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domingo, 23 de marzo de 2025

CENTRARSE EN EL AMOR: EL VALOR DE PRESCINDIR DE LO MATERIAL


Imagen: Pixabay

Vivimos en una sociedad donde el valor de las personas y de la felicidad a menudo se mide en función de posesiones materiales: la casa, el coche, la ropa, los viajes, los últimos dispositivos electrónicos. Sin embargo, cuanto más nos rodeamos de cosas, más nos damos cuenta de que lo esencial no puede comprarse. El amor, el afecto sincero y la conexión humana son bienes inmateriales que, lejos de desgastarse con el tiempo, crecen y se fortalecen cuanto más se cultivan.

Prescindir de lo material no significa renunciar a todo lo que poseemos, sino darle a cada cosa su justo valor y no permitir que las posesiones dicten nuestras prioridades. Al reducir la importancia que damos a lo material, abrimos espacio para lo verdaderamente importante: las relaciones, el tiempo compartido, el cuidado mutuo y los pequeños gestos que alimentan el amor.

En las relaciones, centrarse en lo material puede convertirse en un obstáculo. A veces, confundimos demostraciones de cariño con regalos costosos o creemos que la felicidad está condicionada por el estatus o las apariencias. Sin embargo, el amor verdadero no necesita adornos. Se construye día a día con la presencia, la escucha atenta, la comprensión y el apoyo incondicional. Los momentos más significativos no son los que se compran, sino los que se viven juntos, en los que nos sentimos aceptados y valorados por lo que somos, no por lo que tenemos.

Además, cuando aprendemos a desapegarnos de lo material, reducimos el estrés y la ansiedad que conlleva la constante necesidad de acumular y mantener un cierto nivel de consumo. Esta liberación nos permite disfrutar más plenamente del presente, valorar las pequeñas cosas y encontrar satisfacción en aspectos que no tienen precio: una conversación sincera, una mirada cómplice, un abrazo.

El amor florece en la sencillez. No requiere lujos ni grandes exhibiciones, sino autenticidad, respeto y entrega. Al darle menos peso a lo material, podemos conectar más profundamente con nosotros mismos y con los demás, priorizando el bienestar emocional y espiritual sobre la apariencia externa.

En conclusión, prescindir de lo material no es una pérdida, sino una ganancia. Es elegir conscientemente poner el foco en lo que realmente importa: el amor, la conexión y la presencia. Al hacerlo, descubrimos que la verdadera riqueza está en las relaciones sinceras y en la capacidad de vivir plenamente, sin depender de lo que poseemos, sino de lo que somos y compartimos con los demás.


www.diazbada.com


domingo, 8 de octubre de 2023

VOLVER A EMPEZAR

Imagen de Johannes Plenio en Pixabay

Las rupturas amorosas sumen a las personas en muchos pensamientos negativos acerca de su propia valía.

Es frecuente pensar que uno no ha sido lo suficientemente valioso, o inteligente, o atractivo, para mantener a la persona amada al lado. El abatimiento y la tristeza se apoderan de la mente del que sufre la pérdida.

La amargura y tristeza es tan grande que aunque sabemos que un amor deja paso a otro, que nadie es imprescindible y que de la misma manera que se enamoró una vez puede hacerlo varias veces a lo largo de la vida, estos argumentos no consuelan a la persona que sufre por sentirse abandonada o traicionada.

Mantener la esperanza y centrarse en uno mismo es el primer paso para superar el desamor. Pensar que no son carencias que uno tenga, sino simplemente que la relación interpersonal acaba por falta de compromiso del otro, por problemas de convivencia que matan poco a poco el amor o simplemente por dejadez. Porque el amor hay que cuidarlo.

La atención al otro, la comunicación, el intentar cada día hacer feliz al otro, son elementos claves de una buena relación de pareja.

Pero todo tiene que partir del compromiso profundo y sincero de estar con el otro y de ser honesto y sincero.

