ANALITYCS

Mostrando entradas con la etiqueta relación de pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relación de pareja. Mostrar todas las entradas

LA COMUNICACIÓN EN LA PAREJA: CLAVE PARA UNA RELACIÓN SANA Y DURADERA


Imagen: Pixabay

La comunicación es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación de pareja. No importa cuánto amor haya entre dos personas; sin una comunicación efectiva, las malinterpretaciones, los silencios y los conflictos pueden desgastar el vínculo. Aprender a comunicarse de forma abierta, sincera y respetuosa es esencial para construir y mantener una relación sólida y satisfactoria a largo plazo.

Uno de los aspectos más importantes de la comunicación en pareja es la escucha activa. Muchas veces, en lugar de escuchar para comprender, escuchamos para responder. Esto genera diálogos superficiales y puede llevar a que uno o ambos miembros de la pareja se sientan ignorados o incomprendidos. Practicar la escucha activa significa prestar atención plena a lo que la otra persona expresa, sin interrumpir ni juzgar, y mostrando interés genuino por sus emociones y pensamientos.

Además, es esencial aprender a expresar las propias necesidades y sentimientos de manera clara y sin rodeos. Evitar suposiciones y esperar que el otro "adivine" lo que pensamos o sentimos suele ser fuente de frustraciones y conflictos. Utilizar un lenguaje sencillo, con frases en primera persona como "Yo siento..." o "Yo necesito..." ayuda a transmitir el mensaje sin acusaciones ni reproches, favoreciendo un clima de confianza.

Otro punto clave es la gestión de los desacuerdos. Es natural que en cualquier relación surjan diferencias de opinión o conflicto. La clave está en cómo se manejan esas situaciones. Evitar los gritos, los insultos y las actitudes defensivas permite que ambos puedan dialogar con respeto. Buscar soluciones conjuntas, ceder cuando sea necesario y evitar sacar a relucir temas del pasado son hábitos que fortalecen la relación y evitan que las discusiones se conviertan en enfrentamientos destructivos.

La comunicación en pareja también implica ser conscientes del lenguaje no verbal. Gestos, miradas, tono de voz y posturas corporales dicen tanto o más que las palabras. Un gesto amable, una sonrisa o una caricia pueden comunicar cercanía y cariño incluso en momentos tensos, mientras que actitudes como cruzar los brazos, mirar hacia otro lado o responder de forma cortante pueden transmitir rechazo o desinterés.

Por último, no hay que subestimar la importancia de dedicar tiempo de calidad para conversar. La rutina, el trabajo y las obligaciones diarias pueden hacer que las conversaciones se limiten a cuestiones prácticas. Reservar momentos para hablar sin distracciones, compartir cómo nos sentimos, nuestros sueños, preocupaciones y alegrías es esencial para mantener viva la conexión emocional.

En conclusión, la comunicación en la pareja es mucho más que hablar; es saber escuchar, expresarse con claridad, gestionar los desacuerdos con respeto y cultivar momentos de diálogo profundo. Una buena comunicación no solo resuelve conflictos, sino que también fortalece la confianza, la complicidad y el amor. Trabajar juntos en este aspecto es invertir en la salud y la felicidad de la relación.


www.diazbada.com


CLAVES PARA UNA RELACIÓN DE PAREJA DURADERA Y PLENA


Imagen: Pixabay

El éxito en la vida en pareja no es el resultado de la suerte o de una conexión inmediata y mágica. Es el fruto de un esfuerzo compartido, de la capacidad para construir juntos una relación basada en el respeto, la comunicación y el compromiso. En un mundo lleno de desafíos y distracciones, mantener una relación saludable y satisfactoria puede parecer complicado, pero con las herramientas adecuadas, es un objetivo alcanzable y enriquecedor.

