ANALITYCS

domingo, 21 de mayo de 2017

DESARROLLAR SU INTEGRIDAD


Desarrollar nuestra propia estima personal es un trabajo que debemos hacer todos los días de nuestra vida.

La autoestima se va construyendo a lo largo de nuestros días, a través de nuestras experiencias y nuestros hábitos y siempre partiendo de la base de un apoyo incondicional a uno mismo.

Para ello es importante hablarse con igual compasión como habla con alguien ajeno a usted y ser capaz de mirarse con idéntico amor y afecto como mira usted a alguien a quien estima y quiere.

La autoestima no es algo que se tiene o no se tiene, sino que es un valor personal que debe ir construyéndose poco a poco, con el devenir de los días y de la vida.

Empezar por hablarse de una manera positiva y realista, apoyándose y siendo consciente al mismo tiempo de sus fallos, teniendo el firme propósito de mejorar.

Mejorar para ir convirtiéndose en la persona que quiere ser, siendo congruente y coherente con lo que piensa y con sus valores.

Así se va a ir desarrollando una integridad personal que supondrá estar de acuerdo con lo que íntimamente piensa y defiende, es decir esos valores que le hacen un único ser humano y que le diferencian de otros.

Para ser coherente con esos valores por los que se rige su corazón, sus acciones deben ser congruentes con los mismos. De esa manera se sentirá motivado y su vida ira teniendo una dimensión humana y espiritual que trascenderá a lo superficial y al hecho de simplemente estar.

Nunca se olvide de que usted tiene el derecho de ser lo que quiera ser y de actuar en consecuencia. Además, lo único que nadie podrá sustraerle nunca será la actitud, única y personal que tomar frente a los acontecimientos diarios que le suceden.

Saberse poseedor de esa actitud, le hará sentirse bien, mejorar la confianza en sí mismo y tener la claridad de mente de que los acontecimientos sucederán en su vida, pero que será única y exclusivamente su actitud la que determinará que éstos le afecten de una manera u otra. Le hagan hundirse o le ayuden a crecer, a pesar del dolor.


domingo, 14 de mayo de 2017

PERTURBACIONES EN LA COMUNICACIÓN


Es frecuente observar lo mal que lo pasan algunas personas cuando tienen que expresar sus pensamientos, sentimientos y deseos. Algunas personas no son capaces de decir lo que desean o piensan por temor al rechazo del otro, pero también en ocasiones expresan sus opiniones de un modo tan vago, perdiéndose en detalles poco importantes, convencidos de que los demás van a captar perfectamente lo que dicen.

En temas de pareja, la mala comunicación es algo muy frecuente. Se da por sobreentendido que la otra persona me conoce y que, por lo tanto, va a saber lo que quiero o pienso. También, en ocasiones, la parquedad en la comunicación llena la convivencia de malentendidos y de creencias equivocadas. Todo ello da lugar a multiples conflictos y el lenguaje se convierte en arma arrojadiza, con ironías hirientes y suposiciones que no hacen más que aumentar la mala ralación de pareja.

Cuando tememos ser rechazdos por el otro, nos comunicamos de una manera defensiva, con cierta agresividad, esperando un ataque que a veces no llega y que provoca que la comunicación desde sus inicios quede cercernada.

La buena comunicación implica decir lo que uno piensa o siente, pero también ser capaz de entender al otro, captar lo que dice la otra perosna. Cuando el lenguaje que utilizamos es vago o indirecto es mucho más difícil que el otro no nos entienda y que, por lo tanto, se den los conflictos, tanto en situaciones de pareja como en otros momentos.

Estudios psicológicos que se han realizado revelan que las mujeres somos más tendentes a preguntar, incluso con preguntas personales, mientras que a los hombres les cuesta más y suelen ser mas parcos. Para algunos hombres preguntar puede ser invasion de la privacidad y, en cambio, para las mujeres significa mostrar interés y preocuparse.

De cualquier manera, comunicarse significa estar dispuesto a acercarse al otro, a compartir con él/ella y a tenerle en cuenta.

Comunicarse es algo recíproco que supone intercambio de sentimientos, ideas, pensamientos, y una buena comunicación produce una corriente de bienestar recíproca que nos hace más humanos.



domingo, 7 de mayo de 2017

PEQUEÑOS CAMBIOS


Hay personas que están disconformes con el curso de sus vidas.