Si, a pesar de todo esto, el amor se apaga, siempre hay que continuar adelante y pensar que la vida, siempre generosa, nos pondrá en el camino a otra persona con la que nuestro corazón roto, pero también más fuerte tras el desamor, volverá a ilusionarse y sonreír.


lunes, 28 de agosto de 2023

FUSIÓN AMOROSA


Imagen: Pixabay
Hay parejas que lo hacen todo juntos.

Se levantan a la misma hora y acuden a sus respectivos trabajos, se van a dormir a la misma hora y comparten los mismos amigos. Si tienen que hacer compras, salen los dos y comentan lo que les favorece a cada uno de ellos. Si se encuentran con conocidos, comentan también cómo les han visto.

Eligen conjuntamente dónde ir de vacaciones y, si tienen hijos, están de acuerdo también y discuten qué proyecto quieren llevar a cabo con ellos, cómo va la educación y el crecimiento de sus vástagos.

Lo comparten todo.

Son fieles el uno al otro, porque se gustan y porque se sienten bien el uno con el otro.

No necesitan a nadie más, y aunque son capaces de sentirse atraídos por otras personas, sin embargo, como si de un juramento interior con ellos mismos se tratara, ven a su compañero/a de vida como el elegido, como aquel o aquella que colma todas sus expectativas y con quien se sienten felices y seguros.

Este grado de intimidad y de fusión no es simplemente una cuestión de voluntad. Que también. Es producto de un progreso y gradual acercamiento por entender al otro, por ponerse en su piel. Por comentarle todos las dudas e inseguridades que van surgiendo en la vida.

Juntos refuerzan sus energías, sus capacidades intelectuales y vitales.

Hay un equilibrio perfecto en el que, si uno está cansado, sabe que cuenta con el apoyo del otro y viceversa. Sabe que no tendrá en el otro a un juez severo que le recrimine y condene, sino alguien que le entenderá y apoyará, aunque le corrija y le haga ver que se ha equivocado.

Es contar incondicionalmente con el otro. Se complementan y las carencias de uno se suplen con las virtudes del otro.

Y los dos, para que este perfecto engranaje funcione, apuestan cada día por hacer feliz al otro, por facilitarle la vida.

Son capaces de perdonarse los errores y fallos y de tratar los asuntos en los que no están de acuerdo con delicadeza y sentido del humor.

La mirada del uno hacia el otro es de complicidad y de indulgencia.

Y en este tejer cotidiano del día a día consiste el amor verdadero, aquel que sobrevive a tempestades y adversidades diarias, aquel que dura toda la vida.

Aquel que hay que ir cuidando y cultivando para que permanezca a lo largo del tiempo.

Trabajoso, sí, pero apostar por esa fusión amorosa, por ese amor incondicional y profundo, es lo que llaman el verdadero amor.



domingo, 25 de junio de 2023

PERO, ¿QUÉ PASA CON EL AMOR?



¿Por qué nos empeñamos muchas veces en estar con alguien que no nos quiere? ¿Por qué nos cuesta tanto romper una relación que nos hace sufrir?

Seguimos manteniendo en el tema del amor tópicos que a pesar del paso del tiempo se transmiten como verdades absolutas. Por ejemplo: “no puedo vivir sin ti”, “sin ti, mi vida no tiene sentido”, “nunca voy a querer a nadie como a ti”… Todas las canciones románticas están llenas de estas frases y no es menos frecuente que en el cine se presente el amor de pareja siempre como algo mágico, que funciona por encima del cualquier adversidad.

Seguimos manteniendo relaciones amorosas basadas en la dependencia emocional, en las que, a pesar, en muchas ocasiones, que vemos que la relación no va bien, nos aferramos a ella como a un clavo ardiendo, sintiendo un vértigo tremendo a dejar dicha relación, magnificando las perdidas y considerando que el amor, por sí solo, puede cambiarlo todo.