El éxito en una relación comienza con la comunicación honesta y abierta. Hablar de manera clara y sincera sobre emociones, expectativas y preocupaciones permite resolver problemas antes de que éstos se conviertan en conflictos mayores. Escuchar activamente, sin interrupciones ni juicios, fortalece la conexión emocional y demuestra interés y respeto hacia el otro.

Otro pilar esencial es el respeto mutuo, que implica valorar las diferencias y aceptar que cada individuo aporta perspectivas únicas. Reconocer y celebrar las fortalezas de la pareja, al tiempo que se trabaja juntos para superar debilidades, crea un ambiente de apoyo y confianza. Respetar la individualidad también significa permitir espacio para el crecimiento personal y los intereses individuales, sin perder de vista el proyecto común.

La intimidad emocional y física es otro aspecto crucial del éxito en la vida en pareja. Esto no se limita solo a lo físico, sino también a la conexión profunda que se establece al compartir pensamientos, miedos y sueños. Mantener esta intimidad requiere tiempo de calidad juntos, pequeños gestos diarios de cariño y la disposición de priorizar la relación incluso en los días más ocupados.

El compromiso compartido es la base de toda relación duradera. Esto significa trabajar juntos hacia metas comunes y estar dispuestos a superar los momentos difíciles con paciencia y esfuerzo. El compromiso implica también una disposición para crecer juntos y adaptarse a los cambios que la vida trae consigo, ya sea a través de nuevas responsabilidades, desafíos inesperados o etapas distintas de la relación.

Finalmente, el éxito de una relación de pareja se construye con perseverancia y gratitud. Apreciar los momentos pequeños, reconocer los esfuerzos del otro y recordar por qué eligieron estar juntos puede renovar la chispa incluso en los momentos más difíciles. La gratitud fomenta un ambiente positivo, donde ambos se sienten valorados y amados.

En conclusión, el éxito de la vida en pareja no es un destino fijo, sino un viaje continuo. Al comprometerse con la comunicación, el respeto, la intimidad, el compromiso y la gratitud, las parejas pueden construir una relación que no solo sobreviva a los desafíos de la vida, sino que prospere en medio de ellos. Una relación exitosa no debe ser perfecta, pero debe estar llena de esfuerzo consciente y amor genuino.


www.diazbada.com


CONSTRUIR UN FUTURO EN PAREJA: CLAVES PARA UN PROYECTO DE VIDA COMPOARTIDO


Imagen: Pixabay

Planificar un futuro en pareja es uno de los pasos más significativos y emocionantes que dos personas pueden emprender juntas. Esta empresa conjunta no solo implica compartir sueños y metas, sino también enfrentar juntos los retos que surgen en el camino. A continuación, exploraremos las claves esenciales para construir un proyecto de vida compartido que no solo perdure, sino que también prospere.

Comunicación abierta y continua

El fundamento de cualquier relación exitosa es una comunicación efectiva. Hablar abiertamente sobre expectativas, sueños, miedos y preocupaciones no solo ayuda a evitar malentendidos, sino que también fortalece el vínculo emocional entre ambos. Es crucial establecer un espacio seguro donde cada uno pueda expresarse libremente sin temor a ser juzgado.

Establecimiento de metas comunes

Un aspecto clave para construir un futuro juntos es definir metas compartidas. Ya sea comprar una casa, planear viajes o decidir si tener hijos, estas decisiones deben ser consensuadas y orientadas hacia objetivos que ambos deseen alcanzar. Es importante que cada uno tenga la oportunidad de aportar sus ideas y que ambas partes se sientan representadas en los planes futuros.

Gestión de finanzas compartidas

Uno de los mayores retos para las parejas es la gestión de las finanzas conjuntas. Decidir cómo se distribuirán los ingresos, quién pagará qué facturas, cómo se ahorrará para objetivos futuros y cómo se manejarán las deudas son preguntas que deben abordarse claramente. La transparencia y la honestidad en asuntos financieros son esenciales para evitar conflictos y construir una base sólida para el futuro.

