ANALITYCS

domingo, 18 de febrero de 2018

EVITANDO SUFRIMIENTOS

Fuente de la imagen: Pixabay

Cuántas personas se encuentran paralizadas sin atreverse a hacer cosas nuevas por miedo a fracasar, por miedo a hacer el ridículo o no “dar la talla”.

El auto-sabotaje es una trampa del pensamiento muy habitual en la mente de muchas personas. 

La autoestima se ve permanentemente dañada por él/ella misma, que mantienen un diálogo interno en el que continuamente se recuerdan los errores o simplemente se atormentan con miedos anticipatorios que les conducen a la parálisis.

No son capaces de darse cuenta de que la única persona o condición que le hace no alcanzar sus objetivos es él /ella misma, con la creación de sus propias inseguridades, indecisiones, falta de disciplina…

Parecen envidiar a otras personas que creen que poseen más cualidades o características de personalidad, de las que ellos carecen.

Pero no es así.

En el momento en que usted deja de ser su principal enemigo y empieza a tratarse con igual compasión y cariño que con el que trata a los demás, comprenderá que es capaz de conseguir lo que se proponga y que equivocarse es simplemente el precio que pagará por vivir.

Más vale equivocarse por haber hecho algo que arrepentirse toda una vida de no haberlo hecho, preguntándose qué hubiera pasado si se hubiera lanzado y hubiera tenido el valor de enfrentarse a sus miedos irracionales.

Olvídese del ridículo y de las vergüenzas, y de otras ideas absurdas, muy establecidas socialmente, pero que no valen para nada más que para aumentar el miedo y medio vivir y dése la oportunidad de perseguir lo que usted quiera ser.

No se sabotee de antemano, pensando en que no lo conseguirá o de qué carece. Simplemente, atrévase, comprométase con usted mismo y láncese.



domingo, 11 de febrero de 2018

LOS LADRONES DE LA ENERGÍA


Hay veces que nos sentimos derrotados. La vida se nos hace difícil, los problemas se presentan inesperadamente. Cada día parece un largo camino que hay que enfrentar sin apenas fuerza mental.

La energía vital se nos escapa en nuestra mente porque nos centramos en pensamientos a veces devastadores que nos alejan del bienestar.

Estos pensamientos actúan como auténticos ladrones de nuestra energía, dejándonos en mínimos y sintiendo que la vida es mucho más difícil de lo que realmente es.

Nuestro enfoque vital se vuelve oscuro y no somos capaces de ver más que brumas; como si de un día nuboso se tratara, no vemos ningún futuro.

Estos ladrones de energía son pensamientos como las quejas, el fijarnos continuamente en lo que no tenemos o en lo que perdimos, sin pararnos a pensar en todo lo que tenemos, empezando por nosotros mismos y la posibilidad de seguir viviendo.

Otro ladrón de energía son los juicios que hacemos sobre los otros, que nos enredan en espirales negativas en las que caemos a veces en la autocompasión y en compararnos continuamente con los demás, viéndonos siempre inferiores e injustamente tratados por la vida, sin reconocer lo bueno que tenemos.

La envidia es un ladrón muy eficaz de energía personal, ya que el envidioso continuamente sufre y se compara, pero, además, siembra de maledicencia cualquier comentario sobre el otro, ahogando la compasión hacia los demás que deberíamos todos tener.

El miedo se convierte también en un eficaz ladrón de energía, sobre todo ese miedo anticipatorio resumido en “y si…” que muchas veces, aunque no suceda, nos lleva a pasar días y días sumidos en temores y limitaciones que hacen de nuestra vida un camino pedregoso.

Deshacerse de esos ladrones de energía supone empezar a decidir qué tipo de pensamientos queremos dar cabida en nuestra mente.
Supone pensar en que, a pesar de las dificultades, siempre se puede ser generoso y amable con el otro, así como experimentar la compasión hacia los demás.

Pero supone, por encima de todo, no dejarse vencer, saber que en esta vida es importante luchar y rehacerse cada poco tiempo, porque siempre merece la pena.

