ANALITYCS

domingo, 11 de abril de 2021

SOBRE LA INTEGRIDAD PERSONAL


Imagen: CGD

Desarrollar nuestra propia estima personal es un trabajo que debemos hacer todos los días de nuestra vida.

La autoestima se va construyendo a lo largo de nuestros días, a través de nuestras experiencias y nuestros hábitos, y siempre partiendo de la base de un apoyo incondicional a uno mismo.

Para ello es importante que se hable a sí mismo con igual compasión como habla con alguien ajeno a usted y ser capaz de mirarse con idéntico amor y afecto como mira usted a alguien a quien estima y quiere.

La autoestima no es algo que se tiene o no se tiene, sino que es un valor personal que debe ir construyéndose poco a poco, con el devenir de los días y de la vida.

Hay que empezar por hablarse de una manera positiva y realista, apoyándose y siendo consciente al mismo tiempo de sus fallos, teniendo el firme propósito de mejorar.

Mejorar para ir convirtiéndose en la persona que quiere ser, siendo congruente y coherente con lo que piensa y con sus valores.

Así se va a ir desarrollando una integridad personal que supondrá estar de acuerdo con lo que íntimamente piensa y defiende, es decir, con esos valores que le hacen un ser humano único y que le diferencian de otros.

Para ser coherente con esos valores por los que se rige su corazón, sus acciones deben ser congruentes con los mismos. De esa manera se sentirá motivado y su vida irá teniendo una dimensión humana y espiritual que trascenderá a lo superficial y al hecho de, simplemente, estar.

Nunca olvide que usted tiene el derecho de ser lo que quiera ser y de actuar en consecuencia. Además, lo único que nadie podrá sustraerle nunca será la actitud, única y personal que tomar frente a los acontecimientos diarios que le suceden.

Saberse poseedor de esa actitud le hará sentirse bien, mejorar la confianza en sí mismo y tener la claridad de mente necesaria para ver que los acontecimientos difíciles sucederán en su vida, pero que será única y exclusivamente su actitud la que determinará que éstos le afecten de una manera u otra. Que le hagan hundirse o que le ayuden a crecer, a pesar del dolor.


domingo, 28 de marzo de 2021

DECÍDETE POR EL OPTIMISMO


Imagen de Roman Grac en Pixabay

“La mayoría de la gente es tan feliz como su mente quiere serlo” (Abraham Lincoln)

Insistir, persistir, no desanimarse… con frecuencia oímos estas palabras y con frecuencia creemos que no son para nosotros.

Nuestros problemas nos parecen únicos e imposibles de resolver.

Creemos que la mala suerte se ceba con nosotros, mientras nos parece percibir en los demás toda suerte de buenas oportunidades y momentos felices que a nosotros nos son negados.

Es verdad que la vida no es justa y que hay personas que soportan sufrimientos y reveses, y que otras no parecen padecerlos.

También conocemos a personas que han padecido adversidades en su vida y que, sin embargo, mantienen un ánimo equilibrado y siguen luchando por alcanzar el bienestar y momentos felices en su día a día.

¿Qué es lo que determina que algunas personas se sientan mejor que otras a pesar del sufrimiento inherente a la vida, que nunca es justa? La actitud es lo que diferencia a las personas que sienten bienestar de las que no. Esto es, intentarlo de nuevo a pesar de las dificultades e inconvenientes; pensar que un problema es solamente un problema, y no una cadena de dificultades que nos conducirán irremediablemente al abismo; pensar, en definitiva, que los problemas tienen solución de uno en uno. Y que a veces esta solución no es la perfecta, pero también vale.

Se trata de sentirse dueño de la propia vida e insistir, a pesar de los fracasos y errores cometidos. Hay que entender que un error es solamente un camino que no tiene salida, pero que hay otros. Hay que darse todos los días oportunidades: de aprender, de sentirse bien, de interesarse por cosas y personas, en definitiva, de seguir viviendo a pesar a de los pesares.