Apoyo mutuo y compromiso

El apoyo mutuo en una relación no solo implica estar presente durante los momentos difíciles, sino también celebrar los éxitos y avances del otro. Comprometerse a apoyar los intereses y carreras de cada uno puede enriquecer la relación y ayudar a cada persona a sentirse valorada y entendida.

Flexibilidad y adaptabilidad

Construir un futuro juntos requiere adaptabilidad y la disposición a ajustarse a los cambios de la vida. Las circunstancias cambian, y la habilidad para adaptarse y enfrentar juntos estos cambios es crucial. Ser flexible no significa abandonar las propias necesidades o deseos, sino encontrar un equilibrio que funcione para ambos.

Invertir en la relación

Finalmente, es vital dedicar tiempo y esfuerzo para mantener la relación. Esto incluye desde la organización de citas regulares hasta encontrar momentos para estar juntos en el día a día, pasando por mantener viva la chispa del romance. Las relaciones prosperan con la atención y el cuidado continuos.

Conclusión

Construir un futuro en pareja es un viaje lleno de aprendizajes y crecimiento conjunto. Al comunicarse abierta y honestamente, establecer metas comunes, gestionar eficazmente las finanzas, apoyarse mutuamente, ser flexibles y seguir invirtiendo en la relación, las parejas pueden fortalecer su vínculo y asegurarse un futuro prometedor y enriquecedor juntos.


www.diazbada.com

CLAVES PARA UNA SATISFACTORIA RELACIÓN DE PAREJA


Imagen: Pixabay

En un mundo en constante cambio, mantener una relación de pareja satisfactoria puede parecer un desafío. Sin embargo, con el enfoque adecuado y un compromiso mutuo, es posible construir una relación duradera y enriquecedora.

La base de cualquier relación exitosa es una comunicación abierta y honesta. Expresar pensamientos, sentimientos y necesidades de manera clara es esencial para entenderse mutuamente y evitar malentendidos. Practicar la escucha activa, donde cada parte presta completa atención a lo que la otra dice sin interrumpir, es igualmente importante. Esta forma de comunicarse fortalece el vínculo y promueve un ambiente de respeto y confianza.

El respeto es un pilar crucial en cualquier relación de pareja. Respetar las diferencias, ya sean opiniones, intereses o valores, es fundamental para la armonía. Esto incluye respetar el espacio personal del otro y valorar su derecho a tener tiempo y actividades independientes, lo cual es vital para la salud de la relación.

Para que una relación prospere, ambos socios deben estar igualmente comprometidos con su éxito. Esto significa trabajar juntos hacia objetivos comunes y estar dispuestos a hacer sacrificios cuando sea necesario. El compromiso también implica esfuerzo constante para mantener la relación interesante y dinámica.

No existe una relación sin conflictos, pero la clave está en cómo se manejan. Abordar los desacuerdos con madurez y sin recurrir a la culpa o al resentimiento es esencial. Encontrar soluciones constructivas y aprender a ceder son aspectos que contribuyen a una resolución saludable de conflictos.

Pasar tiempo de calidad juntos es fundamental. Esto no solo significa compartir actividades que ambos disfruten, sino también asegurarse de que este tiempo sea interactivo y significativo. Ya sea una cena tranquila sin distracciones tecnológicas o un paseo en el parque, estos momentos fortalecen la relación y crean recuerdos valiosos.

La intimidad es mucho más que la atracción física; también incluye la cercanía emocional. Mantener una vida íntima saludable y abierta, donde ambos miembros se sientan cómodos expresando sus deseos y preocupaciones, es crucial para la satisfacción mutua.

Una relación de pareja satisfactoria permite y fomenta el crecimiento personal de cada individuo. Apoyar a tu pareja en sus metas personales y profesionales sin sentirse amenazado por su éxito es esencial para una relación equilibrada y feliz.