Que el bienestar que verdaderamente cuenta es el interior, y no tanto el externo, y que para conseguir el primero simplemente se necesita tener una actitud positiva y guiarse por una serenidad conseguida a base de pensar bien.


domingo, 4 de febrero de 2018

COMPROMETERSE


Algunas parejas, a pesar de estar años juntas, no se comprometen. No se implican en el bienestar del otro, sin ver que es lo más importante y no se aplican en hacer diariamente un trabajo de generarse y generar bienestar. De intentar conseguir que se vayan creando cada vez más lazos de unión, basándose en una comunicación, en una preocupación por el bienestar del otro y en un cuidado que se da incondicionalmente.

No es infrecuente ver cómo se antepone el propio bienestar en ocasiones de manera egoísta dejando de lado el cuidar al otro, a la pareja, pero también a los hijos. Paradójicamente, son parejas embarcadas en crear una familia sin haber pensado realmente en el compromiso profundo que eso supone en cuanto a renuncias, amor incondicional y lucha diaria para sacar adelante la familia y el proyecto en el que se han involucrado.

Casi de manera automática alguna pareja se embarcan en un proyecto que parece cogido con alfileres, puesto que prevalece el egoísmo personal, el llamado ahora "postureo" de jugar a la familia feliz, que carece de raíces profundas arraigadas de verdad en el compromiso racional de estar juntos e ir conociéndose día a día e ir afianzando ese primer amor que llevó a emparejarse.

Ese primer impulso amoroso que si no se cuida y no se le presta atención acaba por naufragar, convirtiéndose en monotonía y en muchos casos, desazón.

Cuando el amor se enraíza en un compromiso profundo, ningún viento o marea es capaz de derribarlo porque, a pesar de las tempestades, prima por encima de todo el cuidar al otro porque forma parte de la vida de uno mismo. Como si fuera un lazo imposible de deshacer y que sin embargo permite también en crecimiento personal y único de cada miembro de la pareja y también del resto de la familia.

Comprometerse implica renuncias, ceder, generosidad a raudales, paciencia y mucho afecto y amor. Emparejarse no es difícil, emparejarse con este profundo compromiso es más complicado porque muchas veces se carece de la lucidez para saber qué es lo que se quiere y por qué uno decide en un momento compartir su vida con otro.

Pero una vez que el compromiso está claro y se lucha día a día para que se afiance emocionalmente, el bienestar arraiga en el corazón de quien lo lleva a cabo. Y también provoca en la mayoría de los casos una reciprocidad en el otro.


domingo, 28 de enero de 2018

NO SE RINDA


Cuando parezca que todo va mal y la vida se nos haga cuesta arriba, cuando los días nos resulten eternos y tengamos la sensación de que las cosas malas no dejan de sucedernos… párese a pensar y empiece preguntarse si realmente es así, intentando:

. Tomar distancia y ver las cosas con perspectiva. Un evento negativo no tiene por qué empañar todo lo que hacemos y sentimos. Aceptar que es negativo y pensar en qué podemos hacer para, a pesar de eso, seguir adelante y encontrar gratificaciones, nos ayudará a seguir adelante.

. Perdónese sus errores. Sin duda, habrá cometido muchos y… ¡quien no! Esto que a veces decimos de manera trivial, hay que creérselo. La vida es un proceso de errores y aciertos y esto será así hasta el final de nuestros días.

. No magnifique los errores, de tal manera que parezcan terribles condenas. Si se equivocó, rectifique. Condenarse solamente le paraliza.

. Cierre las heridas del pasado. Superar el pasado ayuda sin duda a encarar el presente de mejor manera. Todos superamos múltiples dificultades a lo largo de la vida. Valórese por eso, y no por las dificultades vividas.

. Ilusiónese con el día a día. Encuentre en cada día, lo mejor de él. Por pequeño que sea, cada momento del día debe ser un momento gratificante y de serenidad. Mire bien, porque a lo largo del día hay muchos momentos buenos.

. Sea generoso y agradecido. Con los que tiene cerca y quiere, pero también con aquellos que no muestran siempre su mejor cara.

. Recuerde que sonreír le hará sentirse mejor; así que hágalo con frecuencia y observe el bienestar que le produce.

.Tener una actitud positiva es fundamental para vivir mejor. Evite refunfuñar y quejarse; la queja paraliza y aleja a los que queremos. Exhale bienestar siendo positivo y alegre porque ese bienestar revierte también en usted.


domingo, 21 de enero de 2018

COMO PIENSES, ASÍ TE SENTIRÁS

Margaritas   /   Fuente: Pixabay
Todos entendemos que si practicamos algún deporte, vamos cogiendo poco a poco fondo y vamos encontrándonos mejor. 

