nunca mejorará,  que sus problemas son irresolubles. Y que no pueden hacer nada.


Mentalmente, y físicamente también muchas veces, se paralizan.


Estos sentimientos casi siempre se basan en una evaluación distorsionada de sí mismos y del futuro que les espera.


Para cambiar su forma de sentir es necesario primero identificar qué es lo que está pensando.


Coger papel y lápiz y enfrentarse  a sus problemas, algunos reales, algunos no, por escrito es el primer paso, sencillo, pero muy efectivo. 


En ese papel, debo escribir lo que realmente me preocupa y atormenta.


Si usted desea introducir cambios en su vida, haga lo que le digo. 


¡Sí! Parece sencillo y hasta simple, pero nunca se insiste lo suficiente en la importancia de este hecho.


Siempre que se sienta preocupado, anote sus sentimientos negativos. 


Una vez que se haya acostumbrado a hacerlo, vera lo poco realistas que son. 


A partir de ahí, empiece a evaluarlos y a verlos de otra manera: ¿Son realmente ciertos o estoy exagerando, viendo todo magnificado y olvidando lo positivo…? 


Escribir ayuda a tomar distancia y a darse cuenta de que el lenguaje interno que tengo conmigo mismo no es realista y que debo evaluar lo que pienso bajo otro prisma mucho más razonable y real.


www.diazbada.com


domingo, 17 de mayo de 2020

CONFINAMIENTO Y PAREJA


Imagen de Christian_Birkholz en Pixabay

En estos meses en que nuestra vida cotidiana ha cambiado tanto, hemos oído de todo acerca de las relaciones de pareja. Que si, una vez pasado el confinamiento, iban a aumentar los divorcios, que si debíamos llevar a cabo tal o cuales pautas… todo eran consejos, a veces muy poco realistas, acerca de cómo mantener a salvo la relación con la persona con la que compartimos la vida. 

No hay que olvidar, sin embargo, que en realidad es todo mucho más sencillo, y que la receta de verdad para mantener la pareja, tanto en situaciones excepcionales como en la normalidad de todos los días, es fácil. 

Primero, debemos recordar que debemos hacer fácil la vida al otro. Porque le queremos y porque la compartimos. Esto quiere decir que hay que estar atentos al otro, evitando servilismos, pero sí prestando la atención necesaria. Compartir significa eso, saber del otro y estar ahí, escuchando y compartiendo. 

Segundo, ser pacientes, ya que en confinamiento, esta es la virtud que más se ve afectada. Mirar al otro como la persona que escogimos para compartir la vida y minimizar los errores que ésta pueda cometer, intentando desdramatizar y no tomando nada a la tremenda. 

Tercero, debemos demostrar cariño y afecto, apoyo incondicional al otro, pero demostrando físicamente ese apoyo. De nada sirve que apoyemos al otro, si él/ella no lo ve ni siente, en nuestros gestos, en el lenguaje corporal que tan importante es y en nuestras palabras. 

Por ultimo, hay que saber escuchar. Antes de enfadarse o de saltar ante algo que nos ha molestado, debemos ser capaces de decirlo de manera asertiva, sin gritar, no con reproches, y escuchando lo que el otro nos tenga que decir. Porque el verdadero amor resiste todas las tormentas, por fuertes que éstas sean. Y este confinamiento va pasando, y la pareja debe salir más fortalecida y más firme en la idea de que la elección de la persona con quien un día decidimos compartir la vida, fue una decisión correcta.


domingo, 10 de mayo de 2020

MANTENER LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS BAJO CONTROL



Una de las mejores maneras de darse tranquilidad y convertirse en una persona más pacífica y serena, es mantener los pensamientos negativos a raya. 

Para eso es importante darse cuenta, ser muy consciente, del efecto bola de nieve que tienen esos pensamientos. 

Con frecuencia, empezamos con unos pocos pensamientos ante una situación que se nos presenta y, de repente, sin casi darnos cuenta, nos vemos invadidos por múltiples pensamientos negativos acerca del hecho que se ha producido o que se producirá en un futuro. 

Estos pensamientos son normalmente circulares, es decir, siempre son los mismos, pero vamos pensándolos una y otra vez, dando vueltas a aquello que nos preocupa, nos hirió o nos atormenta en ese momento. Aunque también hay veces que el hecho ocurrió en el pasado, pero seguimos trayéndolo al presente como si hubiera ocurrido hoy. 

Con la consiguiente carga de ansiedad que eso nos produce. 

Y así es cómo, conductualmente, en vez de responder con calma, por ejemplo, en una situación en la que no estamos de acuerdo con algo o con alguien, reaccionamos agresivamente, nos enfrentamos de la peor manera a los demás, sintiéndonos humillados, y sintiendo que quieren aprovecharse de nosotros. O nos quedamos pasivos y sin responder. Dando vueltas luego a la afrenta sufrida y generándonos también mucha ansiedad. 

Cuanto antes detengamos los pensaminetos negativos en nuestra cabeza, e impidamos ese efecto de bola de nieve, mejor.  En cuanto empecemos a dar vueltas a algo, es mejor frenar, parar nuestra mente y pensar adecuadamente; es decir, preguntarse sobre lo que me preocupa y analizarlo con calma, intentando buscar la solución o rebatiendo el pensamiento que se ha convertido en algo dramático e irreal en un pensamiento más racional. 