Una relación de pareja satisfactoria requiere más que amor. Necesita comunicación, respeto, compromiso, gestión adecuada de conflictos, tiempo de calidad, intimidad compartida y un apoyo mutuo para el crecimiento personal. Al cultivar estas claves, las parejas pueden fortalecer su relación, superar desafíos y disfrutar de una vida compartida plena y feliz.


www.diazbada.com

 

ALGUNOS CONSEJOS BREVES PARA LA VIDA EN PAREJA

Imagen: Pixabay

Compartir la vida con alguien, y que la convivencia sea buena, no es tarea fácil.

Lo que en un principio era fantástico, conocer al otro, pasar tiempo con él/ella, hablar e ir descubriéndose, se convierte en no pocas ocasiones en monotonía y muchas veces en intercambio casi diario de reproches, de culpas y de convivencia llena de amargura.

¿Qué pasa para que, si en los primeros momentos cada minuto parece insuficiente para pasar con el otro, luego, sin embargo, se convierte en una agonía?

Dicen que la rutina parece que convierte la relación en tediosa, pero no tiene por qué ser así.

Lo que realmente ocurre es que nos olvidamos del otro, dejamos de intercambiar momentos y conductas gratificantes, hacemos del otro un enemigo en lugar de verlo como un compañero de vida… en fin, que en el camino del día a día vamos perdiendo ese amor que en los primeros momentos de la relación parecía indestructible y eterno.

Por eso es importante:

- No olvidarse que el amor hay que trabajarlo con muchos comentarios y detalles, pequeños, pero positivos. Cuidar al otro e intercambiar conductas gratificantes, que sabemos agradan al otro, hacen que el amor no caduque.

- Escuchar al otro e intentar ayudarle, evitando comentarios despectivos o burlas que agrandan más la distancia emocional. Debemos sabernos aliados y formar un equipo frente a las adversidades o problemas. Ahí reside la idea de saber que contamos con el otro al cien por cien.

- No sacar la lista de agravios del pasado. El reproche produce malestar y aleja a la pareja. Controlar lo que decimos es fundamental. Las palabras a veces no se las lleva el viento y quedan clavadas en nuestro corazón, causando una serie de heridas difíciles de curar.

- Enzarzarse en peleas o discusiones innecesarias no conduce a nada y por lo tanto es mejor evitarlas. En ocasiones es mejor no tener la razón, pero sentirse bien. Usted elije.

- Saber dialogar con respeto y teniendo en cuenta al otro, el momento en que se encuentra. Insistir lleva a la crispación en muchas ocasiones. Es mejor callar y abordar el tema en otro momento de más serenidad.

- Recordar que el amor verdadero exige voluntad. La determinación de que el amor hay que trabajarlo, con compromiso e inteligencia. Y con bondad. No hay que descuidarlo, y solamente así dura.



AMOR COMPAÑERO


Imagen: Pixabay

La cultura en la que vivimos fomenta el mito del amor romántico, de tal manera que no es difícil encontrarse con personas que pasan su vida suspirando por él. Por un amor romántico en el que todo fluye, eterno y, como si de Romeo y Julieta se tratase, nunca desaparece por mucho que pasen los años.

Muchas personas también se obsesionan con un primer amor que cuando se perdió consideran el único verdadero que han experimentado. Y no es así.

Hay un amor pasional y primerizo, que se relaciona más con cuestiones bioquímicas y que suele suceder la primera vez que nos enamoramos.

Los estudiosos dicen que se debe fundamentalmente a la dopamina y oxitocina que aparecen y nos hacen pensar que es el único y verdadero, a pesar de que nos demos cuenta de que en ocasiones no es conveniente.

De ese amor romántico se pasa a un amor compañero en el que se deja uno de mirar en el otro para mirar el futuro juntos, crecer como personas, compartiendo la vida, pero también buscando individualmente avanzar.