Entrenamos nuestro cuerpo y nos sentimos más ágiles, con mejor ánimo, incluso más alegres. Cuando damos un paseo en un entorno que nos gusta, nos llena de bienestar.

Practicar parece ser la clave y practicar cosas agradables nos llena de bienestar.

¿Y si pudiéramos hacer lo mismo con nuestra mente?

Acabo de ver un vídeo que habla precisamente de eso. De cómo practicar con pensamientos adecuados para sentirnos mejor. Es decir, si lo que pensamos es positivo, agradable, alegre, inmediatamente nos originará emociones positivas y además atraerá de a los demás, porque la persona que así practica con su mente, irradia un bienestar que la hace más agradable y mejor compañía.
Si practicamos la queja continua, la crítica y nuestros pensamientos van siempre en esa dirección, el resultado es que nos convertiremos en personas que irradiaremos enojo y malestar, y eso nos hará sentirnos mal.

Así que a pesar de las dificultades cotidianas y los sinsabores, apueste por convertirse en un experto en practicar el bienestar.
Empiece por tener pensamientos de alegría, de serenidad, de fijarse en lo bueno que tiene delante y de prestar atención a lo positivo. Y practique. Impóngase como tarea empezar el día fijándose en lo que hay de bueno en él. Haga de sus comentarios cotidianos algo positivo y olvídese de las quejas. De esa manera, su bienestar se incrementará y además proporcionará a los demás también bienestar.

El lenguaje interior y los pensamientos que continuamente tenemos determinan nuestras emociones y la manera que tenemos de enfrentarnos a nuestro día a día.

Cuando hay problemas, si nuestro lenguaje interior es de apoyo y resolutivo, enfrentaremos mejor los inconvenientes que si nos quedamos en la queja y en el dramatismo.

No se trata de minimizar lo difícil, sino de proporcionarnos estrategias para resolver y aceptar aquello que nos toca, de la mejor manera posible.


domingo, 14 de enero de 2018

LA CAPACIDAD DE CAMBIAR


“Soy así y no puedo cambiar”. Esta afirmación es siempre equivocada.

Aun cuando nos blindemos y pensemos que es imposible, todos los cambios se pueden realizar simplemente cambiando la actitud y atreviéndose a probar cosas nuevas. Pero no solamente haciendo cosas nuevas, sino obligándonos a mostrar actitudes nuevas.

Curiosamente, cuando mostramos actitudes nuevas se producen cambios alrededor y parece que los demás también cambian.

Realmente, cambiamos siempre a lo largo de nuestra vida. No solamente físicamente, sino también mentalmente. Sería imposible que nuestro sistema nervioso cambiara como lo hace y nosotros siguiéramos mostrando comportamientos iguales a los pasados. 

Vamos cambiando y cambian nuestras ideas y actitudes. La vida es un continuo discurrir y cambiar significa siempre adaptarse, mejorar y aprender. Se refuerzan y afianzan determinadas conductas y esquemas de pensamientos, pero también se van modificando otros y añadimos nuevas actitudes y maneras de enfrentarnos a las cosas que nos van sucediendo.

Cambiar significa crecer; cambiar de ideas para mejorar porque en determinados momentos de la vida nos adaptamos mejor al haber aprendido cosas que antes no sabíamos.

Rectificar es de sabios, dice el refrán y es bien cierto.

Permitirse cambiar y ver qué sucede nos sorprende siempre, porque supone experimentar, avanzar y, sobre todo, darnos cuenta de que la vida es un proceso de adaptación constante. El cambio siempre parte de uno mismo y no supone un esfuerzo titánico como creen algunos, sino algo tan simple como proponérselo y atreverse a pensar o ser de otra manera.

Atrévase a hacer algo diferente o a pensar de diferente manera. Venza sus miedos y de el paso. Y compruebe. Compruebe cómo se siente y qué pasa. Al cambiar, se pone en marcha una reciprocidad que hace que el otro también cambie y que al percibir nuestro cambio ponga en marcha él o ella también los recursos propios para avanzar.

