ANALITYCS

domingo, 20 de mayo de 2018

UNA REGLA FUNDAMENTAL

Isla de la Graciosa (Lanzarote) / Imagen. Pixabay

Es importante saber qué es lo que podemos controlar y qué no.

Eso va a determinar, en buena medida, nuestro bienestar interior.

Es importante comprender éste principio; algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Por lo tanto, hay que aprender a distinguir con claridad aquello que sí podemos controlar de lo que no podemos, porque eso va a ahorrarnos muchos quebraderos de cabeza y muchas tristezas.

Por ejemplo, cuánto tiempo y esfuerzo perdemos intentando que los demás cambien, cuando solamente lo harán si ellos quieren, porque realmente ese cambio escapa a nuestro control.

Podemos aconsejar y escuchar, orientar e incluso intentar obligar a que esa persona cambie, pero solamente lo hará cuando esté convencido de que realmente tiene que hacerlo.

Por lo tanto, aceptar que no podemos cambiar algunas cosas, nos evitará esfuerzos vanos que conducen muchas veces a la frustración.

Bajo nuestro control están nuestras opiniones, actitudes, aspiraciones y deseos. Siempre tenemos la opción de elegir los contenidos y el carácter de nuestros pensamientos y vida interior.

Fuera de nuestro control está, por ejemplo, el haber nacido en tal o cual familia, el cuerpo que tenemos, la forma en la que nos ven los demás… en general, cosa externas, que no deben ser motivo de preocupación.

Intentar cambiar lo que no se puede controlar solo conduce al tormento y a la tristeza.

Lo importante será, entonces, prestar atención a nuestras propias preocupaciones y asuntos, intentando que nuestra vida interior se enriquezca con planteamientos que nos hagan crecer, pero siempre desde nuestro interior y no dejándonos cuestionar por los demás, influenciar por ellos o perdiendo un tiempo precioso malgastándolo en estar atentos a las críticas de los otros.


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