Curiosamente, ese primer amor romántico es tomado muchas veces como el único que experimentamos, quejándonos de que luego el amor se convierte en rutina y ya no es ese primer amor pasional.

Pero en estudios llevados a cabo se comprueba que de ese primer amor pasional pocas veces se dan parejas duraderas en el tiempo y que es mejor el resto de enamoramientos que sí conducen a un amor estable, apasionado y realista, pero con menor carga romántica.

Es como si el primer amor fuera bioquímico y luego debiéramos encontrar un amor compañero.

Por eso, aquellas personas que se empeñan, hasta llegar a obsesionarse, con que solamente se han enamorado una vez del primer amor, pierden un tiempo precioso. El tiempo de asumir pérdidas necesarias, por mucho que duelan, para volver a rehacer su vida y encontrar el amor verdadero, aquel que nos acompaña durante la vida y que nos hace vivir la vida real.


CÓMO MANTENER UNA RELACIÓN DE PAREJA SATISFACTORIA



Pixabay

A pesar de la fugacidad de muchas relaciones que se establecen en esta época que nos toca vivir, lo cierto es que todavía muchas personas quieren establecer relaciones para toda la vida y no es infrecuente que cuando vemos a una pareja que lleva junta muchos años tengamos un sentimiento de sana envidia y nos preguntemos cómo habrán hecho para vivir y conseguir la complicidad que tienen.

Algunos consejos útiles para lograr establecer y mantener relaciones interpersonales duraderas y satisfactorias, pueden ser los siguientes:

Acostúmbrese a solucionar los problemas en cuanto aparezcan, no espere a que el tiempo pase o a que desaparezcan por sí mismos. Los conflictos, si se abordan e intentan solucionarse, pueden reforzar una relación. Dejar que los problemas se expresen libremente supone que cada uno acepta al otro en su singularidad y que se asumen las consecuencias de los actos, creándose una relación dinámica en la que cada uno se expresa libremente.

Es importante también saber verbalizar lo que queremos o deseamos, lo que estamos sintiendo, con expresiones claras, y no esperar a que el otro adivine lo que pensamos o necesitamos.

También es necesario aceptar que yo podré expresar lo que quiero y necesito, pero que el otro tiene también derecho a decir que no, sin que eso suponga que me rechaza o que me quiere poco.

Practicar la escucha empática, sabiendo callar, escuchar de manera paciente con tolerancia y neutralidad. No se trata de dar mi opinión enseguida, sin escuchar o dejar que el otro dé la suya y descalificándole con palabras peyorativas, sino de escuchar sin juzgar.

Hacer equipo con el otro, es decir, demostrar que estamos ahí, con nuestros límites, pero que realmente puede contar con nosotros porque nos implicamos afectivamente en la relación. Nos comprometemos.

Existen muchas frustraciones, decepciones y sufrimientos que también aportan sentido a la vida porque nos dan madurez emocional. Podemos vivir plenamente nuestras relaciones a pesar de ellas, porque siempre defenderemos nuestros intereses, nos concederemos tiempo, exigiremos ser respetados… es decir, nos acordaremos de nosotros mismos. Porque, por último, solamente cuidándonos nosotros mismos, seremos capaces de poder cuidar al otro.


FUSIÓN DE AMOR

Imagen de Pezibear en Pixabay

Hay parejas que lo hacen todo juntos.

Se levantan a la misma hora y acuden a sus respectivos trabajos, se van a dormir a la misma hora y comparten los mismos amigos. Si tienen que hacer compras, salen los dos y comentan lo que les favorece a cada uno de ellos. Si se encuentran con conocidos, comentan también cómo les han visto.

Eligen conjuntamente dónde ir de vacaciones y, si tienen hijos, están de acuerdo también y discuten sobre qué proyecto vital quieren llevar a cabo con ellos, cómo va la educación y el crecimiento de sus vástagos.

Lo comparten todo.

Son fieles el uno al otro, porque se gustan y porque se sienten bien el uno con el otro.