Y no se apure si mete la pata. No pasa nada por meter la pata una y mil veces. En el “haber” de la vida, cuando lleguemos a nuestro final ¿de verdad cree que tendrá tanta importancias haberse equivocado? Somos humanos y los errores nos hacen eso… más humanos; no se condene y atrévase a cambiar.


domingo, 7 de enero de 2018

ACCIÓN


Dos cosas nos paralizan a la hora de pasar a la acción. Una es el miedo y la otra es la duda.

El miedo de si seremos capaces de hacerlo, de si haremos el ridículo, si pensarán de nosotros que no valemos o que hemos fracasado si no sale algo como esperábamos…y así, con esos miedos, nos quedamos paralizados y sin probar quizás experiencias o situaciones que nos aportarían bienestar. 


Con respecto a la duda, nada hay tan paralizante como el dudar. La duda nos ata a razonamientos absurdos y generalmente circulares. Es decir, nos da miedo hacer porque dudamos si acertaremos o no, y esa duda nos hace plantearnos otras alternativas de las que también dudamos, quedándonos también paralizados y pensando circularmente en los pros y contras, repasando pensamientos, sin salir del círculo irracional.

Dudar puede ser positivo, pero no debe nunca paralizarnos para no hacer. La duda debe ser un análisis sosegado y ligero, en el sentido de breve, para pasar a la acción. Valorar los pros y contras, pero sin atascarse en interminables análisis. De lo contrario, se produce la parálisis (de pensamiento y acción) por análisis, además de generar ansiedad.

Siempre existirán mejores maneras de hacerlo, pero eso no debe impedir que aquí y ahora, hagamos. Si no se toma una decisión en un momento, la inacción nos generará mucho malestar y, sobre todo, nos impedirá avanzar y perder oportunidades.

Cuando quiera algo o quiera cambiar, pase a la acción, afronte sus miedos de una manera racional, pensando,  por ejemplo, en qué puede ser lo peor que pueda suceder, y comprobará que no es para tanto. Además, recuerde que la vida es un proceso de aprendizaje y que fracasar significa siempre aprender y mejorar, y en ningún caso es un estigma.


lunes, 1 de enero de 2018

NUEVO AÑO, BUENOS PROPÓSITOS

Atardecer en San Sebastián   /   Fuente de la imagen: Pixabay

Empezamos un nuevo año y, ¡cómo no!, es inevitable leer y oír los buenos propósitos que todos hacemos para empezar el día a día de un año que se abre ante nosotros como si se tratase de un libro que está por escribir.

Aquí les dejo unos cuantos consejos que, estoy convencida, nos ayudan a sentirnos mejor.

. Fijémonos en lo que tenemos, no en lo que nos falta.

. Claro que habrá momentos de tristeza y frustración, por injusticias cotidianas, malas personas que nos quieran hacer daño con sus calumnias o cotilleos mal intencionados... Fijémonos en nosotros mismos y en llevar nuestro día a día con criterio, buen hacer y honestidad.

. Derivado de esto, olvídese de lo que piensan los demás… su timón es mantener su criterio por encima de modas o costumbres, y fijarse en llevar su vida según sus valores y lo que le dicta su cabeza y corazón.

. No critique; la crítica desgasta y genera malestar en usted mismo y en los que tiene alrededor.

. Sea positivo. Haga al final del día un recuento de todo lo vivido y de los buenos momentos pasados. Fíjese bien. Hay que enfocar la mente hacia lo bueno.

. Analícese y haga autocrítica cuando vea que ha cometido errores, que ha hecho mal algo. Pero la autocrítica siempre supone avanzar, no condenarse por los errores cometidos.

. Sea amable con los demás. Sonría, diga buenos días, muestre compasión por los demás. Todos batallamos día a día y la vida no es fácil para nadie. Créalo, es así.

. Muestre gratitud, y le recomiendo que comience el día dando las gracias. Si es creyente, a Dios, o si no lo es, tenga la espiritualidad que debe tener nuestra vida haciendo que cada día sea un regalo que usted esté dispuesto a abrir y compartir con los que quiere.

. Recuerde siempre que lo más valioso que tenemos es el momento presente. Vívalo con intensidad y serenidad.

. Implíquese y comprométase en lo que le toca hacer en su día a día. No hay nada peor que vivir pasando de puntillas. Implíquese y vera que es sinónimo de bienestar.

