ANALITYCS

domingo, 19 de mayo de 2019

EL PODER DE SER UNO MISMO

Imagen de Bessi en Pixabay
Conforme envejecemos, nos vamos dando cuenta de qué es lo importante en la vida.

Así como cuando somos jóvenes valoramos más lo externo, cumplir años nos da una experiencia vital, con la que nos vamos deshaciendo de lo superfluo y vamos centrándonos en lo verdaderamente importante.

Nos vamos dando cuenta, según pasan los años, de que lo más importante no es lo que tenemos sino que vamos reconociéndonos y afianzando nuestra manera de ver la vida, nuestras fortalezas, al mismo tiempo que vamos siendo conscientes cada vez más de nuestros fallos.

De tal manera que ganamos en coherencia interna porque ya no nos importa, o cada vez menos, la opinión de los demás y nos centramos más en hacer y decir lo que realmente queremos y pensamos, sin compararnos o estar pendientes de qué pensará el otro. Es una fuerza interna la que se va despertando, sintiendo que no tenemos que dar más explicaciones que a nosotros mismos.

Al mismo tiempo, aumenta nuestra capacidad de empatía porque nos damos cuenta de que cada persona que se cruza en nuestra vida, nos caiga bien o mal o nos haya hecho daño o no, libra sus propias batallas y tiene sus propios demonios internos que sin duda le llevan actuar de una u otra manera.

Lo cual no quiere decir que tengamos que aguantar a la gente tóxica sino que somos capaces de una vez de ser conscientes de esa toxicidad y apartarles de nuestro lado, sin entrar en disputas o en enfrentamientos y dejando que cada uno siga su camino.

Envejecer supone darse cuenta de la finitud de nuestra vida y de que teniendo el tiempo contado, no nos merece la pena perderlo, y que debemos intentar vivirlo todo lo que podamos.

Perdemos en esta vida a muchas personas a las que hemos amado con todo nuestro corazón y les debemos, ya que estamos aquí, el seguir viviendo con esa plenitud que ellos/as ya no pueden tener. Ese es el legado auténtico e importante que nos dejan.

A través de nuestra vida, vivirán ellos y nuestro corazón se iluminará con nuestra propia vida, pero también con la luz que nos acompaña de su recuerdo permanente.

domingo, 12 de mayo de 2019

EL SENDERO DEL BIENESTAR

Imagen de Cindy Lever en Pixabay

Vivimos en una época donde se alardea y se muestra la vanidad de determinadas personas. Todo se expone: los afectos, la intimidad de las persona, el dolor…

Mostrar que se es importante y especial por tal talento artístico o por tal cualidad física es conducirse por el camino de un ego absurdo que no conduce a nada.

Es necesario cultivar la vida, y cuidarla, adoptando una actitud de gratitud, no de exhibición y de apariencia.

Mostrar gratitud por lo que somos, conseguimos y recibimos hace que nuestra vida cambie. Dar gracias a Dios, al Tao o al universo, nos conecta con un sentido profundo de la vida y nos hace pasar los días mejor.

Hacer algo amable o bueno por otro ser humano nos conduce por el sendero de la serenidad y armonía interior.

La gratitud nos sitúa en la aceptación interior, en la grandeza de todas las personas y nos aleja de aquellas actitudes pretenciosas, vacías y egoístas.

Cuando empieza el día, propónganse mostrarse amable con cada persona con la que se cruce en su camino.

Escriba o llame a aquella con la que hace tiempo no tiene contacto y hable con él /ella.

