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domingo, 17 de febrero de 2019

DARSE LO QUE CADA UNO SE MERECE


Imagen: Pixabay
Me cuenta una persona que ha leído una frase que más o menos es así: “A veces, hay que dejar de pensar en lo que sentimos y pensar más en lo que nos merecemos”. Y yo pienso en cuánta razón tiene la sentencia.

Si lo que nos decimos, el lenguaje interno que tenemos en todo momento con nosotros mismos, se centra en el malestar, en aquello que nos va mal o en los problemas que tenemos, nuestras emociones serán de malestar.

Evidentemente, nos sentiremos mal y nos centraremos a lo largo del día e incluso en cada hora en esos sentimientos negativos, metiéndonos en un círculo vicioso en el que continuamente estamos centrados en lo malo.

Pero, ¿qué ocurriría si en vez de centrarme en lo malo, en lo que me preocupa, me centro en darme lo que me merezco?

En cada momento puedo pensar en algo que me gratifique, y dármelo. Tomar la postura activa y dirigida a hacer y pensar aquello que me cause bienestar.

Centrarnos en lo que nos da paz, bienestar y tranquilidad. Dirigir nuestra mente y nuestros pensamientos a preguntarnos qué nos apetece y qué vamos a hacer para dárnoslo.

Insistir en qué nos merecemos, y proporcionárnoslo, supone insistir en creernos dueños de nuestros pensamientos y de nuestro bienestar. Sin esperar a la magia o a la suerte, sino siendo conscientes de ser nosotros mismos los que hacemos que las cosas sucedan.


domingo, 10 de febrero de 2019

CIRCUNSTANCIAS DIFÍCILES

Imagen: Pixabay
“Las circunstancias difíciles son las que muestran a los hombres”.  Leo a Arriano y pienso que es así.

Cuántas veces decimos, ante males ajenos, que nosotros no sabemos si seríamos capaces de soportarlos, de enfrentarnos a ellos.  Sin embargo, la gran mayoría de las personas somos capaces de enfrentarnos a muchas adversidades y circunstancias difíciles.

Como si de un instinto de supervivencia se tratase, cuando suceden cosas malas sacamos fuerzas de flaqueza e intentamos luchar contra ellas. No es que sea fácil, pero todos intentamos enfrentar la adversidad.

La resiliencia o la capacidad del ser humano de resistir los avatares difíciles es algo que nos permite, a pesar e los pesares, salir fortalecidos y seguir adelante.

No se trata de quejarse o de caer en la autocompasión, sino de aceptar la realidad que nos toca en cada momento. No huir de ella e intentar afrontarla poniendo en marcha recursos, los que podamos o dispongamos, pero siempre con la confianza en nosotros mismos.

Porque, eso sí, no podemos nunca escapar de nosotros mismos. Para bien, muchas veces, para mal cuando creemos que son los demás los que deben regir nuestro destino.

Aceptación y fuerza para seguir el camino; sin excusas y sabiéndose siempre el dueño de la propia vida.


domingo, 3 de febrero de 2019

CAMBIAR TU VIDA

Imagen: Pixabay
Estás disconforme con el curso de tu vida… pero sigues haciendo las mismas cosas y yendo en la misma dirección.

Te quejas de que los demás te rechazan, pero tu actitud a la defensiva no hace que se acerquen.


Te empeñas en seguir llevando a cabo las mismas conductas de siempre, y no caes en la cuenta de que si sigues haciendo lo mismo obtendrás los mismos resultados.


Es como si te dieras de frente con un muro que te empeñas en seguir traspasando, sin pararte a pensar y reflexionar por qué te sucede esto.


Sabes que tu actitud no es buena, porque te produce desesperanza y amargura, pero sigues quejándote de lo difícil que es tu vida, sin pararte a pensar que la vida es difícil para todos y que si no cambias tu actitud, nada cambiará.


Es más cómodo echar balones fuera y no pararse a pensar en qué puedo cambiar o qué puedo hacer para sentirme mejor.


Cuando culpamos a los demás, caemos frecuentemente en la autocompasión y nos quedamos atrapados en un círculo en el que sentirnos víctimas de todos nos llevará probablemente a malvivir, cuando no a la depresión.


Muchas veces tenemos miedo y no nos atrevemos a hacer cambios porque pensamos que éstos saldrán mal, como si pudiéramos adivinar el futuro, cosa imposible siempre.


