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domingo, 21 de abril de 2024

PEQUEÑOS CAMBIOS, GRANDES RESULTADOS




Imagen: Pixabay

En el camino hacia el bienestar personal y el éxito, los hábitos diarios juegan un papel crucial. A menudo, son las pequeñas acciones repetidas regularmente las que tienen el mayor impacto en nuestras vidas. Este artículo explora cómo el cultivo de hábitos diarios positivos puede transformar nuestra salud, productividad y felicidad, y ofrece consejos para implementar y mantener estos cambios beneficiosos.

La importancia de los hábitos diarios

Los hábitos son acciones que realizamos de manera automática, lo que significa que pueden tener un poderoso efecto en nuestra eficiencia diaria sin que requieran mucha energía o atención consciente. Esto los convierte en herramientas increíblemente efectivas para el cambio personal y profesional, ya que los hábitos correctos pueden ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos con menor resistencia y mayor consistencia.

Construyendo hábitos positivos

Inicio pequeño: Comenzar con cambios pequeños y manejables es clave. El intento de transformar muchos aspectos de la vida de una sola vez puede ser abrumador y contraproducente. En cambio, elegir un hábito pequeño y acumular desde allí puede llevar a cambios sostenibles.

Consistencia ante perfección: Es más efectivo realizar una pequeña acción de manera consistente todos los días que hacer un esfuerzo perfecto de vez en cuando. La regularidad fortalece el hábito, haciendo que eventualmente se convierta en una parte natural de la rutina diaria.

Vinculación de hábitos: Conectar un nuevo hábito con una actividad establecida puede aumentar las posibilidades de adherencia. Por ejemplo, si se quiere desarrollar el hábito de la gratitud, se podría practicar pensar en tres cosas por las que se está agradecido cada noche antes de cepillarse los dientes.

Ejemplos de hábitos que transforman

Ejercicio regular: Incluso diez minutos de ejercicio diario pueden mejorar significativamente la salud física y mental.

Meditación y mindfulness: Dedicar tiempo a la meditación puede aumentar la claridad mental, reducir el estrés y mejorar la concentración.

Lectura diaria: La lectura, aunque sea por poco tiempo cada día, expande el conocimiento, reduce el estrés y mejora la función cerebral.

Escritura reflexiva: Mantener un diario puede ayudar a procesar emociones y clarificar pensamientos, fomentando un mayor autoconocimiento.

Mantenimiento de los hábitos

La clave para mantener los hábitos a largo plazo es la adaptabilidad y el perdón. Si se salta un día, es vital no desanimarse, sino volver al hábito tan pronto como sea posible. Ajustar los hábitos en respuesta a los cambios en el estilo de vida o en las prioridades también puede ayudar a mantener la relevancia y la efectividad de los mismos.

Conclusión

Los hábitos diarios tienen el potencial de transformar todos los aspectos de nuestra vida, desde la salud hasta la felicidad y el éxito profesional. Al enfocarse en pequeños cambios consistentes y apuntar a la integración gradual, estos hábitos pueden convertirse en poderosas prácticas que sostienen y mejoran nuestra vida diaria. Con paciencia y persistencia, el cultivo de buenos hábitos es una inversión que definitivamente vale la pena hacer.


domingo, 7 de mayo de 2023

¿CÓMO PUEDO CAMBIAR?


Imagen: Pixabay

Cambiar es una tarea que requiere mucha convicción. No es un esfuerzo sobrehumano el que hay que hacer, pero sí exige perseverancia y motivación. Es frecuente que digamos: “Sé qué tengo que cambiar, pero no soy capaz de hacerlo”.

He aquí algunas pautas que son de utilidad en este empeño:

En primer lugar, limítese al cambio que depende única y exclusivamente de usted. Esto que puede parecer una perogrullada, no lo es. Con frecuencia queremos cambiar cosas, o que cambien personas, que no dependen de nosotros. Por lo tanto, tenga muy claro desde el principio que hay que limitar los esfuerzos a lo que depende de nosotros mismos, es decir, a nuestro propio comportamiento. Cambiar lo que no depende de nuestro propio comportamiento, es ilusorio y por lo tanto, imposible.