Muestre gratitud ante la vida conectando con los seres humanos que le rodean y compruebe cómo de esa manera, alimenta el bienestar propio y alcance una paz interior que no se consigue de ningún otro modo.


domingo, 5 de mayo de 2019

CÓMO RECIBIR BIEN LAS CRÍTICAS


Las críticas acertadas pueden ser muy positivas, porque nos ayudan a mejorar.
Lo que ocurre es que, frecuentemente, ni todas las críticas de que es objeto nuestra conducta son positivas ni solemos encajarlas de buen grado.
Para aprender a distinguir las críticas que son constructivas de las que lo no son, puede seguir las siguiente pautas.
- Cuando alguien le critique, tanto si la crítica es solicitada como si no, sea bienintencionada o no, evite contraatacar inmediatamente. Intente analizarla con serenidad. Contraatacar inmediatamente le proporciona un alivio inmediato, pero no contribuye a su crecimiento personal.
- Analice la crítica de manera dialogante con el crítico: formule preguntas exploratorias que se centren en el tema de la crítica o en el comportamiento criticado, no en el crítico. Pida ejemplos, no para poner a prueba la crítica hecha, sino para aclarar de verdad el comportamiento que es objeto de crítica.
- Reconozca abiertamente su error si así es. “Admito que he cometido un error” es una frase que, si se dice sinceramente, evita justificaciones y que nos recuerda que todos podemos cometerlos.
- No ceda ante las críticas injustas, manipuladoras o malintencionadas. Si creemos que la crítica es irrelevante o no merece un análisis, lo mejor es hacer caso omiso de ella. No hay que bajar al nivel de sarcasmo o de hostilidad del crítico, sino escuchar el comentario sin enredarse en una discusión acalorada. Simplemente escúchela, diga que no está de acuerdo y punto. No añadir nada más, ni desgastarse en justificaciones le hará sentirse bien.

domingo, 28 de abril de 2019

EN LUGAR DE QUEJARSE...


Imagen de 9883074 en Pixabay

En el proceso de crecimiento que tenemos que hacer todos los seres humanos, debemos en nuestro día a día comprometernos con nuestra vida, con lo que hacemos y con las personas con las que nos cruzamos.

Eso requiere el vivir de una manera más consciente, más responsable y más activamente.

Las personas que están atrapadas en la queja continua, además de sentirse mal. no avanzan. Su vida nunca es suficiente: no tienen suerte, los demás consiguen todo… y así en una espiral continua que les sume en el malestar permanente.

No se dan cuenta de que si dejaran de quejarse empezarían a pensar de manera más positiva y optimista y se encontrarían mejor, con lo que probablemente las cosas también les irían mejor.

La gente que esta continuamente quejándose se sabotea a sí misma.  Continuamente se quita fuerzas y capacidad de disfrute de su día a día, no tanto porque éste sea especialmente difícil, sino porque su mala actitud le hace ver todo negro y, consecuentemente, se cumplan las expectativas negativas que siempre anticipa.

Si piensa que el día va a ser horrible nada más abrir los ojos por la mañana, previsiblemente así será, porque su actitud negativa hará que se fije en todos los inconvenientes, que percibirá como terribles problemas, y se verá incapaz de resolverlos, confirmándose de esa manera que es el hombre o mujer que peor suerte tiene en el mundo y que los demás son más felices que usted.

La persona que se queja hacia fuera, o dialogando consigo mismo, caerá inevitablemente en la depresión y en la apatía.

Todo cambiará el día que decida dejar de hacerlo y entrene a su mente a enfocarse en lo bueno de cada momento.

De esa manera, resolverá mejor los problemas que se le presenten porque se verá confiado en sí mismo y capaz de afrontarlos y además comprobará que los problemas no son para tanto ya que antes los dramatizaba en exceso.

Comience ya. Verá que enseguida vendrá la motivación para seguir por ese caminó y empezar a encontrarse mejor.



domingo, 14 de abril de 2019

PARA SEGUIR CRECIENDO

Imagen de shell_ghostcage en Pixabay
Manejar bien lo que pensamos y orientar nuestros pensamientos hacia nuestro bienestar, debe ser una tarea en la que nos empeñemos todos los días.

Al final de la jornada, deberíamos preguntarnos cómo hemos estado y en qué nos hemos complicado nuestro día que podríamos haber evitado.

Por eso es importante conducir nuestros pensamientos hacia lo positivo.