También por miedo a que nos rechacen, cuando el foco de atención no debe estar en los demás sino en mí, o por miedo incluso a sentir, a arriesgar, no vaya a ser que sufra, sin darnos cuenta que ese miedo es el mayor sufrimiento que padecemos en esos momentos y que ya viene durando mucho tiempo.


Es importante rehacerse por dentro, ir dando pequeños pasos y atreverse a realizar pequeños cambios que nos harán notar una energía nueva, como si se abriese una puerta que nos conduce a un sendero que no conocemos y que, a pesar del miedo, estamos dispuestos a recorrer.


Paso a paso, con esos cambios, iremos dándonos cuenta de que la vida nos estaba esperando, de que éramos nosotros los que nos negábamos a vivirla y de que caminando vamos encontrando esperanza, ilusiones, y que nadie más que nosotros mismos nos vamos a encargar de nuestra felicidad.



domingo, 27 de enero de 2019

DESHACERSE DEL LASTRE

Imagen. Pixabay

Albert Ellis defendía la idea de que son nuestros pensamientos los que crean nuestras emociones.

Son los pensamientos los que hacen que interpretemos los estímulos externos que nos acontecen, por lo tanto, para cambiar nuestras emociones lo primero que tenemos que conseguir es ser conscientes de nuestros pensamientos, y en concreto de los pensamientos que tenemos cuando nos encontramos mal, con emociones negativas.

Daniel Goleman, el padre de la inteligencia emocional, sostiene también que nosotros escogemos las emociones que sentimos. Por lo tanto, cambiando nuestros pensamientos, cambiamos también nuestras emociones.

Lo primero que tendremos que hacer es darnos cuenta con claridad de cómo interpretamos los hechos o situaciones que nos acontecen y cómo la emoción que sentimos se deriva directamente de esa manera de interpretar lo que nos sucede.

Fíjese que es frecuente que cuando recordamos tal situación o a tal persona nos sintamos tristes o molestos o mal… y, en realidad, no está ocurriendo nada, sino que es mi pensamiento el que me hace sentir mal o provocar una emoción negativa.

Por lo tanto, eliminar las emociones negativas, para librarse del lastre, es un paso importantísimo para crecer interiormente.

Pero recuerde que librarse de ese lastre pasa indefectiblemente por ser consciente de sus pensamientos y por observar los hechos, adecuando los pensamientos, para eliminar el malestar.

lunes, 21 de enero de 2019

REGLAS DE ORO PARA VIVIR EN PAREJA

Imagen: Pixabay

Compartir la vida con alguien, y que la convivencia sea buena, no es tarea fácil.

Lo que en un principio era fantástico, conocer al otro, pasar tiempo con él/ella, hablar e ir descubriéndose, se convierte en no pocas ocasiones en monotonía y muchas veces en intercambio casi diario de reproches, de culpas y de convivencia llena de amargura.

¿Qué pasa para que, si en los primeros momentos cada minuto parece insuficiente para pasar con el otro, luego, sin embargo, se convierte en una agonía?

Dicen que la rutina parece que convierte la relación en tediosa, pero no tiene por qué ser así.

Lo que realmente ocurre es que nos olvidamos del otro, dejamos de intercambiar momentos y conductas gratificantes, hacemos del otro un enemigo en lugar de verlo como un compañero de vida… en fin, que en el camino del día a día vamos perdiendo ese amor que en los primeros momentos de la relación parecía indestructible y eterno.

Por eso es importante:

- No olvidarse que el amor hay que trabajarlo con muchos comentarios y detalles, pequeños, pero positivos. Cuidar al otro e intercambiar conductas gratificantes, que sabemos agradan al otro, hacen que el amor no caduque.

- Escuchar al otro e intentar ayudarle, evitando comentarios despectivos o burlas que agrandan más la distancia emocional. Debemos sabernos aliados y formar un equipo frente a las adversidades o problemas. Ahí reside la idea de saber que contamos con el otro cien por cien.

-No sacar la lista de agravios del pasado. El reproche produce malestar y aleja al otro. Controlar lo que decimos es fundamental. Las palabras a veces no se las lleva el viento y quedan clavadas en nuestro corazón, causando una serie de heridas difíciles de curar.

-Enzarzarse en peleas o discusiones innecesarias no conduce a nada y por lo tanto es mejor evitarlas. A veces es mejor no tener la razón, pero sentirse bien. Usted elije.