Esa es la actitud; la de decidirse por un optimismo inteligente con los pies en la tierra, pero disfrutando cada día del privilegio de seguir vivos y de poder escoger qué actitud tomar ante cada minuto de la vida.


domingo, 21 de marzo de 2021

CUANDO TODO PARECE PERDIDO



Imagen: Pixabay

En ocasiones, la vida se nos hace cuesta arriba. Sufrimos decepciones por parte de personas de las que esperábamos algo más, tenemos problemas familiares cuando en realidad necesitamos apoyo, en el trabajo las cosas no marchan, cuando esperábamos que nuestros esfuerzos fueran reconocidos hay personas que nos traicionan e incluso llegan a hacernos daño directamente, sin ambages… la vida parece darnos la espalda y nos vamos hundiendo en una espiral de tristeza y malestar, preguntándonos el porqué, qué hemos hecho mal para estar donde estamos, para sufrir ese padecer inmerecido… así, nos quedamos atrapados en esos pensamientos interrogativos, deslizándonos por una autocompasión que nos va debilitando poco a poco.

En realidad, la vida es injusta para todo el mundo. Aquel que nos parece que todo le va bien, que triunfa, que es feliz… padecerá o ha padecido sinsabores y malestar, igual que nosotros. Porque la vida tiene sus dosis de injusticia, de tristeza, de adversidades, y esas dosis las reparte en general para todos.

Aparentemente, todos parecemos estar bien. Nuestro semblante refleja un bienestar e incluso hay personas que alardean del mismo, siendo poco prudentes, porque necesitan hacerlo a veces, incluso mintiendo, para poder agarrase a un salvavidas y no ahogarse.

No se trata de ir lamentándose, ni de ir pavoneándose de un bienestar frágil y a veces efímero.

Lo importante, lo que de verdad cuenta, es que, aun sabiendo que la vida en determinado momento no es como quisiéramos o esperábamos que hubiese sido, debemos tener la suficiente fuerza interior para seguir adelante. Para agarrarnos a aquello que sí funciona, que sí nos proporciona bienestar y serenidad interior, y engancharnos a esos asideros positivos para ser capaces de continuar adelante.

Venceremos las dificultades y seguiremos en el camino, conduciéndonos hacia nuestro bienestar, si evitamos caer en la autocompasión y nos esforzamos por ver más allá de nuestras penalidades.

Tener esa actitud en la vida, nos reconfortará siempre y nos dará la tenacidad y la fortaleza interior necesaria para, a pesar de todos los pesares, vivir bien.

Porque no hay mejor vida que aquella que interiormente nos da serenidad y paz. No hay mejor sensación que la de sentirse en paz con el mundo y con el otro, siendo justos en nuestros juicios y aceptando aquello que no podemos cambiar.

Aceptarlo supondrá siempre poner el foco de atención en todo lo demás, en aquello que sí podemos modificar y en todo lo que podemos seguir haciendo y pensando, para sentirnos bien a pesar de las dificultades.


domingo, 14 de marzo de 2021

HÉROES AUTÉNTICOS Y SENCILLOS

Imagen: Pixabay


Después de ver una película de villanos y de superhéroes con muchos superpoderes… no dejo de pensar en los verdaderos héroes que tenemos cerca y que a veces no somos capaces de ver.

Para mí, un auténtico héroe o heroína es aquella persona que cuando ve llegado el final de su vida puede mirar atrás y ver el legado que deja en cuanto a buen hacer, capacidad de resiliencia y bondad.

Aquella persona que se ha ido enfrentando a las adversidades de la vida solo con las quejas suficientes y necesarias, es decir, sin mantener una actitud derrotista ni de autocompasión, siendo capaz, a pesar del sufrimiento, de haber trasmitido bondad y resistencia personal. Personas que han ido en su día a día sembrando una actitud positiva, amable con el prójimo.

No hay mayor héroe que aquel que una vez llegado su momento final, es capaz de ver que ha hecho lo que quería, que ha podido equivocarse en multitud de ocasiones, pero que lo hecho siempre sin intención dañina, con coherencia personal, no traicionándose a sí mismo, ni actuando en contra de sus valores y creencias.