No es así. Las personas fallamos y empezamos relaciones basadas muchas veces en razones que no tienen que ver con la reflexión y el compromiso: por atracción física, por dejarnos llevar, porque todos están emparejados y ya tengo cierta edad… y, sin darnos cuenta, nos acostumbramos a estar con alguien sin preocuparnos realmente de si estamos bien, si es el tipo de relación que queremos, si de verdad no estaríamos mejor solos.

Porque, a pesar del siglo en que vivimos, y que las cuotas de independencia personal debido a los avances técnicos son cada vez mayores, seguimos teniendo un gran miedo a la soledad. Sin embargo, mil veces mejor solo-a que en una relación en la que las discusiones, la frustración y la falta de compromiso nos hacen sufrir todos los días. Además, nuestra propia estima se deteriora porque, cuando la relación no funciona, pensamos que no somos merecedores de amor, que somos culpables, que no nos merecemos ser queridos... en lugar de pensar en las razones profundas de ese fracaso amoroso.

Debemos aprender a tener relaciones amorosas basadas en el compromiso, en compartir un tramo o toda la vida, con otra persona, pero disponiéndonos a ceder, negociar, aceptar realmente al otro y elegir un compañero-a de vida al que queremos hacer feliz, pero sin renunciar a nuestra independencia emocional, a nuestra ocupación en nosotros mismos y teniendo nuestra autoestima bien, basada en nuestras capacidades y actitudes, y no en si tengo al lado a otra persona que puede o no hacerme feliz.

domingo, 30 de abril de 2023

ENAMORARSE Y MANTENERSE ENAMORADO

Imagen de Adriana Knop en Pixabay

Muchos son los libros escritos acerca del amor. Enamorarse es un sentimiento profundo que nos genera bienestar. La bioquímica del cerebro se pone en marcha y son muchos los factores que nos llevan a ver en el otro a la persona única, necesaria, sin la que parece que no vamos a poder vivir. Todo se queda en segundo plano y lo prioritario pasa a ser el otro.

Sin embargo, este sentimiento tan profundo y arrebatador que sentimos cuando nos enamoramos, en muchas ocasiones va perdiendo fuerza, e incluso desaparece, con el paso de los días, en la convivencia.

La persona a la que admirábamos y a la que considerábamos imprescindible para sentirnos felices, pierde importancia y aparecen las desavenencias y el desapego.

Del amor más profundo, podemos pasar al desamor más áspero y negativo. ¿Qué ha pasado?

Sobre el amor hay mucho escrito y muchos mitos que todavía siguen vigentes: desde el “contigo pan y cebolla”, hasta “el amor todo lo puede”, los mitos del amor romántico, etc.

Un excelente libro escrito por Aaron Beck ya es premonitorio en su título: Solo con el amor no basta (1993). Y así es.

Enamorarse es el punto de partida de un proyecto común que queremos llevar a cabo con una persona a la que consideramos valiosa y que está de acuerdo con nuestra manera de pensar, sentir y ser.

El amor duradero es aquel que nace de un enamoramiento primario firme y sosegado y que desde el principio se compromete a hacer feliz a la otra persona, a cuidarla y mimarla a pesar de las frustraciones, desasosiegos y fracasos que se sufren en la pareja y en la vida.

No es un amor dulzón y romántico (en el peor sentido del término) sino un amor basado en la realidad, pero firmemente enraizado en el compromiso, en que debe haber coherencia y apoyo mutuo, preocupación por el otro y por ir descubriéndolo a lo largo del tiempo compartido.

Equilibrar los sentimientos y la razón hace que nos mantengamos enamorados porque en un principio todo es sentimiento, emoción y pasión, pero mantenerse enamorado exige dosis de razón, de comprensión y de tenacidad.

Querer “querer” no es obligarse a estar con una persona, sino saber mantener vivo ese amor que un principio nos hizo sentir tan bien.

El amor se cuida en las cosas pequeñas, en los detalles, en el día a día, cediendo, valorando al otro a pesar de sus defectos, siendo respetuoso con el otro, amable, y comunicándose en todo momento.