Son personas que se lamentan de su mala suerte y que adoptan un papel pasivo, como si su vida no dependiera de ellas y alguna fatalidad les hiciera seguir viviendo de la misma manera, a pesar de no estar conformes.

Son personas que aun sintiéndose mal, no hacen más que andar en la misma dirección. De esta manera se quejan de su mala fortuna y como inevitablemente no hacen nada para cambiar siguen sintiéndose mal, confirmándose de esta manera lo que ellas predicen… su mala suerte.

La profecía auto cumplida es una ley en psicología muy estudiada y comprobada científicamente. Si profetizo que algo me va a salir mal, seguramente así será porque me encargaré de que se cumpla y luego de decirme “ya lo sabía yo”.

Muchas personas no cambian las circunstancias de su vida por miedo.

Aceptar que no podemos cambiar todo es cierto, pero también lo es que hay cosas que sí podemos cambiar.

De esta manera, se nos abren nuevas oportunidades y, sobre todo, la posibilidad de sentirnos mejor.

Sin embargo, es el miedo el que nos tiene constreñidos y nos impide dar esos pasos.

Estamos en una zona de confort negativa, que nos hace daño, pero al fin y al cabo zona de confort, conocida y previsible.

Las personas que prueban a hacer cosas nuevas son más saludables y más felices, nos dicen los diferentes estudios que se hacen, aunque muchas de estas cosas que hacen o prueban finalmente no les gusten.

Así que empiece por hacer cosas diferentes.

En el tiempo y situación que usted disponga, atrévase a probar.

Es más el miedo lo que nos impide, y unas expectativas de antemano negativas, las que nos paralizan y nos quitan la oportunidad de ser felices.

Y si lo que hace o prueba no le llena, no se preocupe, reconduzca de nuevo el norte y a probar en otra dirección.

Recuerde además que son los pequeños cambios, los que acaban por producir los grandes y que es en las pequeñas cosas, donde se encuentra, la gran mayoría de las veces, la felicidad.


domingo, 30 de abril de 2017

NO TE RINDAS


Cuando la vida se convierte en una carga y empezar un día es algo tedioso y duro…

Cuando las personas que tenemos cerca no son lo que esperábamos y sufrimos decepción y tristeza

Cuando las cosas que emprendemos no nos salen como esperábamos…

Acordarse de que nuestra vida va a ser aquello que decidamos que sea debe darnos fuerzas para seguir adelante y orientar de nuevo la brújula que nos conduce al bienestar.

Insistirse hasta llegar a convencerse de que tengo derecho a pensar y sentir como yo quiero y que tengo también el derecho de decir lo que quiero decir… sin olvidar que la persona que está enfrente puede estar o no de acuerdo, pero que eso no me quita un ápice de valía personal, igual que a él /ella.

Recordarnos que no podemos agradar a todo el mundo, así que estar siempre pendientes de qué pensaran los demás se convierte en algo inútil y tremendamente agotador, además de frustrante.

Tener presente que en la vida no siempre pasan cosas extraordinarias y que lo verdaderamente extraordinario es saber vivir con nuestras fortalezas y defectos intentando disfrutar cada día de las pequeñas cosas que tenemos a mano.

Centrarse en ver lo bueno del día y del momento nos da fuerzas para mejorar y seguir adelante.

Ser generoso con los demás y evitar la crítica continua y a veces maledicente. No beneficia a nadie, ni al que se crítica, evidentemente, ni al que lo hace, porque le fija en la negatividad.

Mirar a los demás con los ojos de la indulgencia y compasión, acordándose que todos hacemos lo posible en este mundo por ser felices y vivir bien. Aunque a veces cueste entender las razones de los otros.

Recordar siempre que las cosas sencillas son las mejores para las mentes complicadas que tenemos los seres humanos. Aprender a sobrellevar los contratiempos y adversidades, porque, al final, haciéndolo, nos hacemos más fuertes y más sabios.

Deshacerse de las preocupaciones falsas, de la impaciencia y la irritación nos dará la fuerza necesaria para no rendirnos nunca.


domingo, 23 de abril de 2017

¡NO ME DA LA VIDA!