Lo importante es detenernos para analizar lo que nos preocupa o lo que nos ha sucedido con calma y, una vez hecho esto, cambiar a otros pensamientos que sean positivos, de agradecimiento y distracción, para que nuestra mente se relaje más.


domingo, 3 de mayo de 2020

ESFUERZO + PACIENCIA = BIENESTAR Y SERENIDAD


La vuelta a la rutina exigirá un esfuerzo por nuestra parte.

Esta pandemia que nos ha tenido confinados, y prácticamente paralizados, atrapados en ocasiones con miedos que nos han hecho sufrir, debe hacernos crecer.

Crecer mentalmente para seguir esforzándonos en nuestro trabajo, en nuestras relaciones interpersonales.

Esforzarnos en definitiva, por ser mejores personas.

Y esto va de la mano, sin duda, de demostrar civismo, empatía y respeto al otro.

Por muy diferente que sea o piense.

Este esfuerzo renovado que debemos empezar a poner en marcha, debe alimentar la esperanza y hacernos ver que afortunadamente estamos vivos, que no hemos enfermado y que hemos sido afortunados si hemos tenido la suerte de que no hemos perdido a nadie de nuestro entorno al que amábamos.

De ahí que con ese esfuerzo personal que cada uno de nosotros tiene que realizar, confiamos en que todo lo demás vendrá.

Aunado con el esfuerzo, debe ir la paciencia. No debemos pretender que, rápidamente, de la noche a la mañana, todo va a seguir como estaba antes de la pandemia.

Debemos ir pacientemente reactivando nuestra vida, con modificaciones, para con nosotros mismos y con los demás.

Porque la nueva rutina exige esfuerzo y paciencia.

Exige tener claro en la mente que nuestra enorme capacidad de adaptación nos hará volver a niveles de tranquilidad mental y bienestar poco a poco.

Aún en circunstancias que no serán fáciles.

Porque lo que siempre, siempre, viene dando resultado es esforzarse.

Es la mejor receta.

El esfuerzo produce confianza en uno mismo, desarrolla la fuerza de voluntad y convierte en un hábito personal la tenacidad.

Si, además, lo sumamos a la paciencia, el resultado siempre es bienestar y serenidad.

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domingo, 26 de abril de 2020

ENAMORARSE Y MANTENERSE ENAMORADO

Imagen de Adriana Knop en Pixabay

Muchos son los libros escritos acerca del amor. Enamorarse es un sentimiento profundo que nos genera bienestar. La bioquímica del cerebro se pone en marcha y son muchos los factores que nos llevan a ver en el otro a la persona única, necesaria, sin la que parece que no vamos a poder vivir. Todo se queda en segundo plano y lo prioritario pasa a ser el otro.

Sin embargo, este sentimiento tan profundo y arrebatador que sentimos cuando nos enamoramos, en muchas ocasiones va perdiendo fuerza, e incluso desaparece, con el paso de los días, en la convivencia.

La persona a la que admirábamos y a la que considerábamos imprescindible para sentirnos felices, pierde importancia y aparecen las desavenencias y el desapego.

Del amor más profundo, podemos pasar al desamor más áspero y negativo. ¿Qué ha pasado?

Sobre el amor hay mucho escrito y muchos mitos que todavía siguen vigentes: desde el “contigo pan y cebolla”, hasta “el amor todo lo puede”, los mitos del amor romántico, etc.

Un excelente libro escrito por Aaron Beck ya es premonitorio en su título: Solo con el amor no basta (1993). Y así es.

Enamorarse es el punto de partida de un proyecto común que queremos llevar a cabo con una persona a la que consideramos valiosa y que está de acuerdo con nuestra manera de pensar, sentir y ser.

El amor duradero es aquel que nace de un enamoramiento primario firme y sosegado y que desde el principio se compromete a hacer feliz a la otra persona, a cuidarla y mimarla a pesar de las frustraciones, desasosiegos y fracasos que se sufren en la pareja y en la vida.

No es un amor dulzón y romántico (en el peor sentido del término) sino un amor basado en la realidad, pero firmemente enraizado en el compromiso, en que debe haber coherencia y apoyo mutuo, preocupación por el otro y por ir descubriéndolo a lo largo del tiempo compartido.

Equilibrar los sentimientos y la razón hace que nos mantengamos enamorados porque en un principio todo es sentimiento, emoción y pasión, pero mantenerse enamorado exige dosis de razón, de comprensión y de tenacidad.

Querer “querer” no es obligarse a estar con una persona, sino saber mantener vivo ese amor que un principio nos hizo sentir tan bien.

El amor se cuida en las cosas pequeñas, en los detalles, en el día a día, cediendo, valorando al otro a pesar de sus defectos, siendo respetuoso con el otro, amable, y comunicándose en todo momento.

Hay que hablar: de los dos, del paso de la vida, de los problemas… sabiendo que, estando en pareja, el equipo que se es tiene más posibilidades de salir adelante y que el apoyo incondicional al otro, a pesar de sus defectos o de los desacuerdos, proporciona las fuerzas para seguir adelante y es la savia mágica que alimenta el amor.


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