Mi héroe/heroína ha huido de la crítica fácil, de la envidia y de la vanidad, pensando en que cada uno libra sus propias batallas y nadie debe creerse con el derecho de juzgar o condenar el comportamiento del otro. Ha cuidado al otro, viéndolo siempre con ojos de compasión y sabiendo que todos hacemos lo que podemos por sobrevivir.

Ha cumplido la máxima de “vive y deja vivir” sin molestar ni causar dolor a los demás. La honestidad y la bondad son estandartes que ha enarbolado todos los días. Personas resistentes y moralmente indestructibles, que dejan un legado de humanidad difícil de igualar e imposible de olvidar.


domingo, 7 de marzo de 2021

CULTIVANDO FORTALEZAS




Imagen. Pixabay

En muchas ocasiones, subestimamos nuestras propias capacidades. Tendemos de manera general a pensar que los demás son poseedores de tal o cual cualidad de la que nosotros carecemos y, lo que es peor, que ¡nunca seremos capaces de tener!..

Nos comparamos con los otros evaluando nuestras facultades, que como siempre son inferiores… Y, así, nos consideramos menos inteligentes, menos atractivos, menos capaces de enfrentarnos a los problemas diarios o a los sinsabores de la vida.

Esto se refuerza por la tendencia actual a la inmediatez y por la baja tolerancia a la frustración que, con frecuencia, muchas personas padecen. Todo tenemos que tenerlo ya, no se puede esperar y si algo malo nos ocurre o nuestros deseos no se ven satisfechos, caemos, en ocasiones, en procesos de ansiedad o ansioso-depresivos.

No nos damos cuenta de que depende de nosotros, y siempre única y exclusivamente de nosotros, la posibilidad de salir de ese bache en el que no encontramos.

La época actual, en general, nos hace confiar más en remedios externos y rápidos en vez de en nuestras capacidades y recursos, y muchas personas se automedican o confían más en fármacos, que en muchas ocasiones cercenan la capacidad de desarrollar recursos y hacer cambios en nuestra vida y en nuestros pensamientos.

No estamos acostumbrados, ni culturalmente ni desde el punto de vista de la salud mental, a reconocer nuestros talentos, nuestras fortalezas.

Esto lo saben muy bien los laboratorios farmacéuticos, que hacen un gran trabajo en la investigación sobre la cura de muchas enfermedades, pero que, en ocasiones, también promueven el uso indebido de determinadas pastillas que poco aportan, con rigor científico, a la "curación" de determinadas enfermedades mentales.

En este sentido, tendemos a patologizar la vida cotidiana y a recurrir con demasiada rapidez a la medicación, sin insistir en que las personas tenemos capacidades para enfrentar y cambiar muchas de las cosas que nos hacen sufrir o, al menos, para, no pudiendo evitar sinsabores vitales o adversidades, adaptarnos y salir fortalecidos con los cambios personales que podemos llevar a cabo.

Alcanzamos la plenitud en nuestra vida desarrollando nuestras capacidades, nuestras cualidades, no aspirando a poseer las de otra persona o creyendo mágicamente en soluciones externas que lo único que hacen es socavar la confianza en nosotros mismos.



domingo, 28 de febrero de 2021

TRAS EL FINAL DE UNA RELACIÓN AMOROSA




Imagen: Pixabay

Cuando una relación amorosa se acaba, el sentimiento de pérdida nos duele profundamente. Puede doler tanto 
que muchas veces resulta difícil “desengancharse” de la misma, generándose una dependencia negativa en la que pensamos equivocadamente, manteniéndonos mentalmente en una continua esperanza falsa de que las cosas podrán cambiar y que volverán a ser como antes, atrapándonos en un círculo vicioso que genera una gran angustia.

Cuando alguien nos abandona y nos dice que no quiere continuar con la relación o nos damos cuenta de que somos nosotros los que debemos dejarlo, porque la relación es tóxica y nos hace sufrir, parece que la vida se enfoca, única y exclusivamente, en esa persona, a la que nos aferramos, interpretando mal conductas y manteniendo la esperanza mágica de que todo volverá a ser como antes.