¡¡Cuantas veces oímos esta expresión!! Vivimos en la época del estrés. 

Parece que nuestras rutinas están siempre empañadas por las prisas, por el querer llegar a  todo, por la actividad acuciante que nos agobia. El que no se estresa parece que no cumple, que, por ejemplo, profesionalmente no da la talla, que familiarmente tampoco llega a todo lo que debería hacer. 

El estrés se ha convertido en el compañero inevitable de nuestras vidas y hablamos de él con mucha ligereza, como si fuera imposible manejarlo y estuviéramos condenados a padecerlo.

Sin embargo, releyendo el libro de R. Carlson “Tú sí puedes ser feliz, pase lo que pase”, reconozco que no puedo estar más de acuerdo con él cuando dice que en el momento en que creemos que el estrés es algo de fuera, que nos viene impuesto y que no podemos evitar, nos predisponemos a experimentarlo y padecerlo.

Este autor insiste en que el estrés no es algo que nos sucede, sino algo que se produce desde el interior de nuestro pensamiento. 

Por eso, una misma situación  a una persona puede estresarle y a otra no. Las situaciones pueden ser más o menos difíciles, pero somos nosotros las que las definimos como estresantes, con lo que les damos una categoría o carga de dificultad que hace que las manejemos peor.

De igual modo, nos ponemos a buscar estrategias para manejar el estrés, cuándo no nos damos cuenta de que surge de nuestro interior y de nuestra manera de enfocar la vida o los problemas que se nos presentan. 

Así que, difícilmente podremos manejarlo si no sabemos cuál es la fuente que lo produce.

En realidad, el estrés no existe más que en nuestro propio pensamiento. 

Tener pensamientos estresantes, no quiere decir que la situación sea incontrolable. 

Lo primero que debemos pensar es que el estrés no es la situación, sino la valoración que nosotros hacemos de la misma. 

Cambiando esa valoración, que depende de cómo pensamos, la situación resultara más manejable y, por lo tanto, menos estresante. 

Hay que tener claro que no se trata de que estemos muy atareados o tengamos mucho trabajo, sino de los pensamientos que tenemos cuando estamos atareados y con mucho trabajo.


En definitiva, darse cuenta de que el estrés no existe y de que lo que existen son los pensamientos que nos provocan estrés, supone realmente dar con la clave para manejarlo y librarse de él.


domingo, 2 de abril de 2017

PIENSA MAL...


Uno de los errores que cometemos con mayor frecuencia cuando pensamos es creer adivinar el pensamiento del otro, lo que nos lleva a equivocarnos muchas veces y, sobre todo, a sufrir innecesariamente.

Esto forma parte de ese, por ejemplo, miedo permanente que tenemos al ridículo, concepto que no significa absolutamente nada, si partimos de la base de que, cada ser humano es libre para hacer y decir lo que crea, derecho únicamente limitado por la no agresión o la falta de respeto al otro, o dicho de otra manera, limitado por la libertad del prójimo.

Sin embargo, las personas creemos que somos previsoras y nos adelantamos a los posibles problemas si pensamos mal, si desconfiamos o si dudamos de la honestidad del contrario. Creer adivinar las intenciones de los demás lleva con frecuencia a absurdos en nuestro comportamiento. Para saber qué piensa el otro hay que preguntarlo directamente, no jugar a intuiciones ni adivinaciones de pensamiento. Les transcribo a continuación un artículo de la escritora y periodista Rosa Montero que me parece que ilustra bien cómo los estereotipos, adivinaciones de pensamientos y nuestro propio cambio de pensamiento, resuelven una situación curiosa.

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana.

Una alumna rubia e inequivocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa.

Entonces advierte que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.

De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida, pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso quizás que no tenga dinero suficiente para pagarse la comida, aún siendo barato para el elevado estándar de vida de nuestro ricos países.

De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreirle amistosamente. A lo cual, el africano contesta con otra blanca sonrisa.

A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor naturalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así , él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yougur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello, trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella.

Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.



domingo, 26 de marzo de 2017

CENTRARNOS EN LO IMPORTANTE


Nos pasamos tiempo hablando de nuestros problemas, de lo que no nos gusta.