Concrete el objetivo de aquello que quiere cambiar. No se vaya por las ramas y no generalice. Póngase un objetivo concreto, accesible y comprensible, en términos de “yo voy a hacer”, y que dicho objetivo conduzca a la acción. No es lo mismo decirse “Me veo fatal” que “Voy a caminar todos los días media hora”. Lo segundo concreta un objetivo y, por lo tanto, una acción.

Apréndase una consigna de memoria para que ésta le recuerde en situaciones críticas qué es lo que tiene que hacer. Por ejemplo: “No dramatices”, “Párate a pensar”, “¿Dónde esta la prueba de lo que te estás diciendo y que tanto daño te está causando?”. Repetirse estas frases le ayudará a no dejarse llevar por la emoción y pararse a controlarla y racionalizarla.

Finalmente, recuerde que el cambio es un proceso constante, dinámico y que supone combinar perfectamente el vivir con lo que no se puede controlar y el actuar de otra manera para domeñar lo que sí es posible hacer. Es decir, aceptar que hay que vivir con lo que no depende de nosotros mismos y que hay que cambiar lo que sí está bajo nuestro control para seguir siempre adelante.


domingo, 15 de enero de 2023

PARA OBTENER DIFERENTES RESULTADOS



Imagen: Pixabay

Queremos que las cosas cambien, que nos sucedan cosas distintas, pero seguimos llevando a cabo los mismos comportamientos, los mismos hábitos. los mismos quehaceres… y así, es imposible.

Si seguimos haciendo lo mismo y nos quedamos en la queja de la rutina, no podemos pretender que nuestra vida cambie de rumbo y mucho menos que nos sucedan cosas nuevas.

Para lograr resultados diferentes es indudable que hay que hacer cosas diferentes.

No es “esperaré a sentirme mejor, y luego ya haré otras cosas” sino “voy a empezar a hacer cosas diferentes y, sin duda, me sentiré mejor”.

Por lo tanto, todo se inicia en los pensamientos y en la acción que debe surgir de estos. Los pensamientos son tan importantes que acabamos convirtiéndonos en lo que hemos pensado. Y acabamos por hacer las cosas que estamos también pensando. Por lo tanto, debemos tener claro que cada cambio y cada progreso se inician con cambios en nuestros pensamientos.

Hay muchas personas que siguen haciendo lo mismo y esperando que ocurra algo distinto. Sueñan con golpes de suerte, o con la conjugación de los astros, sin darse cuenta de que todo es mucho más sencillo y mejor. Porque realmente depende de uno mismo.

Esa es la gran baza que tenemos como seres humanos.

Hay que atreverse a salir de la zona de confort, de la queja permanente y de la inacción.

Si realmente quiere dar un giro a su vida, piense qué puede hacer, qué cambios va a llevar a cabo y atrévase.


domingo, 8 de enero de 2023

PIENSA BIEN Y ACERTARÁS


Imagen: Pixabay

Vivimos en la sociedad de la opulencia y del nihilismo. Todo se quiere para ya y toleramos mal las frustraciones. Y así, a pesar de vivir en una época donde se han producido grandes avances en medicina, igualdad social, descubrimientos científicos y tecnológicos… las personas siguen sufriendo mentalmente, buscando la felicidad porque nada de todo eso parece satisfacer lo suficiente.

Las quejas permanentes son algo habitual en muchas personas, la ansiedad, el estrés y el estar angustiados por supuestas catástrofes venideras provocan mucha infelicidad. De tal manera que casi nunca nos paramos a pensar en qué es lo que en realidad necesitamos para ser felices.

En realidad, lo que de verdad nos hace dueños de la felicidad es ser capaces de pensar bien, de sentirnos serenos y tranquilos, a pesar de los inconvenientes de la vida. Se trata de tener la actitud de vivir cada día dando valor a lo que en realidad importa.

Para ello es importante:

  • Dejar de pensar en el pasado, intentando eliminar la nostalgia propia de esta actitud y, en cambio, centrarnos en el presente.