Lo cual no es tratar de obviar lo negativo o las dificultades, sino ser capaces de analizar esas experiencias a veces negativas que nos suceden, saber interpretarlas o verlas con un enfoque más positivo y realista. Sin dramatizar ni exagerar.

Por ejemplo, gastamos gran cantidad de energía en estar rumiando pensamientos acerca de cómo se han comportado con nosotros, cómo han podido hacernos esto y aquello.

Parece que no nos diésemos cuenta de que una persona solamente cambia cuando realmente quiere hacerlo, y por mucho que nosotros nos empeñemos con nuestro discurso en que el otro cambie, no lo va a hacer.


En este caso, la mejor opción es poner el foco de atención en nosotros mismos y ver qué podemos hacer con la relación con esa persona, para que no nos siga haciendo daño. Pero seremos nosotros los que tendremos que cambiar.

Debemos insistir en el propio esfuerzo y compromiso.

Por ejemplo, nos fijamos en la relación de pareja que tiene tal persona que le va bien y pensamos “por qué yo no he podido mantener la mía”.

Olvidamos que querer estar con mi pareja supone el esfuerzo de pensar en ella/él y en trabajar para que esa pareja dure toda la vida. Es decir, mi pareja lo va a ser para siempre porque yo quiero que así lo sea. Y me comprometo e implico en ello.

Fijarnos en los demás, en lo que tienen o no, es otra manera de hacernos daño.

Teniendo en cuenta que las comparaciones no sirven para nada, y que la única comparación válida es con uno mismo, es mejor dejar de gastar energía pensando en "lo mejores" que son los demás.

Hay que centrarse en uno mismo y en ser cada día mejores, implicarse en la propia vida, con las personas con las que uno se siente vinculado con afecto, en su trabajo y en su entorno.

Eso es lo valido. Es mi propia vida y debemos sentirnos los conductores de la misma.

No debemos lamentarnos diciendo que no tenemos tiempo y, por ello, es importante establecer bien nuestro orden de prioridades.

Los años pasan y todo el mundo ha estado muy ocupado a lo largo del tiempo. Piense de verdad qué es lo importante para usted y organice su tiempo para que nada de eso importante quede fuera de su agenda diaria.

Recuerde también que cuando llegue la hora de abandonar esta vida, el legado que va dejar a los que le conocieron, a su familia, es el afecto y el amor que compartió con ellos. Eso es lo importante. No lo descuide.


domingo, 7 de abril de 2019

CONTROL EMOCIONAL

Imagen: Pixabay

Nos pasamos gran parte de nuestra vida reaccionando y dejándonos arrastrar por las emociones en lugar de aprender a controlarlas y dejarlas salir de manera adecuada. La inteligencia emocional es precisamente eso, aprender a responder, en lugar de reaccionar.

La reacción es una fuerza que sale sin control la mayoría de las veces, y en las relaciones interpersonales nos hace sufrir mucho, porque nos hieren o herimos al otro innecesariamente.

El verdadero control emocional no consiste en reprimir las emociones, sino en dejarlas que fluyan de una manera adecuada.

Reaccionar proviene de nuestro yo primitivo, que se pone a la defensiva y teme un ataque. Responder proviene de nuestro yo inteligente, que evalúa y decide hacer o decir adecuadamente en un momento determinado.

Las emociones nos acompañan toda nuestra vida y aprender a darlas salida de una manera adecuada nos proporciona seguridad y autoconfianza.

Canalizándolas adecuadamente y respondiendo conseguimos no dejarnos manipular por los demás y no ser presa de nuestros propios arrebatos, que nos llevan a decir cosas de las que luego nos arrepentimos en demasiadas ocasiones.

Para practicar el verdadero control emocional, no deje que sus emociones le desborden y practique el "responder" en vez de dejarse arrastrar por la reacción arrebatada que sin duda le hará luego sentirse peor.



domingo, 31 de marzo de 2019

ALGUNAS CAMBIOS PARA SENTIRSE MEJOR

Henri Fantin-Latour (1836 - 1904) · A basket of roses

La felicidad es uno de nuestros máximos objetivos.