Damos vueltas en nuestra cabeza a aquellas personas que se portaron mal con nosotros.

Rumiamos una y otra vez todo lo que va mal… y con eso solamente conseguimos malgastar nuestro tiempo y sentirnos peor.

Centrarnos en lo que nos molesta, en aquella persona que actuó mal con nosotros o en el problema que tenemos que enfrentar, no sirve absolutamente para nada.

Centrarnos en lo que va mal en el trabajo o en el mal día que hemos tenido no nos sirve.

Lo que sí nos servirá es fijarnos en lo bueno que tenemos, en aquella persona que es amable con nosotros o en lo bueno que tenemos.

Centrarnos en lo positivo, nos servirá para que nos sintamos mejor y, de esa manera, podamos solucionar mejor aquello que nos preocupa o los problemas que tenemos.

Por lo tanto, pensar en lo bueno no supone que no nos enfrentemos a los problemas, sino que al sentirnos mejor encontraremos mejores soluciones y sabremos enfrentar mejor los inconvenientes que nos encontramos.

Tendremos ánimo y fuerzas para encarar lo malo.

Si las circunstancias nos parecen adversas, no nos servirá de nada centrarnos en ellas.

Será mejor centrarnos en lo bueno que se nos presenta porque a partir de ahí encontraremos mejores soluciones, como consecuencia de sentirnos bien y vernos más capaces de resolver.


domingo, 19 de marzo de 2017

¿HACIA DÓNDE VA?


Cuando notamos el desánimo y los días se nos hacen cuesta arriba; cuando nos encontramos con dificultades o con personas poco agradables que nos hacen nuestra vida más difícil; cuando todo parece volverse en contra… es el momento de cuestionarse hacia dónde vamos, si de verdad estamos en la dirección que queremos llevar.

Por eso, cuando los negros nubarrones se presenten delante y no le dejen mirar más allá, acuérdese de lo siguiente:

. Defina sus objetivos, póngalos por escrito y persista en alcanzarlos. Organice su orden de prioridades y defina claramente hacia dónde quiere ir. De esa manera está organizando y programando su futuro. Desde las cosas más banales, hasta las más sesudas e importantes. Todas valen y, en realidad, todas son necesarias para su bienestar.

.  Tenga expectativas de éxito. Las personas que tienen expectativas positivas tienden a conseguirlas porque se motivan y hacen todo lo posible para alcanzarlas. Además, le hace mejorar su autoestima y creer más en sí mismo. No espere a que las cosas sucedan por suerte sino que propóngase conseguirlas.

. Practique para mejorar su autoestima. La autoestima es el concepto que tiene de sí mismo. Su nivel de autoestima determina lo valioso, capaz y seguro que se ve usted. Para mejorarla, reevalúe el tipo de persona que es y la que le gustaría ser y póngase manos a la obra y ejercítese en los cambios que quiere dar para ser mejor.

. Recuerde siempre que se trata de SU vida. No importa la edad que tenga o el momento en el que se encuentre. Usted es el que dirige el timón y su vida tomará un rumbo u otro en función de lo que usted decida hacer.

.  Comprométase con usted mismo. Tenga palabra consigo mismo. Con frecuencia la tenemos con los demás, no les fallamos porque nos hemos comprometido… sin embargo, con uno mismo cedemos, lo dejamos. Decídase y comprométase consigo mismo.

.  Crea en usted mismo. Las personas que llamamos exitosas son como usted y yo: de carne y hueso. 

Lo que diferencia a unas personas de otras es la tenacidad, la fuerza de voluntad, la perseverancia en conseguir lo que quieren a pesar de los fracasos.

Si no le sale bien, ¡¡¡Insista!!!

Inténtelo de nuevo. No deje de hacer lo que quiere por miedo a que dirán, a cómo reaccionarán… no deje de hacer cosas por miedos.

Atrévase. Crea en usted, y recuerde que si no lo intenta, ¿quién lo va a hacer por usted?


domingo, 12 de marzo de 2017

SABER MORIR, SABER VIVIR



En la sociedad occidental en la que vivimos, hay personas que manifiestan mucho miedo a la muerte y la sola idea de pensar que inevitablemente moriremos, les llena de temor y ansiedad, convirtiéndose éste en ocasiones en un tema tabú del que apenas se puede hablar.