. Sea compasivo con los errores y fallos que ve en los demás. No juzgue y aléjese de quien le hiere, pero sea condescendiente con aquel que falla.

. Quiérase mucho y no pierda de vista que es la actitud la que hace que su vida sea mejor o peor. No son las circunstancias, sino la actitud hacia esas circunstancias la que le harán sentirse bien.



domingo, 17 de diciembre de 2017

CAMBIOS


Dentro de pocos días llegamos al final del año. Otro año más que ha pasado, con las dudas y desesperanzas, errores cometidos… pero también aciertos, alegrías, momentos agradables… y así va pasando la vida, mi vida, la suya. La de cada uno de nosotros. 


Por eso y por todo lo que vendrá, pensemos que: 

-La vida cierra puertas, pero abre otras. Siempre. Hay que estar atento para que, aquellas que abre, ser capaces de atraversarlas. 

-No nos olvidemos de los que están solos, ancianos, y ven acercarse el último tramo de su vida. Prestémosles la atención y démosles el cariño, y la paciencia, que merecen. 

 - Elija para el nuevo año practicar mentalmente la paz. Cambiando aquello que no nos atrevemos a cambiar y venciendo el miedo y las resistencias a probar cosas nuevas y a mostrar hacia el otro compasión y buen trato. 

-Ser consciente de que, como pase cada día, así será en realidad su vida. Así que insistir con uno mismo en tener un buen día. 

-Elegir una palabra que le de paz y acordarse de ella a lo largo del día. Para mí la palabra es serenidad, porque representa esa paz interior que también se transmite hacia fuera. 

 -Alejarse de las personas toxicas y egoísta. Apártelas de su camino. 

-Aceptar lo que no nos gusta: las críticas, los errores y los fallos. Pero sin culparnos, sino entendiendo que la vida es un proceso y las personas estamos continuamente en progresión. 

- Ser agradecido, a la vida, a las personas que nos quieren y lo demuestran. 

- Recordar, como dice un proverbio árabe, que lo pasado “ha huido, lo que esperas está ausente y solamente el presente es tuyo”. Y por lo tanto, hay que vivirlo.

¡Feliz Navidad!


domingo, 10 de diciembre de 2017

CREATIVIDAD


Aunque muchos no lo crean, todos poseemos el don de la creatividad.

Desarrollarlo y utilizarlo para mejorar nuestra calidad de vida, depende de que reconozcamos qué supone ser realmente creativo y que seamos capaces de pensar educando nuestros pensamientos.

Para ser creativos, debemos entender que es una actitud en realidad con la que nos relacionamos con el mundo y que se caracteriza por:

. Ser capaces de descubrir nuevas relaciones que nos permitan ver las cosas de una manera nueva, hasta ahora desconocida, alejarnos de los prejuicios para concentrarnos en lo que nos une distanciándonos de las diferencias.

. Ser capaces también de modificar con acierto las normas establecidas, lo que no supone destruir cosas o instituciones, sino intentar mejorarlas atreviéndonos a desarrollarlas en otra dirección.

. Ser capaces de plantearnos nuevas soluciones a los problemas que se presentan. Es posible que nos enfrentemos a situaciones parecidas a lo largo de la vida. Sin embargo, el tiempo, las personas, las condiciones, serán diferentes, luego tendremos que ser capaces de dar respuestas también diferentes.

. Tendremos también que ser capaces de dar respuestas positivas a esos nuevos problemas que se nos presenten. Sólo la disposición positiva ante los problemas y quehaceres diarios nos hará encontrar nuevas vías y alternativas que serán correctas ante las más difíciles situaciones se nos presenten.

. Tendremos que ser conscientes de que la creatividad es una actitud y que nuestra actitud es la única cosa que depende totalmente de nosotros mismos y que la vamos creando o modificando en función de nuestra forma de pensar. Solamente podremos hacerlo cuando seamos conscientes de nuestros pensamientos y de que somos los únicos dueños de los mismos.

Y por último, deberemos también ser flexibles ya que la flexibilidad nos da la capacidad para cambiar las alternativas cuando sean necesarias.

Si somos poco creativos, es porque somos rígidos y nos quedamos atrapados en una terquedad que nos impide ver otras opciones.


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