Trabajemos o estemos jubilados, sanos o enfermos, solamente disponemos de una vida y el estar bien, sentirnos bien, es, sin duda, uno de los prioritarios objetivos diarios que tenemos todas las personas.

Por eso, estos consejos nos ayudan a conseguirlo:

-Simplifique el entorno donde vive; a no ser que tengan un significado especial para usted, regale, done o tire todo aquello que no usa y que durante años ha ido acumulando. Reducir las necesidades aporta bienestar y serenidad interior.

- Hacer ejercicio regularmente aporta sin duda un gran bienestar. No tenga pereza y con un calzado cómodo, salga de casa a pasear.  Camine por lo menos una hora diaria. Evita el deterioro, lo demora y hace que se encuentre distraído y, por lo tanto, con mejor ánimo.

- Si está ya jubilado o no puede hacer la actividad que antes hacía, busque otras alternativas. Encuentre actividades que le hagan disfrutar.

-Recuerde que conseguir la felicidad no es desear lo que nos falta, sino disfrutar de lo que aquí y ahora tenemos. No se preocupe por lo que no ha ocurrido y no anticipe mentalmente problemas que, de momento, no tiene. Pensar negativamente le causará gran infelicidad y malestar, preocupándose por cosas que quizás nunca sucedan.

-Haga planes, actividades, manténgase entretenido y activo. El presente es lo que tenemos y eso es lo que hay que vivir.

-De vez en cuando, mire con serenidad a su propia vida, cómo la ha vivido, las personas que ha conocido, las cosas que ha hecho y, sin juzgarse, sienta satisfacción por todo lo hecho.

- Reflexione de vez en cuando sobra la muerte. Decía Séneca que meditar sobre la muerte es meditar sobre la libertad.

- Cuídese mostrando interés por la cultura, por las noticias y avances del día a día. Recuerde que lo mejor de la vida es el continuo cambio, no la repetición.

-Sea generoso y compasivo con los demás. Recuerde que el perdonar a los demás, y a usted mismo, por sus errores, produce bienestar. La compasión con los demás, el conectar con los otros con amabilidad, siempre le harán mejor persona y le darán una serenidad interior que es difícil de conseguir de otra manera.

www.diazbada.com


domingo, 24 de marzo de 2019

ENCARGARSE DE UNO MISMO

Imagen de Tim Hill en Pixabay

Cuando la pena caiga sobre usted, cuando la tristeza le embargue y las lágrimas empiecen a caer, agárrese con fuerza a la esperanza y piense que:

- Mejor pensar en lo que se merece, más que centrarse en esa tristeza y malestar. Como se merece estar bien, pase a la acción y empiece, paso a paso, a hacer cosas que le apetezcan y le supongan gratificaciones. No importa que sean pequeñas cosas; generalmente esas son las mejores, las más simples, pero las más satisfactorias.

-Olvide todo. Empiece de cero consigo mismo. Olvide a la persona que le trató mal, la traición de que fue objeto o el malestar de ayer. Olvide también sus errores. Somos un trabajo en progreso, y así seguiremos hasta el último día de nuestra vida. Céntrese en esto.

- Perdónese; si lo hace le resultará más fácil perdonar a los demás.

- Deshágase de lo inútil, feo o que no utiliza. Simplifique.

- Su trabajo principal no es su ocupación diaria. Ese es importante, pero es mucho más importante centrarse en el trabajo de conseguir serenidad cada día.

- Su felicidad es de vital importancia y ese tiene que ser su principal objetivo y trabajo.

- Propóngase pequeños objetivos; los grandes sueños se consiguen empezando por pasos pequeños. Así que primero especifique qué quiere y empiece poco a poco a dirigirse hacia ello.

- Olvídese de criticarse o censurarse. Reflexionar para mejorar, sí; culparse, no, porque sólo conduce a la parálisis.

- Recuerde lo que decía Oscar Wilde, con su natural ironía: ”Lo menos frecuente en este mundo es vivir, la mayoría de la gente existe. Eso es todo”.