Realmente, este siglo XXI nos ayuda muy poco a que consideremos como algo natural la muerte. Es más, el culto a la juventud, a la idea de que hay que vivir a tope, la baja tolerancia a la frustración… hace que se esconda lo que nos va a igualar a todos y a la que todos tarde o temprano llegaremos. La muerte, nuestra propia muerte y desaparición de este mundo.


No queremos prepararnos para morir y hablar de ello suele ser tenido como propio de cenizos y agoreros. Nos negamos a pensar que tenemos que ir asumiendo que nuestro tiempo es limitado y que inevitablemente llegaremos a nuestro final. Esto, que es una verdad meridiana, provoca en muchas personas un miedo intenso y la necesidad inmediata de cambiar de tema.


Saber que somos finitos y que nuestro tiempo, según va pasando, no tiene vuelta atrás, nos debería servir para aprovechar más la vida y ser más agradecidos.


No es infrecuente que cuando nos enteramos de muertes repentinas, tras enfermedades inesperadas o accidentes imprevistos, un rayo de lucidez llega a nuestra mente y nos decimos que hay que vivir el día a día, que hay que aprovechar cada minuto... pero se nos pasa enseguida y seguimos quejándonos o sintiéndonos desgraciados, a veces por nimiedades.


La certeza de la muerte debería servirnos para llevar una vida plena y llena de sentido. Que nuestro tiempo se va agotando y que no estaremos aquí para siempre debería servirnos como argumento para dar el mayor sentido a nuestra vida.

Preocuparnos por vivir intensamente el día a día, con sus retos, satisfacciones y desilusiones, pero siempre sintiéndonos agradecidos de poder contar con otro día, dará significado a nuestra vida.

Si, además, intentamos que nuestra vida esté también llena de compasión y de amor, iremos construyéndonos como mejores personas, atreviéndonos a vivir realmente como queremos, librándonos de convencionalismos sociales en ocasiones absurdos, sin compararnos con nadie y disfrutando realmente de lo que tenemos. 

De esta manera, podremos decir en el último día de nuestra vida que nuestra vida ha sido plena, que la hemos vivido a nuestra manera y que hemos sido nosotros mismos. De esa manera estaremos preparados para una buena muerte, después de haber tenido una buena vida.




domingo, 5 de marzo de 2017

HAZ QUE TU FUTURO SEA EL MEJOR PARA TI


Confiamos a la suerte o a los astros nuestro futuro, creyendo ingenuamente, y en ocasiones por falta de dedicación a nosotros mismos, que dependerá de ellos lo que nos pase.

Eso nos lleva a adoptar una actitud pasiva, a veces resignada, creyendo que no tenemos nada que hacer.

Sin embargo, la gran suerte que tenemos los seres humanos es que en todo momento podemos decidir qué actitud tomar, qué pensar y con eso ir dibujando nuestro día a día, con acciones que se derivan directamente de nuestra actitud vital.

Les propongo una serie de pautas para llevar cabo que pueden ayudar a ir definiendo el futuro:

. Piense en lo que es más importante para usted. Escriba cuáles son sus principales valores. Para eso, recapacite y piense cómo le gustaría que le recordasen, cuál sería su legado si se encontrase en la última fase de su vida. Qué es lo que realmente importa.

. Piense también en que es lo que más le gusta hacer. Aquello con lo que realmente disfruta. Haga una lista y hágalo.

. Piense también en cuáles son sus talentos y cualidades, así como sus puntos débiles. Intente potenciar los primeros e ir modificando los segundos poco a poco. No se condene, se quita fuerza, y sea paciente consigo mismo. Pero no haga “trampas” y no se autoengañe.

. Renuncie a cambiar el pasado y deje de darle vueltas. Invierta su energía en ir creando éste futuro con sus actuaciones presentes.

. Recuerde que no solamente es actuar, sino también reflexionar. Párese a pensar en usted: cómo se siente, cómo va su vida. Préstese atención.

. Abandone su mentalidad de víctima y pase a la acción.

. Agradezca al final del día lo que ha tenido, pensado y hecho.

La gratitud y los pensamientos positivos, ayudan a sentirse mejor y además mejoran la comunicación y la compasión.

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