  • Valorar, por lo tanto, el aquí y ahora, sin anticipaciones catastrofistas que nos llenan de ansiedad.

  • Para esto es importante echar fuera de su mente la pregunta de "¿y si…?", porque, siempre, lo que sigue a continuación es todo un conjunto de de alarmismos y preocupaciones que casi nunca ocurren y que, mientras tanto, nos ahogan en la angustia.

  • Actúe, haga cosas, cambie de verdad lo que quiere cambiar. Comprométase con su vida.

  • No diga “no puedo”; no es verdad; si quiere, puede.

  • Toda la fuerza está en sus pensamientos; usted los dirige: céntrese mentalmente en pensar bien. Ponga a su cerebro a trabajar.

  • Implíquese en su vida, no se deje arrastrar por las circunstancias y decida lo que usted quiere decidir. Ahí reside su fuerza: es usted el que decide qué actitud tomar ante tal o cual circunstancia.

  • Deje de pensar en lo que debería haber sido y mire de frente lo que es y, a continuación, actué.

  • Valore al final del día cómo ha sido su jornada y mire cómo se ha sentido. Valore sus aciertos y contemple sus errores como una oportunidad de aprender.


domingo, 18 de diciembre de 2022

REFLEXIÓN DE NAVIDAD




Imagen. Pixabay

Dentro de pocos días llegaremos al final del año. Otro año más que ha pasado, con dudas y desesperanzas, con errores cometidos… pero también con aciertos, alegrías, momentos agradables… y así va pasando la vida, mi vida, la suya. La de cada uno de nosotros. 

Por eso y por todo lo que vendrá, debemos pensar que: 

- La vida cierra unas puertas, pero abre otras. Siempre. Hay que estar atento para que, aquellas puertas que abre, seamos capaces de atravesarlas. 

- No nos olvidemos de los que están solos, ancianos, y ven acercarse el último tramo de su vida. Prestémosles la atención y démosles el cariño, y la paciencia, que merecen. 

 - Elija para el nuevo año practicar mentalmente la paz. Cambiando aquello que no nos atrevemos a cambiar y venciendo el miedo y las resistencias a probar cosas nuevas y a mostrar hacia el otro compasión y buen trato. 

- Hay que ser conscientes de que, como pasemos cada día, así será en realidad nuestra vida. Así que hay que insistir con uno mismo para tener una buena jornada. 

- Es bueno que elija una palabra que le dé paz y acordarse de ella a lo largo del día. Para mí, la palabra es serenidad, porque representa esa paz interior que también se transmite hacia fuera. 

- Hay que alejarse de las personas toxicas y egoístas. Apártelas de su camino. 

- Debemos aceptar lo que no nos gusta: las críticas, los errores y los fallos. Pero sin culparnos, sino entendiendo que la vida es un proceso de aprendizaje y que las personas estamos continuamente en progresión.

- Debemos ser agradecidos, a la vida, a las personas que nos quieren y nos lo demuestran. 

- Tenemos que recordar, como dice un proverbio árabe, que "lo pasado, ha huido; lo que esperas, está ausente; y solamente el presente es tuyo”. Y por lo tanto, hay que vivirlo.

Feliz Navidad




domingo, 23 de octubre de 2022

CAMBIAR



Imagen: Pixabay

Con frecuencia, hay personas que pierden la esperanza.

Creen que otros son mejores y capaces de hacer cambios, mientras que a ellas hacer pequeños cambios les genera la idea de que no pueden, de que no son capaces. Que carecen de las cualidades que otros tienen.

Tiran la toalla con  respecto a ellas mismas y se dejan llevar por la emoción negativa de "ser diferentes", por ser, creen ellas, peores que los demás.

Estas personas han de ocuparse de sus propias emociones, que es lo más importante. Deben ser capaces de automotivarse, lo que les proporcionará una fuerza interior imparable que hará que cada paso se convierta en un avance para su autoestima y en una dinámica positiva que le hace crecer.

Estas personas han de empezar por hacer pequeños cambios y por tener paciencia consigo mismas. Nadie cambia de la noche a la mañana. Hay que perseverar.