No necesitan a nadie más, y aunque son capaces de sentirse atraídos por otras personas, sin embargo, como si de un juramento interior con ellos mismos se tratara, ven a su compañero/a de vida como el elegido, como aquel o aquella que colma todas sus expectativas y con quien se sienten felices y seguros.

Este grado de intimidad y de fusión no es simplemente una cuestión de voluntad. Que también. Es producto de un progreso y gradual acercamiento por entender al otro, por ponerse en su piel. Por comentarle todos las dudas e inseguridades que van surgiendo en la vida.

Juntos refuerzan sus energías, sus capacidades intelectuales y vitales.

Hay un equilibrio perfecto en el que si uno está cansado, sabe que cuenta con el apoyo del otro, y viceversa. Sabe que no tendrá en el otro a un juez severo que le recrimine y condene, sino a alguien que le entenderá y apoyará, aunque le corrija y le haga ver que se ha equivocado.

Es contar incondicionalmente con el otro. Se complementan y las carencias de uno se suplen con las virtudes del otro.

Y los dos, para que este perfecto engranaje funcione, apuestan cada día por hacer feliz al otro, por facilitarle la vida.

Son capaces de perdonarse los errores y fallos y de tratar los asuntos en los que no están de acuerdo con delicadeza y sentido del humor.

La mirada del uno hacia el otro es de complicidad y de indulgencia.

Y en este tejer cotidiano del día a día, consiste el amor verdadero, aquel que sobrevive a tempestades y adversidades diarias, aquel que dura toda la vida. Aquel que hay que ir cuidando y cultivando para que permanezca a lo largo del tiempo.

Trabajoso, sí, pero apostar por esa fusión amorosa, por ese amor incondicional y profundo, es lo que llaman el verdadero amor. Feliz verano.


TENER PAREJA Y CUIDARSE

Imagen de Free-Photos en Pixabay

“Teníamos que tener cada uno nuestro propio espacio… pero tanto era ese espacio, que al final lo que no tuvimos es espacio y atención para nosotros”.

No es infrecuente ver a parejas que una vez pasada esa primera fase de enamoramiento y conquista del uno al otro, empiezan una convivencia empeñados en seguir llevando cada uno su vida anterior.

Siguen con actividades y amistades de manera individual, viajan con amigos e incluso si tienen hijos se turnan en su atención, para seguir saliendo o hacen actividades que antes hacían por separado.

Con lo que muchas veces lo que se va perdiendo es la vida familiar por una parte, en el caso que haya hijos, y la propia vida de pareja, que se descuida.

Se convierte la pareja en un acompañante de vida, no en un compañero/a.

Se comparten gastos y apenas un poco de tiempo común, se descuida la atención al otro y la comunicación con el otro, y se empeñan en seguir llevando la vida de amigos y actividades como si estuviesen solos.

Muy pocas veces se consigue el equilibrio perfecto de compartir y tener ese espacio propio que tantas veces oímos que es necesario. Irremediablemente, la pareja se distancia, se pierde el amor, en tantas actividades y planes no comunes, y en vez de un compañero de vida se acaba teniendo un compañero de piso con el que compartir gastos.

Tener una pareja es otra cosa.

Es conectar con el otro y hacer que esa conexión se vaya modulando y acrecentando día a día. Es poder hacer planes juntos y disfrutarlos, lo que no es incompatible con quedar con amigos o con hacer planes cada uno por su lado.

Es preocuparse por el bienestar del otro, priorizando cultivar la comunicación con el otro, la atención al otro y el amor y el respeto hacia el otro.

Si, además, se tienen hijos, es hacer vida de familia, estar juntos para transmitir valores, ideas, actitudes y afecto.

Vincularse con el otro y con los hijos exige esfuerzo, afecto, paciencia y tiempo.

