ANALITYCS

domingo, 15 de julio de 2018

NO APURARSE... PARA VIVIR MEJOR


Dicen que la paciencia es una virtud y pienso que así es.

Cuántos sufrimientos nos evitaríamos, sobre todo mentalmente, si fuéramos más pacientes y diéramos un margen a que las cosas ocurriesen no cuando queremos, sino cuando deben ser.

Vamos tan acelerados que queremos tenerlo todo ¡ya!, sin darnos cuenta de que la vida tiene sus ritmos y que en muchas ocasiones no tenemos lo que queremos cuando tanto lo ansiamos, y paradójicamente cuando lo obtenemos, al cabo de un tiempo, no lo valoramos.

Dicen que hay más lágrimas derramadas por las cosas que pedimos y nos son concedidas, que por aquellas que no tenemos.

Esto me hace pensar que quizás eso que queremos o ansiamos que suceda, si lo miramos con paciencia y reflexión, es posible que nos diéramos cuenta de que tampoco era tan necesario o que realmente no iba a ser bueno.

En ocasiones, cuando algo nos sale mal, el paso del tiempo nos hace darnos cuenta de que tampoco fue tan terrible y que de eso también aprendimos o que, incluso, nos vino bien que sucediera.

Mentalmente, la impaciencia provoca mucho desgaste porque rumiamos y rumiamos pensamientos, dándoles vueltas circulares, cuando en realidad no nos conduce a nada más que a generarnos mucha ansiedad.

Por eso, cultivemos mentalmente la paciencia… dejemos que las cosas sigan su curso natural y reflexionemos sobre aquello que ansiamos, pensando en que si llegan, serán bienvenidas, pero si no, toleraremos esa frustración y pacientemente seguiremos adelante.


domingo, 8 de julio de 2018

ANSIEDAD

Fuente de la imagen: Pixabay
Algunas personas suben a Urgencias presas de un ataque de pánico con síntomas muy alarmantes como taquicardias, sudoración, sensación de irrealidad, dolores de cabeza, mareos, sensación de hormigueo y así hasta más de 200 síntomas diferentes, pero, sobre todo, con una gran alarma en forma de pensamientos de miedo intenso, pensando en que les va a dar algo y que están en peligro.

En muchos casos, después de las pruebas pertinentes que llevan a cabo los médicos, les comunican que han tenido una crisis de ansiedad, un ataque de pánico, y les dan un ansiolítico y los mandan a casa.

Sin embargo, el pensar que están en peligro y recordar el malestar tan fuerte y tan real que padecieron les genera una inseguridad muy grande, adentrándose en un círculo negativo del que es difícil salir y que provoca que la ansiedad se mantenga: me siento mal, con síntomas que vienen de manera recurrente, que me hacen pensar que algo malo va a pasar, me da miedo, con lo cual aumentan los síntomas. Al aumentar los síntomas, aumentan los pensamientos y así nos quedamos atrapados en ese círculo negativo del que a veces es difícil salir.

Recordar que la ansiedad es una emoción sana que nos prepara para entrar en acción y que se puede reconducir es fundamental para empezar a abordarla y para acabar con esa sintomatología física y psíquica que tanto malestar causa.

Una de las primeras cosas que hay que pensar es que no va a suceder nada malo, a pesar de lo alarmantes que puedan parecer los síntomas, y que perderle el miedo es el primer paso para controlar esa ansiedad desbocada que tanto nos hace sufrir.

A partir de ahí, el tratamiento de elección incluye estrategias encaminadas a controlar la emoción, los pensamientos y la conducta, ya que estas tres áreas están íntimamente relacionadas. Además, reconducir nuestra mente en estos tres aspectos es fundamental para librarnos de la ansiedad y para que ésta vuelva a ser una emoción que nos proteja, pero no que nos paralice.


domingo, 1 de julio de 2018

NO LLORES PORQUE SE ACABÓ, SONRÍE PORQUE SUCEDIÓ

Con frecuencia nos entristecemos cuando acabamos de hacer algo que nos motivaba y nos llenaba.