Es necesario no rendirse y seguir avanzando. Cada paso que se dé para cambiar tal o cual actitud o comportamiento, les llevará a sentirse más fuertes.

Valoren los cambios, por pequeños que sean. Todos son importantes.

No se fije en los demás. Mantenga el foco de atención en sí mismo y no en compararse con los otros. La única comparación válida en esta vida es con nosotros mismos.

Comience con cosas sencillas; verá que, poco a poco, a mayores logros, más motivación, y al cabo de un tiempo se dará cuenta de que ha sido capaz de cambiar todo lo que se propuso.

Simplemente siendo consciente de que debe hacerlo paso a paso y, siempre, siempre, hablándose con la misma compasión y respeto con la que hablaría a los demás.



domingo, 20 de marzo de 2022

LA CAPACIDAD DE CAMBIAR



Imagen: Pixabay

“Soy así y no puedo cambiar”. Esta afirmación es siempre equivocada.

Aun cuando nos blindemos y pensemos que es imposible, todos los cambios se pueden realizar simplemente cambiando la actitud y atreviéndose a probar cosas nuevas. Pero no solamente haciendo cosas nuevas, sino obligándonos también a mostrar actitudes nuevas.

Curiosamente, cuando mostramos actitudes nuevas se producen cambios alrededor y parece que los demás también cambian.

Realmente, cambiamos siempre a lo largo de nuestra vida. No solamente físicamente, sino también mentalmente. Sería imposible que nuestro sistema nervioso cambiara como lo hace y nosotros siguiéramos mostrando comportamientos iguales a los pasados. 

Vamos cambiando, y cambian nuestras ideas y actitudes. La vida es un continuo discurrir y cambiar significa siempre adaptarse, mejorar y aprender. Se refuerzan y afianzan determinadas conductas y esquemas de pensamientos, pero también se van modificando otros y añadimos nuevas actitudes y maneras de enfrentarnos a las cosas que nos van sucediendo.

Cambiar significa crecer; cambiar de ideas para mejorar porque en determinados momentos de la vida nos adaptamos mejor, al haber aprendido cosas que antes no sabíamos.

Rectificar es de sabios, dice el refrán, y es bien cierto.

Permitirse cambiar y ver qué sucede nos sorprende siempre, porque supone experimentar, avanzar y, sobre todo, darnos cuenta de que la vida es un proceso de adaptación constante. El cambio siempre parte de uno mismo y no supone un esfuerzo titánico como creen algunos, sino que es algo tan simple como proponérselo y atreverse a pensar o ser de otra manera.

Atrévase a hacer algo diferente o a pensar de diferente manera. Venza sus miedos y dé el paso. Y compruebe. Compruebe cómo se siente y qué pasa. Al cambiar, se pone en marcha una reciprocidad que hace que el otro también cambie y que al percibir nuestro cambio ponga en marcha él o ella también los recursos propios para avanzar.

Y no se apure si se equivoca. No pasa nada por meter la pata una y mil veces. En el “haber” de la vida, cuando lleguemos a nuestro final, ¿de verdad cree que tendrá tanta importancias haberse equivocado? Somos humanos y los errores nos hacen eso… más humanos; no se condene y atrévase a cambiar.


domingo, 17 de octubre de 2021

PATRONES DE VIDA




Imagen. Pixabay

No es infrecuente encontrarse con personas a las que cuando se les pregunta “¿Qué tal estás?”, comienzan a detallarnos todo tipo de “dramas”: que si la casa se ha inundado, que si el coche se ha averiado, que si he cogido una enfermedad que nadie sabe lo que es, que si me duele aquí o allí… una suerte de supuestas desgracias que hacen que su vida sea siempre un drama, con el consiguiente y constante sufrimiento mental.

Otras personas, sin embargo, ante la misma cuestión nos dicen que bien, que aunque su mujer esté enferma o se haya quedado sin trabajo, siguen dispuestas a luchar y seguir adelante… porque en eso consiste precisamente vivir.

La diferencia entre unas y otras personas consiste en los patrones de pensamientos que tienen en su mente y que condicionan su existencia de una manera mucho más concreta que los acontecimientos que sucederán en su vida.