Si ese tiempo no lo empleamos bien, la pareja se resiente y acaba por romperse, porque el vínculo es tan frágil, que ante cualquier problema, adversidad o descuido, desaparece y se acaba en separación.


TRAS EL FINAL DE UNA RELACIÓN AMOROSA




Imagen: Pixabay

Cuando una relación amorosa se acaba, el sentimiento de pérdida nos duele profundamente. Puede doler tanto 
que muchas veces resulta difícil “desengancharse” de la misma, generándose una dependencia negativa en la que pensamos equivocadamente, manteniéndonos mentalmente en una continua esperanza falsa de que las cosas podrán cambiar y que volverán a ser como antes, atrapándonos en un círculo vicioso que genera una gran angustia.

Cuando alguien nos abandona y nos dice que no quiere continuar con la relación o nos damos cuenta de que somos nosotros los que debemos dejarlo, porque la relación es tóxica y nos hace sufrir, parece que la vida se enfoca, única y exclusivamente, en esa persona, a la que nos aferramos, interpretando mal conductas y manteniendo la esperanza mágica de que todo volverá a ser como antes.

Para ayudarse uno mismo a salir de esa relación, bien porque la otra parte no quiere continuar o porque nosotros mismos nos damos cuenta de que es una relación que nos hace sufrir (como la relación, por ejemplo, intermitente, de ahora sí, ahora no, o dicho de otra manera, sin compromiso), es conveniente seguir las siguientes pautas:

. Ponga el foco de atención en usted, no en el otro, sino en lo que tiene que hacer para recuperar su bienestar. Es usted el importante, no él o ella.

. Bloqueé todo contacto telefónico, correos, redes sociales... el refrán de “ojos que no ven, corazón que no siente”, es bien cierto. Así que, cuanto menos contacto tenga con esta persona, mejor. No tema parecer brusco o descortés. Necesita recuperarse y, para eso, tiene que protegerse.

. No deje que los demás le hablen de él o ella, y evite estar usted mismo hablando de él/ella. Oblíguese a dejar de “rumiar” lo que hizo o dejó de hacer, lo que le dijo o no dijo, etc.

. Evite ir por las mismas zonas o lugares donde sabe que se va a encontrar a su ex-pareja. Sí; tiene que modificar su vida, pero recuerde que es temporal y siempre para que sufra lo menos posible.

. Recoja en su casa cualquier objeto que le recuerde a la persona. Métalo en una caja y apártelo de su vista. Si se siente con fuerza, dónelo, o al menos guarde las cosas en un rincón alejado para que no pueda verlo y le haga daño.

. Cuando le venga un pensamiento, que le vendrá muy frecuentemente, sobre él/ella,  párelo y coja un lápiz y papel. Escriba todas las razones por las que no va a volver con una persona que no le quiere bien.

Insista consigo mismo. El pensamiento le traicionará y le hará recordar lo bueno, aquella ocasión en que fueron felices... no se deje arrastrar por él y maneje su pensamiento diciéndose las razones por las que no va a estar ni a perder el tiempo
con alguien que no le ama.

. No puede ser amigo de esa persona en este momento.

No tenga pensamientos de “podemos quedar para tomar un café o saber de su vida”. Si él /ella se lo propone, no acceda. En este momento, con su angustia y malestar, lo único que conseguirá es que estos pensamientos aumenten si vuelve a ver a esa persona.

El contacto tiene que ser nulo, porque de la otra manera es alargar el sufrimiento.

. Piense que la vida siempre da oportunidades, es decir, se volverá usted a enamorar. Sin duda. Encontrará a otra persona. Pero debe darse la oportunidadd de hacerlo.

Es decir, no se trata de salir a la calle buscando urgentemente un sustituto/a, sino de cerrar la herida pensando en que continuará con su vida, aunque ahora duela. Continuará con sus actividades sociales, se abrirá a nuevas personas, y verá que cuando la vida cierra una puerta, abre otras.

Sólo tiene usted que permitir que eso suceda.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...