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domingo, 25 de mayo de 2025

LA FUERZA DE VOLUNTAD: EL PODER SILENCIOSO QUE NOS TRANSFORMA


Imagen: Pixabay

En un mundo en el que abundan las distracciones, los caminos fáciles y las excusas convincentes, la voluntad se ha convertido en una de las virtudes más necesarias y a la vez más olvidadas. No siempre es visible, no se exhibe ni se celebra en redes sociales, pero es ella —la voluntad— la que sostiene los verdaderos cambios, los compromisos duraderos y los actos que marcan la diferencia.

La voluntad es esa fuerza interior que nos empuja a levantarnos cuando preferiríamos quedarnos acostados, a insistir cuando todo parece difícil, a perseverar cuando las motivaciones externas desaparecen. A diferencia del entusiasmo inicial, que suele ser fugaz, la voluntad es constante, discreta y profundamente poderosa. Es la capacidad de elegir lo correcto aunque cueste, aunque canse, aunque duela.

La voluntad no nace de la perfección ni del talento. Nace de la decisión. De saber que, aunque no siempre tengamos ganas, sí tenemos un propósito. Es, en cierto modo, una forma de fidelidad a uno mismo: a lo que sabemos que nos hace bien, a lo que queremos construir, a los valores que queremos vivir.

En la vida cotidiana, la voluntad se manifiesta en las pequeñas cosas: en ese café que evitamos para cuidar nuestra salud, en ese libro que leemos cuando podríamos perder el tiempo, en esa conversación difícil que no postergamos. Y también en las grandes decisiones: continuar una formación, cambiar de rumbo, sostener un compromiso o superar un duelo.

No se trata de una fuerza inquebrantable. La voluntad también flaquea, se agota, necesita descanso. Pero como cualquier músculo, se fortalece con el uso. Cuanto más la ejercemos, más natural se vuelve elegir lo que nos construye por encima de lo que simplemente nos seduce.

La voluntad no es rígida, pero sí firme. Nos da libertad porque nos ayuda a gobernarnos, a no ser esclavos del impulso, del deseo inmediato o del miedo. Y eso nos empodera: porque cuando sabemos que podemos elegir —aunque cueste—, nos sentimos más capaces, más dueños de nuestra vida.

En un tiempo en el que todo parece negociable, cultivar la voluntad es un acto de resistencia interior. Es confiar en que hay una fuerza dentro de nosotros que, aunque a veces parezca débil, tiene la capacidad de transformar nuestra realidad.

En definitiva, la voluntad es la herramienta silenciosa con la que tejemos los verdaderos logros. No siempre brilla, pero siempre sostiene. Y es, quizás, una de las mayores expresiones de la libertad humana: la de elegir, cada día, ser quienes queremos ser.


www.diazbada.com


domingo, 26 de marzo de 2023

Autodisciplina


Imagen: Pixabay

No pocas veces entendemos la palabra disciplina en un sentido peyorativo, asociada en nuestra mente a castigos físicos propios de otras épocas o a una rigidez excesiva. Sin embargo, tiene una acepción mucho más amplia y positiva en cuanto a que puede indicar la fuerza de voluntad que tiene el ser humano para enfrentarse a adversidades o situaciones difíciles, y superarlas.

La disciplina, además, conduce, la mayoría de las veces, a crear hábitos que nos ordenan y nos conducen mejor por la vida. Ante las incertidumbres que nos acechan cotidianamente, le recomiendo que recuerde estos consejos y se ejercite en la autodisciplina, llevándolos a cabo:

Deje de dar vueltas al pasado, renuncie a rememorarlo en demasía y no se agarre a él. El pasado ya pasó, y lo único que consigue de esa manera es torturarse porque, generalmente, rememoramos situaciones dolorosas o acontecimientos que nos hirieron. Cierre la puerta mentalmente al pasado para siempre. El pasado esta ahí, pero si invierte su energía en el presente, le irá mucho mejor. Recuerde que es en realidad el presente lo que tenemos, así que abandone el pasado y mire hacia delante.

Ya sabemos que la vida no es justa y tampoco fácil, así que tenga pensamientos positivos acerca de lo que va a hacer y a pensar ahora, aceptando la realidad tal y como es y no desgastándose empeñándose en cambiarla cuando esto no es posible.

Concentre toda su energía en buscar soluciones y en tomar decisiones ante las situaciones que se le presentan en este momento; piense en muchas soluciones, incluso aunque le parezcan absurdas, y luego vaya reflexionando hasta conseguir la mejor de todas ellas.