En el transcurso de la vida conocemos a personas que desaparecen, fruto de rupturas o simplemente del devenir de los días.

Cuando pensamos en lo que tuvimos, lo que disfrutamos y lo que amamos, y ya se acabó, una honda melancolía se apodera de nosotros, echando de menos aquel tiempo pasado, aquellos años y a aquellas personas de las que tanto disfrutamos y amamos, de todo lo que vivimos entonces.

Mirar al pasado en general nos llena de tristeza, sabiendo que es imposible volver a experimentar aquello; y qué lejanos nos parece que quedan aquellos días.

Sin embargo, la percepción del pasado cambiaría si consideráramos que aquello o aquellos a los que conocimos y se fueron quedando fuera de nuestra vida, han sido parte de nuestro discurrir y de las experiencias con las que se va tejiendo lentamente nuestra vida.

Experiencias y personas que constituyen los mimbres de lo que somos en el presente.

Por eso, hay que impedir anclarse en esa melancolía que cree que todo lo pasado fue mejor que el presente. Aunque es inevitable llorar esas pérdidas, es necesario superarlas, para pensar que lo vivido fue bueno, aunque a veces duro, y que de aquellas experiencias salimos siempre fortalecidos. Puesto que todo cuenta en nuestra vida, personas y situaciones, proyectos inacabados o frustraciones sufridas.

Todo permite aprender y crecer.


domingo, 24 de junio de 2018

MIEDOS


Hace poco escuché que la felicidad, eso que tanto anhelamos los seres humanos, es aprender a vivir sin miedos. Y esto que, dicho así, suena simple y parece fácil, no resulta sin embargo tan sencillo.

Los miedos están presentes en nuestra vida continuamente: miedo a perder lo que tenemos (ya sea una pareja, un trabajo, etc. ), miedo a envejecer, a ser rechazados, a fracasar, a cometer errores, a hacer el ridículo, a tener problemas, a engordar... y así podríamos continuar con una lista casi interminable de situaciones, reales o imaginarias, que nos generan malestar.

¿Cómo podemos combatir estos miedos, para no dejar que nos paralicen y nos impidan vivir?

No hay solución mejor para esto que... ¡enfrentarse a ellos!
Cuando lo hacemos, cuando nos automotivamos, infundiéndonos esperanza y valor, y autoaceptación incondicional, y cuando nos hablamos manejando nuestros pensamientos de manera realista y positiva, ese enfrentamiento que en principio nos había aterrorizado se convierte en un reto, en una posibilidad de crecimiento personal que nos va a fortalecer.

Llevar a cabo las conductas precisas de enfrentamiento a esas situaciones concretas que nos dan miedo, va a ser más fácil si mentalmente trabajamos nuestros pensamientos.

Por eso, ante los miedos cotidianos que asaltan nuestra mente, la mejor manera de librarse de ellos es enfrentarlos, armarse de pensamientos positivos y realistas, y dejar que salgan de nuestra mente para siempre todas aquellas ideas distorsionadas que nos paralizan y nos causan infelicidad.

Porque el miedo, cuando nos enfrentamos a él, generalmente siempre desaparece.



domingo, 17 de junio de 2018

¿QUÉ TE FALTA PARA SER LA PERSONA QUE QUIERES SER?


Después de una larga jornada laboral, E. volvió a su casa derrotada por los inconvenientes del día y cansada físicamente. Como no estaba de humor, picoteó sin control y se metió en la cama sin apenas intercambiar palabras con su familia y pensando que la vida era una gran estafa en la que no había tiempo para nada… para comenzar a la mañana siguiente en esa rutina asfixiante que le hacía pensar que su vida no merecía la pena, envidiando la alegría que los demás tenían o la vida que llevaban.