Hay que hablar: de los dos, del paso de la vida, de los problemas… sabiendo que, estando en pareja, el equipo que se es tiene más posibilidades de salir adelante y que el apoyo incondicional al otro, a pesar de sus defectos o de los desacuerdos, proporciona las fuerzas para seguir adelante y es la savia mágica que alimenta el amor.


domingo, 23 de abril de 2023

ALGUNOS CONSEJOS BREVES PARA LA VIDA EN PAREJA

Imagen: Pixabay

Compartir la vida con alguien, y que la convivencia sea buena, no es tarea fácil.

Lo que en un principio era fantástico, conocer al otro, pasar tiempo con él/ella, hablar e ir descubriéndose, se convierte en no pocas ocasiones en monotonía y muchas veces en intercambio casi diario de reproches, de culpas y de convivencia llena de amargura.

¿Qué pasa para que, si en los primeros momentos cada minuto parece insuficiente para pasar con el otro, luego, sin embargo, se convierte en una agonía?

Dicen que la rutina parece que convierte la relación en tediosa, pero no tiene por qué ser así.

Lo que realmente ocurre es que nos olvidamos del otro, dejamos de intercambiar momentos y conductas gratificantes, hacemos del otro un enemigo en lugar de verlo como un compañero de vida… en fin, que en el camino del día a día vamos perdiendo ese amor que en los primeros momentos de la relación parecía indestructible y eterno.

Por eso es importante:

- No olvidarse que el amor hay que trabajarlo con muchos comentarios y detalles, pequeños, pero positivos. Cuidar al otro e intercambiar conductas gratificantes, que sabemos agradan al otro, hacen que el amor no caduque.

- Escuchar al otro e intentar ayudarle, evitando comentarios despectivos o burlas que agrandan más la distancia emocional. Debemos sabernos aliados y formar un equipo frente a las adversidades o problemas. Ahí reside la idea de saber que contamos con el otro al cien por cien.

- No sacar la lista de agravios del pasado. El reproche produce malestar y aleja a la pareja. Controlar lo que decimos es fundamental. Las palabras a veces no se las lleva el viento y quedan clavadas en nuestro corazón, causando una serie de heridas difíciles de curar.

- Enzarzarse en peleas o discusiones innecesarias no conduce a nada y por lo tanto es mejor evitarlas. En ocasiones es mejor no tener la razón, pero sentirse bien. Usted elije.

- Saber dialogar con respeto y teniendo en cuenta al otro, el momento en que se encuentra. Insistir lleva a la crispación en muchas ocasiones. Es mejor callar y abordar el tema en otro momento de más serenidad.

- Recordar que el amor verdadero exige voluntad. La determinación de que el amor hay que trabajarlo, con compromiso e inteligencia. Y con bondad. No hay que descuidarlo, y solamente así dura.



domingo, 5 de marzo de 2023

OBJETO DE PLACER / OBJETO DE AMOR



Imagen: Pixabay

Hoy en día, existe una tendencia a idolatrar el sexo: lo vemos en películas y series casi a diario, instalándose la idea del "sexo a todas horas".

Se reduce la sexualidad al placer genital, y así las personas se convierten en ocasiones en personas simplemente sexuadas, casi objetos de usar y tirar.

Se olvida llevar a cabo una verdadera educación sexual, que es tan importante para dar respuesta a muchas preguntas que surgen en las relaciones de pareja a lo largo de la vida.

La persona es tratada como objeto de placer, y no como objeto de amor, perdiéndose un valor fundamental.

Cada persona que pasa por nuestra vida y con la que tenemos relación, incluida la relación sexual, siempre será más que un simple objeto de placer. Por ello, la sexualidad es mucho más que placer; es un vehículo de acercamiento al otro, de conocimiento y comunicación con el otro.

Evidentemente que existe el placer, pero la verdadera sexualidad es aquella que mezcla la ternura, la complicidad y la pasión. Aquella que trata al otro con delicadeza, sentido del humor compartido y confianza.

No debemos olvidar que el encuentro sexual es algo más que un encuentro genital. Es el encuentro de dos seres humanos, dispuestos a compartir mucho más que un orgasmo.