Rebélese y sea uno de los que consigue, de verdad, vivir.


domingo, 17 de marzo de 2019

ENCONTRAR LAS BENDICIONES DE LA VIDA

Imagen de Dimitris Vetsikas en Pixabay
Los científicos no se ponen de acuerdo a la hora de explicar por qué las personas tendemos más a centrarnos en lo que nos falta que en lo que tenemos. Por qué nos fijamos más en lo negativo que en todo lo positivo que nos rodea.

Las ausencias nos pesan y las pérdidas de seres queridos, que inevitablemente padeceremos a lo largo de nuestra vidas, se vuelven pesadas cargas que impiden que sigamos viviendo con armonía y optimismo.

Sin tratar de minimizar el impacto en nuestro ánimo de esas pérdidas, que inevitablemente nos producirán tristezas, ¿por qué no intentamos fijarnos en todo lo que tenemos y en lo que, a pesar de las ausencias o limitaciones que a veces una enfermedad o accidente nos produce, seguimos teniendo para seguir viviendo?

Deberíamos intentar centrarnos en todo lo que la vida nos sigue dando, porque de esa manera esa carga de tristezas que también la vida nos proporcionará inevitablemente a todos, resultará más llevadera.

Obligarse a disfrutar de lo que se tiene, empezando por una buena salud, la naturaleza, la compañía de los demás, el amor que damos y nos dan, debe ser el asidero al que agarrarnos en el bienestar diario.

Aún estando solos, en realidad no lo estamos porque vivimos rodeados de personas.

¿Por qué no ser amables con ellas, sonreír y saber que cada una de esas personas libra sus propias batallas, su carga de penas y que eso es lo que nos conecta a todos?

Sin duda, la vida nos proporciona muchas bendiciones, así como también muchas injusticias y amarguras.

Depende de nosotros no dejarse arrastrar mentalmente por estas últimas para seguir disfrutando de una vida lo más serena posible.


sábado, 9 de marzo de 2019

MANTENERSE ACTIVO

Image by vanzweb on Pixabay


La naturaleza nos indica claramente qué sucede cuando algo se estanca. Un río que deja de moverse se convierte en aguas estancadas y pútridas de las que solamente emanan fetidez.

Podemos decir que lo mismo pasa a las personas que dejan de moverse, tanto física como mentalmente.

Aunque de cuando en cuando haya que pararse, si las personas dejan de moverse, no se expanden y no aprenden. 

Mantenerse activo brinda también una ganancia adicional, que es mantenerse distraído y por lo tanto más fácilmente alejado de las preocupaciones. “Parálisis por análisis” es lo contrario a la actividad.

Mantenernos activos nos mueve a participar, a  aprender constantemente, a tomar la iniciativa. Además, mantenerse activo es una buena estrategia para enfrentarnos a aquello que tememos.

Cuando estamos activos y luchamos por ser mejores, desarrollamos capacidades y recursos que de otra manera se hubieran quedado constreñidos y aletargados en nuestro interior.

Mantenernos activos hace también que las cosas no dejen de interesarnos. El pensamiento de “nada tiene importancia” es un pensamiento muy destructivo porque hace que la persona se desconecte de la vida. 

Cuando tenemos problemas, la gran mayoría de las veces los resolvemos cuando estamos ocupados en actividades generalmente gratificantes, como puede ser estar relajados, dar un paseo… cuando nos relajamos, las soluciones aparecen más fácilmente.

No hay razón para que dejemos de interesarnos por la vida y que ocupemos y mantengamos activa nuestra mente. Ni siquiera el paso de los años. Si utilizamos nuestras capacidades mentales participando, aprendiendo, nuestra mente seguirá funcionando.

La naturaleza del ser humano exige que se involucre en todas las esferas de la vida, como la única manera de sacar partido a todo lo que tenemos y somos. Si no lo utilizamos, se perderá. 

No hay que dejar de practicar el arte de vivir.



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