Después de una larga jornada laboral, M. se cruzó en el ascensor con E. a la que miró de reojo pensando en el buen aspecto que tenía, y en lo alegre y sonriente que parecía estar siempre. Envidiaba a su familia que parecía feliz y echaba de menos no tener una igual, alguien con quien hablar y compartir sus días… no encontrarse solo, como se sentía, porque no había conseguido ese gran amor que E. parecía tener en su pareja.

Ni E. ni M. se paraban a pensar en que, en lugar de mirar al otro envidiando o anhelando la vida perfecta que parece tener, debían hacer el ejercicio de mirarse a ellos mismos para preguntarse qué va mal o qué quieren cambiar si se sienten mal.

Los dos se olvidaban de que tienen  una fuerza poderosa, que es su propia mente y la capacidad por lo tanto de ser lo que se propongan. Esa fuerza poderosa de la mente que tenemos todos los seres humanos.

Dependerá de cada uno el usarla o no. Podemos pensar en que lo tenemos todo y en que valoramos lo que tenemos, para disfrutarlo, o podemos empecinarnos en echar de menos lo que no tenemos, lo que no hemos conseguido o lo que hemos perdido, encasquillándonos en esos pensamientos que conducen directamente al malestar.

No depende de los acontecimientos, sino de la interpretación que hacemos de las cosas que nos suceden, el que nos sintamos mejor o peor.

Por lo tanto, sabido y comprobado que esto es así y que la fuerza reside en nuestra mente y en la actitud que tomamos ante nuestra vida, es fácil llegar a entender que podemos ser lo que queramos ser, disfrutar de lo que tenemos, en un proceso de aceptación de la vida en el que los diversos avatares y frustraciones no son derrotas, sino algo consustancial al hecho de estar vivos.

No depende de la suerte, ni del aspecto, ni de otros factores externos, sino de la fuerza interior que nos da nuestra propia mente que simplemente tenemos que poner a nuestro servicio.


domingo, 10 de junio de 2018

SIMPLEMENTE, HAZLO


Invertimos mucha energía en empezar a hacer nuevas cosas que muchas veces quedan en nada. Cada cambio de estación, por ejemplo, nos proponemos empezar a hacer deporte, apuntarnos a un gimnasio o iniciar otras actividades que vamos dejando aparcadas según pasan los días.

Nos proponemos,  “tengo que…”, pero el “tengo que” se convierte en “no soy capaz de…”, como si alguna fuerza misteriosa nos impidiera llevar a cabo eso que sabemos nos va a proporcionar bienestar.

Es como si, en ocasiones, no fuéramos capaces de tener la fuerza de voluntad necesaria para hacer algo que sabemos nos va a beneficiar.

Les propongo que para hacer aquello que sabemos nos viene bien y pasemos a la acción, sin postergar y sin caer en imposibles, empiecen por pensar así:

- Renuncie al pasado, tanto a cosas como a personas que no le convienen. El pasado es historia y todo cambio supone mirar al mañana y centrar toda nuestra energía en el día de hoy, y en el futuro próximo.

- Deje de rumiar pensamientos acerca de lo que debería haber sido y no es. Asuma que lo que es, es: pérdida de trabajo, fin de una relación afectiva… etc.

Asumir significa no dramatizar y proponerse seguir adelante.

- Recuerde: no es el fin del mundo. Tendrá que aguantar momentos de tristeza y malestar, así es la vida, pero, sin duda, será capaz de seguir adelante.

- No se autocompadezca. La vida es difícil para todos. No se sienta el ser más desgraciado del mundo, porque no lo es. Los momentos malos son simplemente eso, momentos malos, es el precio que todos los seres humanos pagamos por vivir.

- No se quede de brazos cruzados esperando a que las cosas ocurran: persiga lo que quiere y defina sus objetivos. Láncese a por ello.

- Recuerde que la suerte no existe y que las personas consiguen lo que quieren a base de luchar y luchar, de seguir, a pesar de las adversidades, y de implicarse en la vida.