Para ayudarse uno mismo a salir de esa relación, bien porque la otra parte no quiere continuar o porque nosotros mismos nos damos cuenta de que es una relación que nos hace sufrir (como la relación, por ejemplo, intermitente, de ahora sí, ahora no, o dicho de otra manera, sin compromiso), es conveniente seguir las siguientes pautas:

. Ponga el foco de atención en usted, no en el otro, sino en lo que tiene que hacer para recuperar su bienestar. Es usted el importante, no él o ella.

. Bloqueé todo contacto telefónico, correos, redes sociales... el refrán de “ojos que no ven, corazón que no siente”, es bien cierto. Así que, cuanto menos contacto tenga con esta persona, mejor. No tema parecer brusco o descortés. Necesita recuperarse y, para eso, tiene que protegerse.

. No deje que los demás le hablen de él o ella, y evite estar usted mismo hablando de él/ella. Oblíguese a dejar de “rumiar” lo que hizo o dejó de hacer, lo que le dijo o no dijo, etc.

. Evite ir por las mismas zonas o lugares donde sabe que se va a encontrar a su ex-pareja. Sí; tiene que modificar su vida, pero recuerde que es temporal y siempre para que sufra lo menos posible.

. Recoja en su casa cualquier objeto que le recuerde a la persona. Métalo en una caja y apártelo de su vista. Si se siente con fuerza, dónelo, o al menos guarde las cosas en un rincón alejado para que no pueda verlo y le haga daño.

. Cuando le venga un pensamiento, que le vendrá muy frecuentemente, sobre él/ella,  párelo y coja un lápiz y papel. Escriba todas las razones por las que no va a volver con una persona que no le quiere bien.

Insista consigo mismo. El pensamiento le traicionará y le hará recordar lo bueno, aquella ocasión en que fueron felices... no se deje arrastrar por él y maneje su pensamiento diciéndose las razones por las que no va a estar ni a perder el tiempo
con alguien que no le ama.

. No puede ser amigo de esa persona en este momento.

No tenga pensamientos de “podemos quedar para tomar un café o saber de su vida”. Si él /ella se lo propone, no acceda. En este momento, con su angustia y malestar, lo único que conseguirá es que estos pensamientos aumenten si vuelve a ver a esa persona.

El contacto tiene que ser nulo, porque de la otra manera es alargar el sufrimiento.

. Piense que la vida siempre da oportunidades, es decir, se volverá usted a enamorar. Sin duda. Encontrará a otra persona. Pero debe darse la oportunidadd de hacerlo.

Es decir, no se trata de salir a la calle buscando urgentemente un sustituto/a, sino de cerrar la herida pensando en que continuará con su vida, aunque ahora duela. Continuará con sus actividades sociales, se abrirá a nuevas personas, y verá que cuando la vida cierra una puerta, abre otras.

Sólo tiene usted que permitir que eso suceda.


domingo, 21 de febrero de 2021

EL PRESENTE ESTÁ CARGADO DE POSIBILIDADES



Imagen: Pixabay

Hay momentos en nuestra vida en los que parece que ésta se nos viene abajo: pérdida de personas a las que queremos, quedarse sin trabajo, amargas discusiones con nuestra pareja o amigos, decepciones diversas. Nadie nunca nos avisó de que la vida es tremendamente injusta y que no es fácil, lo que nos provoca muchas veces abatimiento y malestar.

No obstante, una vez que sabemos que es así, cabe decirse la frase con la que he titulado este post y que es de uno de los mejores psicólogos de la historia de esta ciencia, Erich Fromm.

Para seguir adelante en circunstancias vitales difíciles, pregúntese en primer lugar qué es lo más importante para usted. Conecte internamente con sus valores vitales. Descubrirá que, generalmente, éstos están relacionados con las personas a las que ama, o con pequeñas actividades como pasear tranquilamente al lado del mar, leer, ver pasar gente mientras estamos sentados en un banco, disfrutar de una mañana soleada o ver reír a los niños (nada hay más contagioso que la risa de los niños). Se trata de personas con las que podemos establecer mejores lazos afectivos y mejor comunicación, personas y cosas que damos por sentado que siempre estarán ahí.

