ANALITYCS

domingo, 2 de junio de 2019

BUENA VOLUNTAD

Imagen de Pexels en Pixabay
No hay soledad o sufrimiento mayor que aquel que se deriva de no tener la posibilidad de elegir.

Aquellas cosas que tenemos cotidianamente o conductas que podemos llevar a cabo, muchas personas no pueden ni plantearse poder optar a ellas.

No importar a nadie, que nadie se interese por ti, no sentirse amado o que nadie se preocupe por cómo te va la vida… nada hay más doloroso que no haberse nunca sentido amado.

La madre Teresa De Calcuta insistía en esto cuando hablaba y le preguntaban por qué dedicaba su vida a los más desfavorecidos. Sostenía que le parecía la peor de las condenas, el no sentir que nadie te ama o que importas a alguien.

Si a esto se une que muchas veces es difícil salir de estas situaciones y que por supuesto nadie elige estar en ellas, podemos pensar que el sufrimiento se hará insoportable.

Por eso, aunque es muy loable, estas personas que marchan a países lejanos, solidariamente a ayudar a otros, también es importante valorar a las personas que tenemos cerca y que nos hacen la vida más agradable o que, simplemente, muestran en sus actitudes una manera de ser solidaria y amable.

Seres queridos, vecinos, amigos que nos hacen sentir que no estamos solos y que importamos a alguien.

Hay que tener buena voluntad para levantarse cada día pensando en el prójimo y en cómo agradar la vida a los demás; buena voluntad para ser amable y tener un talante amistoso con el otro.

Buena voluntad con uno mismo para, a pesar de las tristezas y pérdidas que experimentamos a lo largo de la vida, a pesar del dolor de las mismas, seguir adelante sabiéndonos privilegiados por haber compartido el amor de los que perdimos y que como una energía imparable que recibimos, procuramos seguir dándolo a los demás.


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