- Al terminar el día piense en todo lo que ha habido de bueno en él. No se centre solo en lo que no ha conseguido, sino en todo lo que ha hecho y ha ido bien. Equilibre el pensamiento y no caiga en extremos, piense en matices de grises.

- Valórese: usted es el artífice de su vida y su bienestar depende de usted. Prémiese y háblese con respeto y cariño, como hace con los demás. Usted es de vital importancia... para usted mismo. No lo olvide.

www.diazbada.com

lunes, 4 de junio de 2018

PRUDENCIA

Fuente de la imagen: Pixabay

Antes de actuar conviene tener una visión más amplia para no dejarse llevar por el primer impulso y actuar a la ligera.

En ocasiones, si no actuamos con prudencia, iniciamos tareas con mucho entusiasmo para que luego vayamos perdiéndolo cuando aparecen consecuencias imprevistas o inesperadas.

Entonces nos lamentamos diciéndonos que deberíamos haber hecho esto o lo otro.

Debemos analizar bien aquello que queramos emprender viendo las consecuencias que se derivan de hacer tal o cual acción y una vez que hayamos analizado bien esas consecuencias, si seguimos con la firme resolución de llevarlo a cabo, entonces deberemos pasar a la acción poniendo en ello toda la fuerza y corazón del que somos capaces de poner.

Cuando vemos las cosas con cierta perspectiva, establecemos una diferencia entre nosotros mismos y lo que queremos conseguir.

Pensar detenidamente en las cosas y comprometernos con alcanzarlas una vez vistas las consecuencias, nos hace conservar el entusiasmo realista y la fuerza para hacerlo.

Actuando prudentemente, nos sentiremos más seguros y confiados con nosotros mismos.


domingo, 27 de mayo de 2018

LOS AUTÉNTICOS HÉROES

Imagen. Pixabay 
Después de ver una película de villanos y superhéroes con superpoderes… no dejo de pensar en los verdaderos héroes que tenemos cerca y que a veces no somos capaces de ver.

Para mí, un auténtico héroe o heroína es aquella persona que cuando ve llegado el final de su vida puede mirar atrás y ver el legado que deja en cuanto a buen hacer, capacidad de resiliencia y bondad.

Aquella persona que se ha ido enfrentando a las adversidades de la vida con las quejas suficientes y necesarias, es decir, sin mantener una actitud derrotista ni de autocompasión, siendo capaz, a pesar del sufrimiento, de haber trasmitido bondad y resistencia personal. Han ido en su día a día sembrando una actitud positiva, amable con el prójimo.

No hay mayor héroe que aquel que una vez llegado su momento final, es capaz de ver que ha hecho lo que quería, que ha podido equivocarse en multitud de ocasiones, pero que lo hecho siempre sin intención dañina, con coherencia personal, no traicionándose a sí mismo, ni actuando en contra de sus valores y creencias.

Mi héroe/heroína ha huido de la crítica fácil, de la envidia y la vanidad, pensando en que cada uno libra sus propias batallas y nadie debe creerse con el derecho de juzgar o condenar el comportamiento del otro. Ha cuidado al otro, viéndolo siempre con ojos de compasión y sabiendo que todos hacemos lo que podemos por sobrevivir.

Ha cumplido la máxima de “vive y deja vivir” sin molestar ni causar dolor a los demás. La honestidad y la bondad son estandartes que ha enarbolado todos los días. Personas resistentes y moralmente indestructibles, que dejan un legado de humanidad difícil de igualar e imposible de olvidar.


domingo, 20 de mayo de 2018

UNA REGLA FUNDAMENTAL

Isla de la Graciosa (Lanzarote) / Imagen. Pixabay

Es importante saber qué es lo que podemos controlar y qué no.

Eso va a determinar, en buena medida, nuestro bienestar interior.

Es importante comprender éste principio; algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Por lo tanto, hay que aprender a distinguir con claridad aquello que sí podemos controlar de lo que no podemos, porque eso va a ahorrarnos muchos quebraderos de cabeza y muchas tristezas.