Luego pregúntese cuáles son sus mejores cualidades. Recuerde que todos las tenemos. Y lo mismo que hay personas que pueden ser expertos matemáticos, otros lo son cocinando o plantando árboles o dibujando. No hace falta ser un fuera de serie, sino ser consciente de “lo que se me da bien”, sin infravalorarse. Reoriente esas cualidades que tiene a su nueva situación, por ejemplo si se ha quedado sin trabajo, y piense cómo pueden ayudar a cambiarla. Si necesita aprender nuevas habilidades, póngase a ello y déjese orientar y formar. 

Con esta visión de futuro, lo que estará haciendo en realidad es aprovechar más y mejor su presente (que en realidad es lo único que tenemos) y, a partir de ahí, probablemente crearse un mañana mejor.


domingo, 14 de febrero de 2021

ALGUNAS IDEAS QUE NOS HACEN VIVIR MEJOR


Vivimos en la época de los consejos. Los hay de todo tipo y para todos los gustos. Para comer, para viajar, para salir… la información nos llega a través de muchas fuentes, diciéndonos qué hacer o no para ser más felices, mejores, más atractivos o sentirnos mejor.

Muchas veces, cuando los leo, veo que en realidad nada hay nuevo desde hace muchos años, siglos diría yo.

Leo a Marco Aurelio en un precioso libro que escribió, “Las Meditaciones” (que les recomiendo),  y ya él en el siglo I a-C nos hablaba de lo importante que eran para sentirse bien los pensamientos. De cómo “la vida de un hombre será lo que sus pensamientos hagan de ella”.

Y veo que no hay nada nuevo bajo el sol. En realidad, el ser humano sigue preguntándose cómo poder ser más feliz y sentirse mejor, cómo llegar a ser mejor persona, y las preguntas que hoy nos hacemos ya se las hacían hace muchos años, siglos, otros seres humanos como nosotros. Probablemente, al sentir nuestros mismos anhelos, disgustos, con nuestras mismas dudas e inseguridades.

Reflexionando sobre esto, creo que no hay que olvidar que:

- Uno va construyendo su propia vida con la actitud diaria que va teniendo con respecto a los acontecimientos que le van ocurriendo. Somos los dueños de nuestros pensamientos, y éstos determinan la emoción y la conducta que llevaremos a cabo. Así que somos mucho más poderosos de lo que creemos. Si mi actitud es buena es porque mis pensamientos así lo determinan. Controlar éstos de forma racional y positiva me dará serenidad.

- Vivir significa priorizar, es decir, detenerse en lo importante y valorarlo. No hay que dejarse llevar por las modas o por lo establecido. Hay que ir trabajando el propio criterio, desde jóvenes, y actuar de acuerdo con él.

- Hay que organizarse y tener voluntad de hierro. No basta con ser capaz. Sino que hay que demostrarlo. Hay que hacer. La fuerza de voluntad y el esfuerzo, el tesón, son fundamentales para vivir una vida plena y para sentirse bien.

- El pasado siempre está ahí. En ese pasado suele haber de todo: tristezas y alegrías. Pero, en ocasiones, lo sobrevaloramos, sin darnos cuenta de que el presente es lo que tenemos y que hay que vivirlo plenamente.

- Aceptar lo que la vida nos depara no supone resignarse, sino asumir las contradicciones que, en ocasiones, se presentan, los errores y las adversidades, pero sabiendo que al final aceptar significa siempre seguir adelante y no dejarse derrotar.

- Hay muchas veces que tenemos miedo. La ansiedad nos invade ante cuestionamientos inciertos que hacemos en nuestra mente. No se deje amilanar y plántele cara. Aún con miedo, siempre hay que seguir adelante.