Porque ante cualquier acontecimiento cotidiano, la persona que tiene patrones de pensamiento catastrofista siempre interpretará lo que le ocurra de una manera dramática y nada positiva, mientras que la persona que tiene unos patrones de pensamiento más realistas y positivos, aunque sufra adversidades, tendrá la capacidad de enfrentarse a ellas y, en consecuencia, de crecer interiormente y salir fortalecido. Disfrutará de la vida, porque realmente sabe qué es el dolor, y sufrirá lo justo que se deriva de la adversidad, error o inconveniencia vivida, pero no más.

Ser conscientes de que nuestros pensamientos van a condicionar la manera en que viviremos, será necesario para cambiarlos y vivir con serenidad. Se trata, en esencia, de entender que la vida cambia cuando nosotros cambiamos. No es cuestión de suerte, ni de conjunciones astrales, sino una cuestión de actitud. Cambie su actitud ante una circunstancia que le toca vivir y cambiará todo a su alrededor.

También hay que asumir que siempre que decidimos cambiar encontramos resistencia; no queremos salir de nuestra zona de confort, aunque ésta sea complicada  y aunque paralizándonos en dicha zona sigamos machacándonos y perdiendo autoestima.

Atrévase: cuesta al principio, pero es un engranaje mental que en cuanto lo ponemos en marcha, enseguida notamos los beneficios. Reconocer que todo cambio encuentra resistencias, es fundamental para no tirar la toalla a la primera y perseverar.

Los patrones negativos se resisten a cambiar, pero con disciplina mental podremos con ellos, no son invencibles. Y, realmente, podremos llegar a ser lo que queremos ser, si creemos firmemente en ello y luchamos por conseguirlo.



domingo, 26 de septiembre de 2021

CONSIÉNTASE



Imagen: Pixabay

Resulta curioso cómo hay personas que no dejan de infravalorarse. A pesar de que aparentemente parezcan seguras, y su imagen parece ser así, cuando hablas con ellas y se sinceran, te das cuenta del grado de sufrimiento que padecen por cómo se tratan internamente. 

No es que las cosas les vayan mal o que hagan todo de manera desastrosa, sino que el lenguaje interior que mantienen consigo mismos es continuamente desvalorizador. Son personas que en cuanto hablan, se dicen luego internamente que por qué no se habrán quedado calladas, que qué ridículo han hecho y que qué cosas menos acertadas han dicho... evalúan sus conductas de manera muy negativa, convirtiéndose en jueces implacables de sí mismos, continuamente pensando que los demás les juzgan mal o les critican porque realmente son un desastre, poco inteligentes o poco capaces. Curiosamente, los demás puede que hasta les admiren, pero ellos se sienten personas inseguras y no válidas.

Esta manera de hablarse genera en ellos una inseguridad y baja autoestima que es muy destructora, porque viven permanentemente en un estado de ansiedad, necesitando la aprobación de los demás para estar bien y sintiendo que nunca son capaces de conseguirla.

Para que los demás nos traten bien, lo primero que tenemos que hacer es tratarnos bien a nosotros mismos.

Considérese un ser humano tan merecedor de respeto y apreciación como cualquiera que usted ve o trate. Empiece a pensar que hace las cosas lo mejor que puede y según cree, y que, como ser humano, tiene derecho a equivocarse.

Reflexionar después de los errores es un ejercicio de crecimiento personal que ayuda a vivir y a seguir adelante.

Pero esta reflexión debe ser siempre coherente con sus valores y, por supuesto, sentida. No vale una reflexión a la ligera, como hacen algunas personas llevadas por el individualismo y la falta de empatía, pero tampoco se trata de condenarse y flagelarse, recordándose una y otra vez el error cometido, rumiando pensamientos negativos que se convierten en obsesiones.

La verdadera reflexión parte de la honestidad consigo mismo y del querer mejorar como persona, que es lo que nos permite seguir adelante. Esta reflexión es la que nos hace prestarnos atención, preguntarnos hacia dónde queremos encaminar nuestra vida y qué hemos hecho que debemos en un futuro corregir.