La relación sexual es siempre un encuentro íntimo de persona a persona, no simplemente el encuentro de dos cuerpos. Cuando se trata al otro simplemente como un cuerpo, se le quita toda la grandeza y profundidad que como ser humano tiene. Y esos encuentros sexuales dejan a la persona, con frecuencia, vacía y con desazón.



domingo, 19 de febrero de 2023

AMOR COMPAÑERO


Imagen: Pixabay

La cultura en la que vivimos fomenta el mito del amor romántico, de tal manera que no es difícil encontrarse con personas que pasan su vida suspirando por él. Por un amor romántico en el que todo fluye, eterno y, como si de Romeo y Julieta se tratase, nunca desaparece por mucho que pasen los años.

Muchas personas también se obsesionan con un primer amor que cuando se perdió consideran el único verdadero que han experimentado. Y no es así.

Hay un amor pasional y primerizo, que se relaciona más con cuestiones bioquímicas y que suele suceder la primera vez que nos enamoramos.

Los estudiosos dicen que se debe fundamentalmente a la dopamina y oxitocina que aparecen y nos hacen pensar que es el único y verdadero, a pesar de que nos demos cuenta de que en ocasiones no es conveniente.

De ese amor romántico se pasa a un amor compañero en el que se deja uno de mirar en el otro para mirar el futuro juntos, crecer como personas, compartiendo la vida, pero también buscando individualmente avanzar.

Curiosamente, ese primer amor romántico es tomado muchas veces como el único que experimentamos, quejándonos de que luego el amor se convierte en rutina y ya no es ese primer amor pasional.

Pero en estudios llevados a cabo se comprueba que de ese primer amor pasional pocas veces se dan parejas duraderas en el tiempo y que es mejor el resto de enamoramientos que sí conducen a un amor estable, apasionado y realista, pero con menor carga romántica.

Es como si el primer amor fuera bioquímico y luego debiéramos encontrar un amor compañero.

Por eso, aquellas personas que se empeñan, hasta llegar a obsesionarse, con que solamente se han enamorado una vez del primer amor, pierden un tiempo precioso. El tiempo de asumir pérdidas necesarias, por mucho que duelan, para volver a rehacer su vida y encontrar el amor verdadero, aquel que nos acompaña durante la vida y que nos hace vivir la vida real.


domingo, 16 de enero de 2022

VOLVER A ILUSIONARSE

Imagen de AliceKeyStudio en Pixabay

Después de una ruptura, rara es la persona que no ve su autoestima mermada.

Los sentimientos de abandono en ocasiones son muy fuertes, y uno tiende a considerarse imperfecto: no suficientemente atractivo, no suficientemente locuaz o entretenido… con automensajes que pueden llegar a ser muy desvalorizadores.

Sin embargo, pocas veces aceptamos que, realmente, que nos dejen o dejemos, forma parte de todas las relaciones interpersonales. Así, vamos dejando amigos por el camino de la vida, porque evolucionamos de manera diferente o simplemente porque el contacto se pierde.

La vida en constante cambio y evolución hace que también cambiemos, querámoslo o no, y que la persona con la que estemos en un momento y con la que antes congeniábamos, ahora no. A veces nos dejan, a veces dejamos.

Lo cual no quiere decir que dejemos de ser personas interesantes o capaces de volver a enamorarnos y disfrutar.

La mayoría de las veces, cuando nos damos permiso para hacerlo, encontramos a otra persona que nos hace vivir de nuevo con ilusión.

Solamente hay que permitírselo. Y menos mal que es así, ¿se imaginan sí solamente en la vida pudiéramos enamorarnos una vez y que estuviéramos condenados a estar en esa relación?

No quiere decir que no haya que comprometerse. Pero hay que ser realistas: hay amores que duran toda una vida, otros unos años y otros apenas unos días.