- Rodéese de gente que le aporte y que le de paz. No pierda un minuto con gente tóxica, egoísta o que le haga sentirse mal. El mundo está lleno de gente estupenda, así que prescinda de aquella que no lo es.

- Valórese y perdónese. Hace usted lo que todo ser humano: todo lo posible para seguir adelante y ser feliz. Así que no caiga en el victimismo de la autocompasión, ni tampoco en sabotearse recordándose todo lo mal que lo ha hecho. Si ha cometido errores... ¡enhorabuena!, eso le hace más humano, no peor persona. Siempre y cuando tenga claro que debe aprender, cambiar y seguir mejorando.


domingo, 7 de febrero de 2021

OBJETO DE PLACER / OBJETO DE AMOR



Imagen: Pixabay

Hoy en día, existe una tendencia a idolatrar el sexo: lo vemos en películas y series casi a diario, instalándose la idea del "sexo a todas horas".

Se reduce la sexualidad al placer genital, y así las personas se convierten en ocasiones en personas simplemente sexuadas, casi objetos de usar y tirar.

Se olvida llevar a cabo una verdadera educación sexual, que es tan importante para dar respuesta a muchas preguntas que surgen en las relaciones de pareja a lo largo de la vida.

La persona es tratada como objeto de placer, y no como objeto de amor, perdiéndose un valor fundamental.

Cada persona que pasa por nuestra vida y con la que tenemos relación, incluida la relación sexual, siempre será más que un simple objeto de placer. Por ello, la sexualidad es mucho más que placer; es un vehículo de acercamiento al otro, de conocimiento y comunicación con el otro.

Evidentemente que existe el placer, pero la verdadera sexualidad es aquella que mezcla la ternura, la complicidad y la pasión. Aquella que trata al otro con delicadeza, sentido del humor compartido y confianza.

No debemos olvidar que el encuentro sexual es algo más que un encuentro genital. Es el encuentro de dos seres humanos, dispuestos a compartir mucho más que un orgasmo.

La relación sexual es siempre un encuentro íntimo de persona a persona, no simplemente el encuentro de dos cuerpos. Cuando se trata al otro simplemente como un cuerpo, se le quita toda la grandeza y profundidad que como ser humano tiene. Y esos encuentros sexuales dejan a la persona, con frecuencia, vacía y con desazón.






domingo, 31 de enero de 2021

EQUIVOCARSE ES INEVITABLE; INTENTARLO DE NUEVO, IMPRESCINDIBLE



Imagen: Pixabay

El camino de la vida está lleno de dificultades y el camino del crecimiento personal, también. Es evidente que todos tenemos momentos bajos, lo mismo que otros días nos sentimos pletóricos. Quien presume de tener un estado de ánimo siempre bueno, no dice la verdad.

Lo normal es que nuestro ánimo fluctúe, con variaciones ligeras, pero que nos hacen sentir y decir que no todos los días son iguales, ni todos son buenos. La vida no es una línea recta. Hay altibajos, curvas y avanzamos, retrocedemos o, a veces, caminamos de lado. Cuando avanzamos, lo normal es que tropecemos y nos detengamos o caigamos.

Ese es el ritmo normal de ascenso entendido como mejora personal, que no debe nunca hacernos caer en el desánimo. Tenemos que entender que es así, en realidad, la regla, ascender, caminar y tropezar, frustrarnos y retroceder… para, inevitablemente, seguir adelante.

Por eso, el reto no es no tropezar o evitar el fracaso, sino estar seguros de que, a pesar del tropiezo o del fracaso, seguiremos adelante con nuevos objetivos, matizando y cambiando lo que haya que cambiar, pero continuando siempre hacia delante. Imagínese que tiene un resorte en la espalda que, a pesar de que en un momento dado la adversidad le derribe, dicho resorte le hace ponerse en pie, casi inmediatamente, para continuar avanzando...

Tomarse un tiempo para recuperarse, analizar lo ocurrido, y seguir. Con ánimos renovados y la firme determinación y el convencimiento de que en esto consiste vivir.



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