-Saber dialogar con respeto y teniendo en cuenta al otro, el momento en que se encuentra. Insistir lleva a la crispación en muchas ocasiones. Es mejor callar y abordar el tema en otro momento de más serenidad.

-Recordar que el amor verdadero exige voluntad. La determinación de que el amor hay que trabajarlo, con compromiso e inteligencia. Y con bondad. No hay que descuidarlo, y solamente así dura.



domingo, 13 de enero de 2019

INOLVIDABLES

Imagen. Pixabay

Nuestros pensamientos van tejiendo nuestra vida, formando recuerdos de personas y situaciones en las que estuvimos y que ya no forman parte de nuestro presente.

Para bien, y a veces para mal, nuestros pensamientos vagan por el pasado recordando situaciones que nos llenaron, a personas a las que quisimos y ya no están en nuestras vidas, llenando nuestro corazón de sonrisas y de melancolía.

El presente se nos antoja más rudo y áspero, cuando en realidad podemos hacer el mismo ejercicio que cuando miramos hacia atrás con suave melancolía y convertir lo cotidiano en amable.

Tejer nuestra mente a lo largo de nuestra vida, lentamente, con todos los pensamientos acerca de la misma, que deben ser de paz y serenidad, es un buen ejercicio mental para sentirse bien.

Escoger el camino de la serenidad pasa inevitablemente por hacer inolvidables a aquellas personas que formaron parte de nuestra vida y que tanto nos aportaron, y por obligarse a vivir en el presente valorando a los que tenemos cerca y queremos; ir aceptando nuestra finitud y, por eso, aprovechar cada minuto de nuestra vida en intentar sentirnos bien y hacer sentirse bien a los demás.


domingo, 6 de enero de 2019

¿PERO QUIÉN TIENE LA CULPA?

Imagen: Pixabay

Hay personas que malgastan su tiempo culpando a los demás; su queja continua hace que pasen sus días con una permanente insatisfacción.

Nada es lo suficientemente bueno, ni en el trabajo, ni en las relaciones personales, ni en sus afectos… se quejan y auto-compadecen pensando en la mala suerte que tienen y culpan a los otros de sus desdichas.

Hay otro grupo de personas que se culpan a sí mismas pensando en que no son tan capaces como los demás, ni tan dotados como el resto... Que creen que siempre saldrán perdiendo, emprendan lo que emprendan, en lo personal y en otro tipo de situaciones, porque se ven siempre inferiores y como perdedores.

Después estarían aquellos que no saben quién o qué tiene la culpa, que no ven las consecuencias de sus acciones, que tampoco son capaces de manejar su mente, su vida y parece que van permanentemente navegando de un lado a otro, sin criterio, a bandazos.

Dejar de hablar de culpa y cambiar esta palabra por el término 'responsabilidad' es el primer paso para avanzar.

Hay que hacerse responsable cada uno de su vida y del rumbo que toma ésta, sin echar balones fuera y sabiendo que cada uno de nosotros somos los dueños absolutos de nuestra mente y que debemos tener el control de lo que pensamos, porque de esa manera nuestro ánimo se encaminará a nuestros objetivos.

Siendo los dueños de nuestra mente, fomentamos nuestro criterio y nos convertimos en expertos navegantes en nuestra vida, poniendo rumbo a lo que nosotros queremos conseguir.

Con esfuerzo y tesón, nuestra mente se pone a nuestro servicio, siendo conscientes de que nuestra mente nos pertenece, y sintiendo que nuestra vida es aquella que queremos que sea y sabiendo que  ésto depende única y exclusivamente de nosotros.


domingo, 23 de diciembre de 2018

TENER ESPERANZA

Imagen: Pixabay

Estamos cerca de acabar este 2018 y empezaremos otro año más de vida, experiencias, sinsabores y alegrías.

Otro año en que sentiremos tristezas, emociones de rabia y decepción, también de serenidad, y viviremos momentos de paz y otros de zozobra.

Alguien me contará que le rompieron el corazón y le diré que de esa manera su corazón se hará más fuerte para soportar otros sinsabores y que estará preparado para esperar a la próxima persona que le hará feliz. Y que sin duda aparecerá.

Alguien me contará que ha perdido su trabajo y que le angustia su situación y pensaremos que eso le permitirá y pensar en nuevas oportunidades que, aunque no fáciles, se le ofrecen.