Por ejemplo, cuánto tiempo y esfuerzo perdemos intentando que los demás cambien, cuando solamente lo harán si ellos quieren, porque realmente ese cambio escapa a nuestro control.

Podemos aconsejar y escuchar, orientar e incluso intentar obligar a que esa persona cambie, pero solamente lo hará cuando esté convencido de que realmente tiene que hacerlo.

Por lo tanto, aceptar que no podemos cambiar algunas cosas, nos evitará esfuerzos vanos que conducen muchas veces a la frustración.

Bajo nuestro control están nuestras opiniones, actitudes, aspiraciones y deseos. Siempre tenemos la opción de elegir los contenidos y el carácter de nuestros pensamientos y vida interior.

Fuera de nuestro control está, por ejemplo, el haber nacido en tal o cual familia, el cuerpo que tenemos, la forma en la que nos ven los demás… en general, cosa externas, que no deben ser motivo de preocupación.

Intentar cambiar lo que no se puede controlar solo conduce al tormento y a la tristeza.

Lo importante será, entonces, prestar atención a nuestras propias preocupaciones y asuntos, intentando que nuestra vida interior se enriquezca con planteamientos que nos hagan crecer, pero siempre desde nuestro interior y no dejándonos cuestionar por los demás, influenciar por ellos o perdiendo un tiempo precioso malgastándolo en estar atentos a las críticas de los otros.


domingo, 13 de mayo de 2018

ABANDONAR UNA RELACIÓN TÓXICA


Me cuenta una persona que se siente agotada, que la sensación de sentirse atrapado en un círculo vicioso en su relación de pareja, le hace sentirse mal, deprimido y con ansiedad, con la esperanza mermada cada vez que tiene que afrontar un nuevo día.

La relación que mantiene con su pareja le resulta agotadora; si hace o dice de una manera porque lo hace o dice mal; si intenta hablar, acaba convirtiéndose en una suerte de reproches para volver otra vez al punto de partida, en el que él siempre tiene la culpa o no sabe actuar.

Cuando cree que todo se ha acabado, su pareja le dice que no, que por qué no intentarlo de nuevo y cambia durante unos días, mostrándose cercana y amable... para volver otra vez al punto de inicio.

Lo primero y más necesario para dejar una relación tóxica es identificarla. Puede parecer una obviedad, pero no lo es. Los manipuladores y maltratadores psicológicos dan continuamente mensajes contradictorios, de forma que cualquier conducta o respuesta sea un error. Pueden decirnos que nos quieren mucho, pero la comunicación no verbal demuestra otra cosa.

Muestran enfado por algo que nos habían pedido, cambian continuamente el mensaje y nos atrapan en un círculo muy dañino para nuestra estima personal: la luna de miel y la luna de hiel.

Son capaces de mostrarse cariñosos y amables en unas circunstancias, y al cabo de pocas horas mostrar una crítica despiadada hacia un comportamiento que antes habían alabado.
Identifique estos cambios de luna de miel a la luna de hiel, y vaya tomando distancia.

Ampárase en sí mismo, empezando a dar los pasos para con determinación llegar al contacto cero.

No espere comprensión de la otra parte, usted siempre será el culpable, ya que los manipuladores son expertos en deformar la realidad, y no se fíe de los cambios repentinos, que como si de un péndulo se tratase vuelven otra vez a los comportamientos ya padecidos.

De el paso de manera unilateral. No va a llegar a acuerdos. Sepárese y acabe la relación.

Cerrar la relación supone contacto cero. No intente ser su amigo ni conversar. No lo conseguirá y probablemente caiga otra vez en esa luna de miel de la que tendrá que volver a a escapar con las fuerzas mermadas.

Y, por último, disfrute y rehágase internamente, conectando consigo mismo y con lo que le pide a la vida y a la siguiente persona con la que la compartirá.

Tenga esperanza de que, por mucho que duela la decisión tomada, nadie nunca debe dejarse tratar mal.



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