Como ven, siempre se trata de prestarse atención. Primero, porque si nos prestamos atención y nos cuidamos podremos ser atentos y cuidar a los demás también. Y, segundo, porque prestándonos atención podemos cambiar de nosotros mismos aquello que queramos cambiar sin dejarnos arrastrar por la vorágine de los acontecimientos que hacen, en ocasiones, que nuestra vida parezca que escapa a nuestro control.

Por todo esto, consiéntase, empiece por considerarse a sí mismo. 

Usted es el único que puede sentirse especial.

No necesita que los demás se lo digan o se lo hagan sentir.

Con su propia autoestima, es suficiente.



domingo, 13 de junio de 2021

EL PODER SOBRE UNO MISMO




Imagen: Pixabay

La mayoría de la gente que se siente mal coincide en que no lleva a cabo grandes cambios para salir de ahí. Cuando les pregunto por qué, suelen decirme que no se ven capaces, que les resulta imposible, que es muy difícil para ellos/as salir de ese malestar.

Sin embargo, siempre pienso que lo que se esconde detrás de esa inactividad son dos cosas. Por una parte, la comodidad de situarse en su zona de confort, de tal manera que aunque negativa, se sienten cómodos quejándose y autocompadeciéndose.

Además, está el miedo. El miedo a no verse capaces, el temor a intentarlo y fracasar, a asomarse a lo desconocido y perder… y, curiosamente, son esas dos cuestiones las que les incapacitan o anclan en el malestar.

Para poder luchar contra estas dos rémoras es imprescindible partir siempre de la misma base: ser conscientes de que la vida de cada uno es dirigida exclusivamente por uno mismo.

Es decir, las circunstancias de cada persona le son propias, pero la actitud que cada uno de nosotros tome con respecto a esas circunstancias personales es la que realmente va a conducir nuestra vida, y a determinar que sea de una manera u otra.

Ser conscientes de que cada uno de nosotros llevamos el timón de nuestra vida, independientemente de las circunstancias, nos da inmediatamente libertad de acción y seguridad, ya que nos sabemos poseedores de la mayor fuerza que uno puede tener (y la más importante en nuestra vida): el poder sobre uno mismo.

Lo que yo espero de mi vida depende de mí, no de los demás o de la suerte. Y soy yo el principal artífice.

Así que tengo que empezar a hacer cosas nuevas, a vencer la pereza y el conformismo autocomplaciente y elegir. Si sigo haciendo lo mismo, me sentiré igual. Si empiezo a introducir pequeños cambios, las cosas cambiarán.

Elegir seguir lamentándome o seguir paralizado por el miedo (a fracasar, al rechazo, a hacer el ridículo… y miles de miedos irracionales más, que realmente no significan nada) o empezar a dar pasos para ir cambiando.

Deshacerse de los malos hábitos se consigue poco a poco.

No hay que ponerse grandes objetivos, sino hacer lo cotidiano, pero de manera diferente, lo que día a día, sumado todo ello, produce el cambio general.

Olvide lo pasado, deje atrás la frustración y el miedo, y empiece por sí mismo.

Este es el momento, y piense que cada día es un regalo y una oportunidad para empezar a cuidarse, a preocuparse de sí mismo, y a crecer.


domingo, 25 de abril de 2021

MOMENTOS DE CAMBIO


Fuente: Pixabay

A lo largo de nuestra vida todos experimentamos momentos en los que debemos partir de cero.

La ruptura de una relación de pareja, la pérdida de un trabajo, una enfermedad… todo parecía ser inmutable y, de repente, de la noche al mañana, todo cambia. Y generalmente nos coge desprevenidos.

No lo esperábamos, solemos decir, a pesar de que muchas veces las señales que veíamos anunciaban este cambio repentino. Pero no hacemos casos a esas señales. Preferimos no mirar o no pararnos a pensar qué está pasando. Eso se ve muy claro en las relaciones de pareja o también en las señales que va mandando nuestro cuerpo y que nos avisan de que algo no va bien pero a las que que, tan metidos y acelerados como estamos en el día a día, no hacemos caso.