De cualquier manera, a pesar del dolor que se experimenta tras la ruptura, hay que centrarse en saber que no se trata de carencias que uno tiene, ni que se carezca de tal o cual atractivo sino simplemente de que el amor se ha agotado y que el corazón se fortalece con la pérdida para volver a encontrar otro corazón con el que seguir viviendo feliz.




domingo, 28 de febrero de 2021

TRAS EL FINAL DE UNA RELACIÓN AMOROSA




Imagen: Pixabay

Cuando una relación amorosa se acaba, el sentimiento de pérdida nos duele profundamente. Puede doler tanto 
que muchas veces resulta difícil “desengancharse” de la misma, generándose una dependencia negativa en la que pensamos equivocadamente, manteniéndonos mentalmente en una continua esperanza falsa de que las cosas podrán cambiar y que volverán a ser como antes, atrapándonos en un círculo vicioso que genera una gran angustia.

Cuando alguien nos abandona y nos dice que no quiere continuar con la relación o nos damos cuenta de que somos nosotros los que debemos dejarlo, porque la relación es tóxica y nos hace sufrir, parece que la vida se enfoca, única y exclusivamente, en esa persona, a la que nos aferramos, interpretando mal conductas y manteniendo la esperanza mágica de que todo volverá a ser como antes.

Para ayudarse uno mismo a salir de esa relación, bien porque la otra parte no quiere continuar o porque nosotros mismos nos damos cuenta de que es una relación que nos hace sufrir (como la relación, por ejemplo, intermitente, de ahora sí, ahora no, o dicho de otra manera, sin compromiso), es conveniente seguir las siguientes pautas:

. Ponga el foco de atención en usted, no en el otro, sino en lo que tiene que hacer para recuperar su bienestar. Es usted el importante, no él o ella.

. Bloqueé todo contacto telefónico, correos, redes sociales... el refrán de “ojos que no ven, corazón que no siente”, es bien cierto. Así que, cuanto menos contacto tenga con esta persona, mejor. No tema parecer brusco o descortés. Necesita recuperarse y, para eso, tiene que protegerse.

. No deje que los demás le hablen de él o ella, y evite estar usted mismo hablando de él/ella. Oblíguese a dejar de “rumiar” lo que hizo o dejó de hacer, lo que le dijo o no dijo, etc.

. Evite ir por las mismas zonas o lugares donde sabe que se va a encontrar a su ex-pareja. Sí; tiene que modificar su vida, pero recuerde que es temporal y siempre para que sufra lo menos posible.

. Recoja en su casa cualquier objeto que le recuerde a la persona. Métalo en una caja y apártelo de su vista. Si se siente con fuerza, dónelo, o al menos guarde las cosas en un rincón alejado para que no pueda verlo y le haga daño.

. Cuando le venga un pensamiento, que le vendrá muy frecuentemente, sobre él/ella,  párelo y coja un lápiz y papel. Escriba todas las razones por las que no va a volver con una persona que no le quiere bien.

Insista consigo mismo. El pensamiento le traicionará y le hará recordar lo bueno, aquella ocasión en que fueron felices... no se deje arrastrar por él y maneje su pensamiento diciéndose las razones por las que no va a estar ni a perder el tiempo
con alguien que no le ama.

. No puede ser amigo de esa persona en este momento.

No tenga pensamientos de “podemos quedar para tomar un café o saber de su vida”. Si él /ella se lo propone, no acceda. En este momento, con su angustia y malestar, lo único que conseguirá es que estos pensamientos aumenten si vuelve a ver a esa persona.

El contacto tiene que ser nulo, porque de la otra manera es alargar el sufrimiento.

. Piense que la vida siempre da oportunidades, es decir, se volverá usted a enamorar. Sin duda. Encontrará a otra persona. Pero debe darse la oportunidadd de hacerlo.

Es decir, no se trata de salir a la calle buscando urgentemente un sustituto/a, sino de cerrar la herida pensando en que continuará con su vida, aunque ahora duela. Continuará con sus actividades sociales, se abrirá a nuevas personas, y verá que cuando la vida cierra una puerta, abre otras.

Sólo tiene usted que permitir que eso suceda.


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