Dése buenos ratos y proporciónese placeres que le hagan disfrutar de la vida: por ejemplo, quede con un buen amigo, lea un buen libro, pasee, haga ejercicio con regularidad.

Despréndase del rencor y de los errores cometidos en el pasado y mire hacia delante. Abandone inmediatamente la autocompasión o la mentalidad de víctima, es tremendamente negativo para su bienestar, y le paraliza.

No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor. Realmente, lo bueno está por llegar y esa esperanza de vivir un nuevo día, con todo lo que tiene, es lo que nos tiene que motivar para seguir adelante con nuestra vida.

Recuerde que nuestros días están contados, así que no desperdicie ninguno y viva cada momento con la mejor actitud.



domingo, 25 de diciembre de 2022

BUENA VOLUNTAD



Imagen. Geralt en Pixabay

Hoy en día se habla mucho del pensamiento positivo y se alude a él cada dos por tres. Sin embargo, pienso que no deja de ser un concepto algo antiguo que lleva con nosotros desde hace mucho tiempo.

Al final, no es más que buena voluntad para enfrentarse al día a día, a nuestro día a día, con una actitud buena, calmada y serena.

Una buena voluntad a la hora de relacionarnos con los demás, que hace que nuestros intercambios sociales sean más ajustados y mejores.

Una buena voluntad para atrevernos a hacer las cosas, aunque nos causen miedo o no nos gusten, porque vemos en la acción la capacidad de adaptarnos y de enfrentarnos a todo. Con la esperanza de aprender de todos y de todo aquello que hacemos en nuestra vida.

La buena voluntad que nos lleva a demostrar gratitud por todo lo que tenemos y también por lo que hemos perdido, y a quienes se fueron, pero tuvimos la suerte de conocer y disfrutar.

Esta buena voluntad es la que nos impulsa cada día, y especialmente en los tiempos actuales, a enfrentar los inconvenientes cotidianos con buen ánimo y nos va dejando un poso de resiliencia para poder afrontar aquellas adversidades que nos toquen.

La buena voluntad que nos lleva a no juzgar al prójimo, a no hacer juicios de valor acerca de los demás, a ser compasivos en nuestras acciones y juicios, y que nos lleva a conectar con el otro en una corriente de empatía que nos hace más humanos.

Una buena voluntad que, cuando nos la aplicamos a nosotros mismos, nos lleva a no condenarnos por nuestros errores, sino a sabernos imperfectos y, por lo tanto, cada día más humanos.

Estamos en tiempo de Navidad y es frecuente oír referencias a la buena voluntad.

Ojalá que la tuviéramos presente todos los meses del año y no solamente en este mes de diciembre.

De cualquier manera, ejercitar esa buena voluntad nos hace mirar la vida con un enfoque mucho más tranquilo, sereno y con una satisfacción interior, que nos ilumina el corazón.




domingo, 20 de noviembre de 2022

BUENA VOLUNTAD

Imagen de Pexels en Pixabay

No hay soledad o sufrimiento mayor que aquel que se deriva de no tener la posibilidad de elegir.

Aquellas cosas que tenemos cotidianamente o conductas que podemos llevar a cabo, muchas personas no pueden ni plantearse poder optar a ellas.

No importar a nadie, que nadie se interese por ti, no sentirse amado o que nadie se preocupe por cómo te va la vida… nada hay más doloroso que no haberse nunca sentido amado.

La madre Teresa de Calcuta insistía en esto cuando hablaba y le preguntaban por qué dedicaba su vida a los más desfavorecidos. Sostenía que le parecía la peor de las condenas, el sentir que nadie te ama o que no importas a alguien.

Si a esto se une que muchas veces es difícil salir de estas situaciones y que por supuesto nadie elige estar en ellas, podemos pensar que el sufrimiento se hará insoportable.

Por eso, aunque es muy loable y hay que valorar a las personas que marchan a países lejanos solidariamente a ayudar a otros, también es importante valorar a las personas que tenemos cerca y que nos hacen la vida más agradable o que, simplemente, muestran con sus actitudes una manera de ser solidaria y amable.

Seres queridos, vecinos, amigos que nos hacen sentir que no estamos solos y que nos hacen sentir que importamos a alguien.

Hay que tener buena voluntad para levantarse cada día pensando en el prójimo y en cómo hacer más agradable la vida a los demás; buena voluntad para ser amable y tener un talante amistoso con el otro. Buena voluntad con uno mismo para, a pesar de las tristezas y pérdidas que experimentamos a lo largo de la vida, a pesar del dolor de las mismas, seguir adelante, sabiéndonos privilegiados por haber compartido el amor de los que perdimos y que como una energía imparable que recibimos, procuramos seguir dando a los demás.


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