Estos cambios repentinos nos obligan a comenzar de nuevo y nos provocan internamente un huracán emocional en el que parece que ya nuestra vida no va a tener sentido y que nuestro mundo, tal y como lo vivíamos, se desmorona.

Sin embargo, dice un refrán que aquello que no es capaz de matarnos, nos fortalece, es decir, del dolor que experimentamos, profundo, debemos ser capaces de recomponernos. Porque es verdad que lo que no es capaz de matarnos nos hace renacer.

Y así, romper con una pareja puede hacer que nos encontremos con nosotros mismos y que nos preguntemos qué tipo de relación queremos realmente a nuestro lado. Descubriremos que estar solos no es malo (y que no es para tanto) y que una vez pasada esa primera fase de dolor, seremos capaces de disfrutar, descubrirnos a nosotros mismos en áreas que creíamos que no teníamos y, por lo tanto, prepararnos mejor para otra relación que podamos tener.

Perder un trabajo puede llevarnos a pensar de manera más creativa, a investigar qué otras cosas podemos hacer además de las que desempeñábamos, y a descubrir en ocasiones nuestra verdadera vocación.

Enfermar puede fortalecer nuestra paciencia, la escucha a nuestro cuerpo, la esperanza y la conexión con nuestros valores más profundos.

No se trata de resignarse y de conformarse pasivamente con lo que nos toca. Mucho menos de lamentarse. La queja no sirve para nada y no debemos malgastar un minuto en ella.

No hay nada más perjudicial que la autocompasión porque nos paraliza y se convierte en una actitud que enraíza profundamente en nuestro interior, amargándonos.

No se trata tampoco del llamado “buen rollito”, tan en boga hoy en día, y que esconde una superficialidad que no se sostiene.

Se trata de un auténtico cambio de actitud, de un profundo compromiso con uno mismo y con la vida.

No importan los negros nubarrones que se ciernan sobre nosotros, hay que levantar siempre la mirada y ver más allá. Porque, al final, siempre acaba por clarear.


domingo, 24 de enero de 2021

EL MIEDO A LA COSAS NUEVAS



Imagen: Pixabay

En ocasiones, nos encontramos con personas que quieren emprender cosas nuevas, proyectos, ideas originales… pero que, sin embargo, por miedo al propio éxito, acaban por no hacer nada, autosaboteándose y convirtiéndose en sus principales enemigos.

Son esas personas, que aunque capaces y con ganas de hacer cosas nuevas, terminan pasando los días anclados en trabajos que no les motivan o en relaciones personales que no acaban de convencerles. Se dejan llevar por la inercia, careciendo por completo de iniciativa y siendo conscientes de que llevan una vida que no quieren llevar. Parece como si su fuerza de voluntad estuviera apagada o no la tuvieran.

Sin embargo, no es infrecuente hablar con ellos y ver que, en otros aspectos, sí tienen esa constancia que necesitarían poner en marcha,  para enfrentarse a esos cambios y empezar a hacerlos. Entonces, ¿qué pasa?, ¿cómo es posible que tengan fuerza de voluntad para unas cosas y para otras no?

Con frecuencia, el miedo se encuentra detrás de esa manera de actuar. El miedo a no tener éxito, a fracasar o a hacer el ridículo. El miedo a que no salga bien. Todos estos miedos les paralizan e impiden avanzar.

De esa manera, acaban convirtiéndose en sus principales enemigos, que se autosabotean continuamente y que, además, como ven que no avanzan y que no hacen las cosas que quieren hacer, se refuerzan en la idea de que, en realidad, no valen, que son unos fracasados, con lo que mentalmente se paralizan y priman el pensamiento de que mejor… ¡ni intentarlo!

Por eso, es fundamental darse cuenta de que, en muchas ocasiones, lo único que puede detenernos para conseguir nuestros objetivos somos nosotros mismos, nuestros temores y miedos, nuestras inseguridades. En el momento en que nos damos cuenta de esto, es cuando empezamos a cambiar. Debemos tomar la firme decisión de dejar de lamentarnos y de agobiarnos innecesariamente y... lanzarnos.

La vida le está esperando, no lo dude, y adelante.


www.diazbada.com


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