Alguien me dirá que está decepcionado, porque la persona en la que confiaba le ha traicionado y no es tan buen compañero o amigo como esperaba. Y le diré que tenga esperanza, que a lo largo de la vida vamos dejando en el camino a personas que nos acompañaron un trecho, y a quienes acompañamos, y luego perdimos por diferentes  motivos. 

Alguien me dirá que está triste porque perdió a quien quería por enfermedad, y le animaré a luchar y a que recuerde a la persona ausente con la misma fuerza y amor como cuando estaba con él o ella.

Todos me enseñarán la capacidad increíble que tiene el ser humano de sobreponerse a las tristezas y a las pérdidas, a las adversidades. 

Y me reconfortará de nuevo ver, darme cuenta, de que todos cambiamos si nos lo proponemos y que la gratitud a la vida y a la gente buena que nos rodea, es una corriente positiva de bienestar y paz.

No sé si lo mejor está por llegar, pero intentaremos con nuestra actitud que todo lo bueno del día a día no nos pase desapercibido y lo sepamos disfrutar un año más. 

Feliz Navidad a todos. 

Gracias



domingo, 16 de diciembre de 2018

“CONTRA EL OPTIMISMO NO HAY VACUNAS" (Mario Benedetti)

Imagen Pixabay
A veces se cree que las personas siempre optimistas, son más simples.

Parece que no se toman la vida en serio y que son más superficiales.

Pero nada más lejos de la realidad.

En general, el optimista es una persona que sabe manejar sus pensamientos, obligándose a ver lo bueno que le depara la vida en cada momento.

No es que niegue los sinsabores y desgracias que a veces tiene, pero es capaz mentalmente de esperar a que sucedan para poder enfrentarse a ellos. No anticipa y en cada momento disfruta de lo que tiene, sin caer en anticipaciones mentales del tipo “pero… ¿y si…?”,  que tanta angustia provocan. Además, como hace continuamente este ejercicio mental de centrarse en lo bueno, trasmite esa energía positiva que hace que sea siempre una grata compañía para los demás.

Como cree que su vida es motivo de disfrute, se muestra agradecido y es capaz de vivir cada momento con intensidad.

No tiene ansiedad, porque no anticipa en negativo y además no dramatiza, con lo que cuando se le presenta algún inconveniente o problema, se muestra resolutivo y es capaz de enfrentarse a él. Al tener este hábito de pensamiento positivo, es también realista, sabiendo que la vida es difícil, pero que su actitud le hace más capaz de enfrentarse a la adversidad.

Sus pies pisan suelo firme, con el optimismo realista y positivo que le hace crecer personalmente. ¿Por qué no intentar entrenarnos en ser optimistas? Todos son ventajas.

Les animo a que intenten ésta semana dos cosas: mostrarse agradecidos cada momento y no quejarse. 

Creo que se sentirán mejor.


domingo, 9 de diciembre de 2018

EN CASO DE DUDA, CUENTA LA VERDAD

Imagen: Pixabay

“En caso de duda, cuenta la verdad”
(Mark Twain)

Vivimos mucho más tranquilos si somos capaces de decir lo que sentimos y pensamos.

Sin embargo, esto que en principio parece fácil… no resulta tan sencillo.


Con frecuencia callamos y no nos atrevemos a decir nuestra opinión o parecer, por temor a la reacción del otro. Por temor a que nos rechace o que nos juzgue. Además, frecuentemente nos parece que lo que vamos a decir no es valioso o no es tan acertado, y pensamos que nuestro interlocutor  pede considerar nuestra poca valía…


Sin embargo, las personas que expresan sus sentimientos o pareceres a los demás evitan muchos conflictos, aunque en un primer momento puedan aparecer desacuerdos o fricciones. Si siempre estoy pendiente de agradar a los demás y no explicito mi desacuerdo, cuando lo haga provocaré en los demás reacciones desproporcionadas porque están acostumbrados a mi sumisión.


Viviremos mucho más tranquilos si nos acostumbramos en todo momento a decir nuestra opinión, lo que sentimos y pensamos, de una manera que el otro no se sienta agredido, pero tampoco callando y asumiendo pareceres y opiniones que no compartimos.


Decir lo que sentimos, aunque el otro no esté de acuerdo, nos hace sentir mejor y aumenta nuestra autoestima.


Porque mis sentimientos y opiniones son míos y los demás podrán estar de acuerdo o no, pero no podrán negarme mi criterio, que únicamente me pertenece a mí.



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